Tierra De Nieve Y Cenizas (libro 3)

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Capítulo 2

Es de noche y hace frío

Para nosotros que caminamos bajo el frío manto oscuro se nos hace difícil observar el camino frente a nosotros.
Pero podemos escuchar, oh sí, lo escuchamos todo.
Es como en esos lugares en los que todo ruido produce eco, así es la noche ahora.

A lo lejos se puede escuchar algo siendo arrastrado, por los choques metálicos y chirridos bajos puedo imaginarme que es alguien llevando un carrito de compras con algo que se encontró por ahí. Como nosotros, lo que esa persona quiere es no ser vista.

Siento a Natalia a mi lado.- Los gemelos dijeron que a unas cuantas cuadras vieron unos camiones militares.

-Son ellos, deben estar llevándose a los que encuentran en la calle.- Le contesto yo en el mismo tono bajo.
Los gemelos avanzaban en lo alto de los edificios, así si había algún peligro unas cuadras después podrían avisarnos con tiempo.
Y a peligro, uno de ellos al menos, me refiero a esos camiones militares llenos de soldados de los Primeros que se llevan a cualquiera que vean en las calles. 
Aún no sabemos lo que traman, seguro no es nada bueno pero lo averiguaremos cuando estemos establecidos, con armas disponibles y un ejército.
Por ahora estábamos acabados y meternos en líos o infiltrarnos sería algo estúpido, un acto vacío y poco heroico.
-¿Será que los asesinen?- Me pregunta mi amiga.

-No le veo la lógica a menos que sean Orígenes so Medio Orígenes.

-Tengo una teoría¿Quieres oírla?
-Claro, ya nada me sorprende.

-Pues...- Empieza a hablar más bajo todavía.- Creo que se están preparando para algo más, un último ataque.

Me giro a verla y entre la oscuridad distingo sus facciones preocupadas. Debía admitirlo, su teoría era muy parecida a la mía, sin embargo, yo aún no lograba atar todos los cabos, ni siquiera la mitad para empezar a planear algo.

-¿De qué crees que se trata?- Le pregunto interesada y realmente ansiosa por aclarar varias de mis ideas ya que es insoportable no poder estar al tanto de los peligros a los que todos nos exponemos.
-Piensa Abby, además de querernos muertos porque les quitamos poder y vida ¿No crees que ellos quieran recuperarlo?¿Y cómo harán eso?
-Tomando el poder.- Dice alguien a mi otro costado. Y se trata de nada más y nada menos que Julian, uno de los Primeros.
Me quedo entre Natalia y Julian conectando esa información con la mía propia.
-Por eso están formando un ejército, por eso tanta gente, tantas armas. Ellos quieren controlar todo.

-El mundo.- Termina de plantear Natalia.

-No me sorprende de ellos.- Escucho decir a Julian.- Mis hermanos siempre han sido ambiciosos.

Ya ese habitual enojo hacia ellos era natural en mi, pero en vez de tratar de alejarlo dejo que se acumule dentro de mi, me servirá para cuando acabe con ellos. Porque lo haré. Uno por uno.

-No lo entiendo, ya han arruinado todo, han asesinado a muchos de nosotros y también a humanos, han creado guerra, enfermedad¿Todavía quieren más?- Pregunto irritada sin molestarme en vociferar por lo bajo. Todo esto es una mierda, ellos no pararán, no hasta que me tengan de frente y con una daga en la mano lista para ellos.

-El poder es un regalo que no todos tienen pero aquellos que sí lo poseen se vuelven enfermos, adictos a él.- Dice Natalia mirando hacia el cielo.- Sólo las personas puras de corazón podrían dominar ese regalo, e incluso ellas corren peligro de volverse oscuras.
-Tienes toda la razón.- Concuerda Julian.- Y mis hermanos están lejos de tener un alma pura.
-Dijo el santo.- Contesto yo con sarcasmo y él blanquea sus ojos.

-Oh por favor, me han vigilado todas estas semanas, las veinticuatro siete, ya les dije que pueden confiar en mi, si los quisiera muertos estarían ya mismo en manos de Mauro.

La piel se me pone de gallina ante su comentario. Mi Sam estaba con Mauro y me niego a pensar en que él está muerto, él es demasiado terco como para morir sin despedirse de mi de forma justa y nosotros no nos hemos despedido, justamente porque sabemos que nos volveremos a encontrar y el destino puede irse a la mierda si piensa denegarlo. 
-Todavía no eres de fiar, eres su sangre, difícilmente traicionas a tu sangre.

-Pero no es imposible.- Me contradice él.

Y me le quedo viendo, el reflejo de la luna me da suficiente claridad como para ver su tensión.
-Supongo que tendrás que ganarte mi confianza.- Me encojo de hombros.

-¿Y si empezamos con un voto de confianza? ya sabes, a ciegas.

- Ya hablé Julian, tienes que ganarte la confianza de todos, no sólo de la mía.

Lo escucho resoplar.- Como sea, luego no van a poder vivir sin mi compañía.- No sé si es broma o no pero luego de decirlo él avanza hacia Devon y Cam que caminaban delante de nosotras. Sólo sé si Julian buscaba entablar conversación, ese par eran los menos indicados.

Hemos caminado por horas, desde la mañana hasta ahora en la noche.
Abandonamos el edificio en el que nos encontrábamos y salimos cuando el sol estaba a penas empezando a salir. Hemos tomado alrededor de diez descansos en todo el día y avanzado varios kilómetros, yo opino que en un día estaremos en el propio Londres. Puede sentirse en el clima, el frío, las nubes grises durante el día, así recuerdo el ambiente desde la última vez que estuvimos en la capital para el tiempo que luchamos contra los cazadores.



Abby Conrad

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En el texto hay: sangre, cambios, final

Editado: 12.11.2018

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