Todo Cambió Cuando Te Vi

Tamaño de fuente: - +

PREFACIO

Aquí empiezo a relatarles mi historia, mi primer año en la secundaría y el último año de él. La primera vez que lo vi, creí que iba a morir, mi corazón estalló latiendo tan rápido, mis piernas me temblaban, y sí, existen las mariposas en el estómago. Pero solo las o los que pudieron experimentar eso podrán decírselo. Lo que les voy a contar sucedió en la época dónde se bailaban los lentos, dónde una chica iba a una fiesta esperando que el chico que le gusta la invite a bailar, era todo muy romántico, no existía el internet. Por lo tanto, el chico no le daba me gusta a tu foto, no comentaba tu estado o, no te seguía en cualquier otra red social. Nooo…, él tenía que enviarte algo con alguien, un saludo, una esquela o, acercarse en persona e invitarte a salir.

Mi primer amor fue complicado, mi madre, por ser divorciada que, en aquel entonces era un sacrilegio, se sentía presionada por su familia y por la sociedad en general. Para colmo, tenía tres hijas mujeres, tres hijas que no debían repetir su historia. Por lo que siempre fue muy pesada: con los horarios, las fiestas, con que debíamos cumplir ciertas expectativas para ser chicas de bien.  Ahora, el colegio al que iba, por favor, hay muchas cosas que voy a obviar en éste preámbulo, pero fui a un colegio evangélico y alemán. Nuestro director era casi militar, una nota de color, dábamos la clase de religión con él, y cuando un compañero río por la estupidez de otro, recibió un guitarrazo «en medio de yo soy feliz porque Cristo me tocó», que lo dejo bien mareado, no lloró, eso sí, era muy macho para eso. Otra cosa que deben saber del colegio al que iba, el uniforme era dos dedos bajo la rodilla, no cumplías con esa regla y la esposa del director en persona, procedia con las tijeras a desatar tu ruedo, zapatos perfectamente lustrados, no uñas largas y, mucho menos pintadas.

Bueno continuando con lo que les contaba, ahí estaba él, hermoso, pelo negro, ojos verdes, hoyuelos, sonrisa de propaganda de dentífrico. ¡Por Dios!, me enamoré al instante. Estaba hablando con Andy, mi mejor amiga, en las gradas del campo de deportes. Tímidamente me senté al lado ellos, nunca, pero jamás tuve ese problema, nunca fui una chica insegura; pero él, producía algo en mí que me dejaba atontada. Obvio, Andy, al toque descifró lo que me pasaba. Fue el comienzo de mi perdición, me convertí en una estúpida. En aquel entonces vivíamos con mi tío y su familia, ya que mi padre al divorciarse de mi mamá, también lo hizo de nosotros.

Esa era mi vida, desde el sexto de primaria, aprender a manejarme sola. Mi mamá tenía que ganar dinero para mantenernos. Entonces, aprendí a ser fuerte, a esconder mis sentimientos. Pero él, pudo derribar todo eso. Fue algo tan sutil, que no me di cuenta. Definitivamente no podía sentir algo por alguien como mi padre. ¿Acaso eso sucedió?, porque, aunque lo veía cambiar de chica como de remera, él me gustaba, y no podía dar la oportunidad a ningún otro que se acercara con intenciones amorosas.

Si ustedes, los que hoy están leyendo esto, quieren saber cómo terminó todo, los invito a continuar con esta historia y saber: ¿por qué todo cambió cuando lo vi?



Charlize

#4269 en Joven Adulto
#7821 en Otros
#1136 en Humor

En el texto hay: primer amor, novela juvenil, amor a primera vista

Editado: 16.01.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar