Tierra de Clanes. El Fuego de Beltane

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LA ESENCIA (FIN DEL LIBRO)

Se quedaron mirándose durante unos segundos, sin que nadie lo notase, sin que nadie adivinase el diálogo que estaban manteniendo. Gaela quería gritarle a él, al mundo y a los dioses que se suponía que debían estar velando por ella; incluso a Vanora porque una venganza así solo podía ser obra de ella. Pero no, por desgracia la suya estaba aún por venir.

—¿Cómo es posible...? —le susurró incrédula.

Brian no pudo pronunciar palabra, solamente la miraba. Gaela apenas podía leer los sentimientos que se ocultaban tras él; parecía pena y rabia desmedida, al igual que resignación.

Brian-Gleann Comhann, colócate aquí, en el lugar que ahora te corresponde.

Brian bajó la mirada y se dirigió a la punta de la estrella que Idris le señalaba. Su clan aplaudió entusiasmado y Galibnor sonreía complacido. ¿Cómo demonios había sucedido? Debía ser una pesadilla, una terrible pesadilla. Si había sido castigo de los dioses por no haber elegido a Alanna, Gaela estaba dispuesta incluso a enmendar aquel error siempre y cuando le aseguraran que Brian no formaría parte de aquella locura. Brian le había dicho, nada menos la noche anterior, que la única oportunidad que tenían de estar juntos era que no hubieran formado parte de la misma Partida de Caza y que gracias a los dioses así había sido. Entonces, ¿qué había sucedido para que aquella situación cambiase? ¡Y en tan solo un sol! 

Gaela no entendía nada, no podía escuchar nada que no fuera su propia mente chillando y revolviéndose contra aquella injusta situación. Lo habían tenido al alcance de sus manos: una oportunidad que se les había escurrido entre los dedos. Ya jamás podrían estar juntos. 

Gaela no dejaba de observarle, sin quitarle los ojos de encima, esperando una explicación coherente, o quizás que alguien dijera que aquello no había sido más que un malentendido. Sin embargo, Brian evitaba mirarla a los ojos, manteniendo la vista fija en ninguna parte por encima de su cabeza, conteniendo las lágrimas de pura rabia de sus ojos acuosos.

Idris, depués de que Brian se hubiera colocado en el lugar que le correspondía, condujo a Gaela a la punta de la estrella que señalaba su clan, completándose así el círculo, cerrándose la Partida de Caza. De pronto, las líneas que dibujaban la estrella y que se encontraba dentro de un círculo prendieron en llamas, iluminando la estancia. Todos se sobresaltaron, alguno incluso por acto reflejo echándose a un lado, como Maddox y Rowena. Sin embargo, tras la impresión inicial, volvieron a sus posiciones. Idris alzó las manos al cielo.

—Esta estrella simboliza el vínculo que ahora se crea entre vosotros. El fuego purificará todas las impurezas de vuestro pasado y limpiará vuestra alma impía para el presente, para que vuestra esencia os acoja y os acepte como cathasaar. Solo de esta manera podréis formar una autentica Partida de Caza. ¡Acoged el fuego de nuestro dios Belenos! Acoged su sabiduría y su perdón por todos los pecados que hayáis cometido en el pasado. Ahora debéis encomendar vuestra vida al servicio de los clanes y a combatir las bestias que ahí fuera se encuentran. Pero lo más importante de todo; encomendar vuestra alma y corazón al compañero que tenéis a vuestro lado. Sois cinco pero sois uno. No importa lo que sintáis, deseéis, u temáis cada uno, ahora todo eso lo compartiréis como si de una solo persona se tratase. Cinco puntas que conforman una única estrella, la estrella de la libertad y la esperanza para todos nosotros. ¡Abrazad el fuego!

Dicho esto, las llamas se extendieron del centro del círculo a cada una de las puntas envolviéndolos, por unos instantes, en misteriosas flamas que no quemaban. Sintieron entonces aquella energía que purificaba, la magia del dios Belenos abrazándoles, bendiciéndoles, aceptándoles. Cuando el fuego volvió al centro de la estrella para desaparecer en la oscuridad de la noche, Idris volvió a hablar.

—Ahora debéis subir a la plataforma y enfrentaros a vuestra propia esencia.

Los cinco dieron un paso atrás saliendo del círculo. En procesión, subieron las escaleras que daban a la plataforma elevada que antes había aparecido tras los muros, desplegándose en el aire. Allí, en lo más alto, los cinco contenedores que colgaban suspendidos en el aire, solo sujetos por uno de sus lados a la plataforma, les aguardaban aún vacíos.

—Ahora debéis introduciros en vuestro contenedor y aguardar a que la esencia caiga.

Gaela no entendía bien qué quería decir, pero decidió imitar lo que hacían los demás. Primero se acercaron al borde de aquellos calderos gigantes y, por unas pequeñas escaleras, descendieron al interior. A continuación, para sorpresa de Gaela, se quitaron sus túnicas y se quedaron... ¡completamente desnudos! Aunque a Gaela le pareció extraño no pensaba protestar, así que ella también se deshizo de sus ropajes y los tiró al vacío, cayendo al frío suelo de piedra. Al parecer, los hermanos que abajo se encontraban no podían ver lo que había en el interior de los calderos, y solo sobresalían sus cuerpos de hombros para arriba.



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En el texto hay: mitologia celta, druidas, guerreros

Editado: 10.06.2019

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