Tierra De Nieve Y Cenizas (libro 3)

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Capítulo 15 (Primera parte)

Abby

Recupero la consciencia luego de mucho tiempo.
Si es que se le puede llamar recuperar la conciencia a entreabrir los ojos y mirar turbio mientras que los sonidos son lejanos y el cuerpo te pesa más que el alma.
Si es así entonces estoy consciente.
O tal vez sea otro de esos sueños que se repiten en mi cabeza en donde mis amigos vienen a rescatarme, caí las primeras diez veces antes de darme cuenta que no era más que una pesadilla provocada por mi cabeza que pide a gritos ser liberada de esta neblina de inconsciencia.
Así que he dejado de emocionante cada vez que sueño que Sam me rescata y con él resto del grupo, he dejado sentirme libre cada vez que en mis sueños soy liberada de grilletes.
Porque eso no pasa realmente.

Se me hace extraño no haber recibido ya, otra dosis de sedantes, creo que tendré un feo moretón en el hombro por cada vez que clavan una aguja en mi.
La primera vez que desperté, rápidamente clavaron una aguja con líquido transparente, al principio pensé que no funcionaría, que la aguja se doblaría o rompería así como lo hizo la de Cody, pensé que después de todas las pruebas que junté me di cuenta que era como él pero al parecer no es así.
No soy como Cody, por alguna razón mi cuerpo no se cura así de rápido como para evitar que una agujas sea introducida en mi carne. Es eso o Aaron fue lo suficientemente inteligente como para tomarme muestras de sangre y darse cuenta por él mismo que yo era como Cody.

Me pregunto si lo que le llevó a hacer eso fue el hecho de que su golpe mortal que debió matarme... No lo hizo.

Volviendo al tema de las agujas...
No me arriesgo a abrir los ojos del todo porque sé que en el lugar en el que me encuentro hay filas de guardias que me rodean.

Así que al darme cuenta de que estoy consciente, no me muevo.

Las pocas veces que he estado despierta, por el corto tiempo que me dan antes de sedarme otra vez he sido capaz de darme cuenta de cosas.

Sé que hay cadenas con grilletes que están colgadas desde una viga en el techo, por eso mis brazos están abiertos y doloridos y mi cabeza caída por la falta de fuerza para mantenerla erguida.
Mis tobillos también tienen grilletes pero estos se sostienen al suelo. Mi cuerpo forma una X y estoy tan estirada que no puedo sentir mis dedos, ni de las menos ni de los pies. Ah, casi lo olvido, la nunca me duele como la mierda.

Noto la garganta seca cuando trago saliva.
¿Por qué estoy despierta?
La misma pregunta se repite en mi cabeza.
Se supone que las dosis que me dan son tan fuertes que duro horas noqueada y cada vez que hago el mínimo movimiento... Boom, otra vez noqueada.
Así que me sorprende que la doctora que inyecta siempre no haya calculado el número de horas que he pasado dormida.

Tomo su error como una oportunidad para salir.
Sin embargo no soy tonta.
Sé que mi cuerpo está tan dormido como yo hace un par de minutos, que si intento uno de esos nuevos movimientos y busco dentro de mi esa fuerza que me ha estado sorprendiendo últimamente. Probablemente rompa las cadenas pero no seré lo suficientemente rápida como para esquivar las balas de los que me custodian.

Tengo que analizar la situación.
Empiezo escuchando las voces que me rodean, son varios hombres, lo noto por los distintos tonos en las voces, por las preguntas y respuestas que se hacen. Calculo unos seis, mínimo.
Dos de las voces las escucho tan cerca que podrían estarme gritando al lado.

Demonios, necesito darle un vistazo al lugar, pero no puedo sin que ellos noten que no estoy en el estado que debo.
-Estoy harto de estar aquí.- Dice uno y yo mentalmente le insto a decir dónde no quiere estar exactamente...
-Calma, sólo falta una semana, luego podemos volver al búnker y si te sigues quejando, Aaron no te dejará entrar.

Maldito cabrón.
Confié en Aaron, todos lo hicimos y él sólo nos usó.
Pensé que el mundo no había techado perder a ese hombre, que había esperanza de poder tomar una mano amiga en medio del caos sin temer a que te suelte mientras menos lo esperes. Pero estaba equivocada, él era como esa niña que asesinó al anciano por una botella de agua.
Y lo peor era que esa niña lo hizo por sobrevivir pero ¿Aaron? No había necesidad de hacer todo eso.
Y ahora estoy segura de una cosa.
Él va a pagarlo.
Ni siquiera sé si yo seré la que lo haga pagar, dudo ser la única a la que traicionó y eso es una de las cosas que me aterra.
¿Dónde están los otros? ¿Habrá sacado las garras con el resto del grupo? ¿O no lo ha hecho... Aún?

-Nos estamos metiendo en un lío.- Dice uno de ellos.- Si el resto de la gente se da cuenta de la verdad entonces exigirán la cabeza de Aaron, la  nuestra también.
-No seas idiota, nadie va a saberlo porque nadie lo dirá. Una vez que Abigail Williams sea entregada a los perros no quedarán ni sus sobras.

Algo hierve en mi interior.
Pero dejo el enojo a un lado y me concentro en lo que ha dicho. ¿Entregada a los perros? ¿Eso qué significa? 
Quiero abrir los ojos, me mata no poder mirar dónde me encuentro, no poder reconocer las caras que me mantienen vigilada.



Abby Conrad

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En el texto hay: sangre, cambios, final

Editado: 12.11.2018

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