Tierra De Nieve Y Cenizas (libro 3)

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 23

Uno no sabe cuán fuerte realmente es hasta que se está frente a frente con los obstáculos que la vida nos pone.

Y justo en ese momento es el que dos cosas pueden suceder.

O flaqueas o te enderezas.

La vida es efímera, la muerte es un soplo de aire fresco.¿O es al revés?

El arma en mis manos se siente pesada a pesar de que he cargado cosas más pesadas anteriormente y el acero de ella se siente frío en mis manos a pesar de que estas están hirviendo.

Dejo que mis sentidos se extiendan hasta su límite y cuando llego al pasillo principal junto con Sam empiezo a disparar. Su espalda choca contra la mía mientras nos deshacemos de los soldados más cercanos.

El arma se sacude en mis manos pero no la suelto, la tomo con más fuerza. Cinco caen a mi derecha, diez a mi izquierda. Cuando las balas se acaban corro hacia el siguiente que apunta en mi dirección y arrebato la pistola de sus manos para apuntar hacia él. Los sesos salen de su cabeza cuando una ráfaga de balas le roban la vida. 

Le lanzo el arma a Zack y este la toma en el aire y empieza a disparar a las cabezas de los hombres que lo rodeaban.

Hago de mis manos puños de fuego y dejo todo salir de mi.

Corro hacia el grupo de atacantes más próximo y lanzo hacia ellos una ráfaga mortal de fuego.

No fuego celestial, sino fuego del mismísimo infierno. No quedan ni sus huesos cuando termino. 

Varias armas son apuntadas en mi dirección e incluso antes de que los gatillos sean presionados siento a Sam a mi lado. Nos teletransporta detrás de los armados y ellos ni siquiera tienen el tiempo de reconocer mi rostro cuando los rostizo vivos.

Sam es golpeado por una mujer de brazos gruesos y nariz torcida y a pesar de que sabe moverse, no lo hace tan bien como él. Sam la ataca directamente con sus dagas pero no me quedo a ver el resultado porque veo a mi madre luchando contra un hombre que la tiene contra el suelo.

Me lanzo hacia el hombre, derribándole y cayendo ambos al suelo. Lanza una bola de fuego en mi dirección y yo lo veo con arrogancia. ¿Es enserio? Novato.

Saco una daga de mi escondite y lo lanzo directamente en su cráneo.

El sonido de su cabeza al chocar contra el suelo hace eco y se camufla con el resto de los ruidos escalosfriantes.
Ayudo a mi madre a levantarse. 

Su rostro está magullado, sus labios sangran y su ropa está hecha girones.

-Te amo mamá.- Le digo rápidamente. Porque si no vuelvo a verla quiero que sepa que lo hago.

Luego corro hacia otra dirección donde me necesitan.

Doy giros en el aire, derrapo en el suelo, todo para intentar capear las balas o los golpes pero de todas formas ya estoy sangrando.

Tengo cortes en mis labios, partes de mi cabello han sido arrancados y por mucho que me esfuerce, me estoy cansando.

Veo a Sabrina luchar contra un hechicero y dejar escombros a su paso. Zack levanta a hombres y mujeres por los aires y los avienta contra las paredes hasta que todos sus huesos están rotos.

Veo a los gemelos incendiando a todos los soldados que pueden y luchar contra los Orígenes de hielo que se enfrentan a ellos.

Mi madre y James pelean espalda contra espalda muy parecido a los movimientos que hago con Sam para cubrirnos entre nosotros.

Karum está congelando las armas que puede y ayudando a las personas que están escondidas en sus habitaciones, Drew sana a los más heridos pero no hace nada por los muertos.

No veo a Michael otra vez pero temo por la vida de los Thompson porque de ellos sólo he visto a Zack que es un borrón en medio de todos.

No hay rastro de Jesse, Maggie o su madre por ningún lado.

Soy derribada una vez más y recibo puñetazos directamente en mi garganta, la respiración me falla mientras intento no ahogarme con mi saliva, la mujer que me ataca me lanza una patada en el rostro que me hace doblarme hacia atrás.

Escupo rojo en el suelo a mi lado y me incorporo sólo para recibir otra patada en mi costado.

Siento un goteo en mi nariz y ya no sé si es sangre o sudor.
 

Cuando la mujer vuelve a lanzar su pierna hacia mi la atrapo en el aire y aplico un movimiento de Sam para derribarla, doblando su pierna y barriendo con mis pies la otra.

Ella cae hacia atrás y cuando llego hasta ella rompo su garganta con mi pie hasta asegurarme de que lo único que une a su cabeza con el cuerpo es la carne.
Y así mismo como vi a los míos levantarse, los veo empezar a caer.

Alguien le dispara a James en la pierna, haciendo que caiga al suelo y que yo grite a todo pulmón como mi madre.
Soy acorralada por un grupo de hombres, uno de ellos levanta su mano hacia mi y un sonido sordo hace que mis oídos empiecen a sangrar.

Abro mi broca y a pesar de que el dolor me hace querer gritar, no me escucho cuando lo hago. Caigo de rodillas sosteniendo mis oídos y sintiendo la sangre fluir de ellos. 

El sonido penetra en ondas cada vez más profundo en mi cabeza.

Envío a mi fuego hacia ellos pero el aparente hechicero lo repele de él, dejando que los otros se quemen vivos.

Empieza a cerrar su puño y con cada movimiento de su mano el sonido se hace más estridente.

La vista se me vuelve borrosa.

A como puedo me levanto y lo intercepto en contra del suelo.

No sé cómo hago pero termino con mi mano dentro de su pecho y su corazón entre mis manos. Lo aprieto con fuerza hasta que hago de su corazón una bolsa fragmentada de músculos.



Abby Conrad

#6633 en Fantasía
#13420 en Novela romántica

En el texto hay: sangre, cambios, final

Editado: 12.11.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar