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Capítulo 7.

Jadasha no había podido dormir en toda la noche, recordando una y otra vez aquel beso que movió todo su interior, dejando hecho un desastre, una larga agonía. Sentimientos que desconocía surgieron, provocando nada más que temor, haciendo aferrarse a la idea de que Junior es más su hermano, que no puede ser nada más, pero por otra parte, está esa mirada de él, esa forma en la que siempre la trato, ahora está todo claro, ha abierto los ojos, no la veía como su hermana, sino como algo más.

Las palabras de él regresan a su mente, se lo confesó, para él ella no es su hermana, la ve como mujer.

Aturdida se despierta, mira el exterior y corre, se da cuenta que ya es tarde, son las 7:30 de la mañana llegará tarde al colegio.

Sin ánimos lava su cuerpo rápidamente, para luego salir y vestirse. Todo lo hace como una autónoma, su mente permanece en Junior, sus pensamientos inevitablemente van a él, recuerda su rostro contraído por las palabras que salieron de su boca, parecía dolido.

Sacude la cabeza. Él es lindo, demasiado, es el chico más guapo que ha conocido, tendrá a quien quiera, seguro solo está encaprichado, pero ella no es tonta, Eron, el no es chico de una sola mujer. Ese pensamiento provoca un vuelco doloroso en su pequeño, muchas cosas se van aclarando desde la noche anterior, por alguna extraña razón el hecho de imaginarlo con otra mujer, la descoloca, la descontrola, le entristece como ahora.

Pronto toma su mochila y corre escaleras abajo, su padre ya se ha marchado a la empresa de los Danielson, más temprano que nunca.

— ¡Mama! —su madre toma su café, mientras observa el televisor, no durmió tampoco, espero a su marido hasta tarde, el sueño la venció, eran las tres de la mañana y esté no había llegado, justo acaba de levantarse y no alcanzo a verlo antes del trabajo, su casa está dando un giro que no le gusta.

Laura abre sus ojos sorprendida, corriendo con su pijama a buscar las llaves de su auto.

— ¡Oh Dios mío! ¡Hija! Ya es tarde, te cerraran la puerta, anda vamos a llevarte —como un rayo fugaz, pasa a la lado de su hija y besa su frente —, que mala madre soy, me había olvidado por completo que debes ir al colegio, yo...

La noticia en la televisión interrumpe el parloteo de Laura.

—Mamá, ¿Qué es eso?

Jadasha señala el televisor, donde imágenes de los Danielson pasan en la pantalla, y el titular dice "Atentado contra el hijo mayor de los Danielson".

La mochila de Jadasha cae al piso, provocando un sonido sordo a chocar contra el mármol, sus ojos se cristalizan, cuando imágenes de Cameron Junior herido son presentadas, en el lugar de los hechos, cuando lo sacan en camilla, con oxígeno, corren con él, su torso lleno se sangre.

—" El día de ayer, a la media noche, fue herido de gravedad, por una bala, el hijo mayor del multimillonario y mundialmente empresario, Cameron Danielson y la empresaria diseñadora de modas mundialmente famosa, Melanie Walker, en el centro de la ciudad, no se conocen detalles del estado de salud del joven universitario, pero reporteros..."

Jadasha no se queda más tiempo a escuchar, corre a la puerta, abriendo, mientras llora y su cuerpo se sacude por las lágrimas. Laura, apaga el televisor y corre detrás de su hija, cerrando detrás de ella.

— ¡Jadasha! —la llama, pero la joven no vuelve su rostro, corre, mirando a todos lados.

— ¡No mamá! ¡Debo encontrar un taxi! ¡Debo estar con él! —su rostro está completamente rojo, cae de rodillas contra el pavimento, sacudiéndose, apoyando sus pequeñas manos contra sus rodillas, llorando.

Laura la alcanza y se coloca a su altura.

—Ssh, mi pequeña —abraza a su hija contra su pecho, quien hipa y tiembla.

—Debo estar con él —es lo que repite, constantemente, un disco en sus labios.

Laura la ayuda a levantarse, ella se deja guiar de su madre, no siente ni se da cuenta cuando la sube al auto y arranca, Laura alcanzo a escuchar donde están, el que hospital, conduce a una velocidad más alta de la media.

—Es mi culpa —musita con pesar, con culpa.

Laura frunce el ceño. Jadasha nunca estuvo tan devastada, es más, después de niña, jamás volvió a llorar y ahora parece que sus lágrimas no pueden detenerse, se ve rota, dolida, herida, culpable. Pestañea aturdida, con su vista enfrente, hay mucho tránsito y ella está nerviosa, un peligro; no puede concentrarse en la autopista por completo, no al ver a su hija en ese estado, los sollozos de Jadasha, es lo único que se escucha.

Aún Laura, con el nerviosismo, logra llegar con su hija al hospital, la cual abre la puerta de golpe y baja corriéndose, cayendo al pavimento, lastimándose. Ignora el dolor y se pone en pie, para volver a correr y llegar a la recepcionista, abordándola rápidamente.

— ¡¿Cameron Junior Danielson Walker?! —su voz sale fuerte, enronquecida.

La recepcionista, la mira, frunce el ceño, sabe quién es, pero le parece extraño, la forma en la que se encuentra.

—Cuidados intensivos, planta tres, habitacion tres ciento veinte.



Mariana Familia

Editado: 11.02.2020

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