Todo por la Familia ©.

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Capítulo 16.

Jake sólo salió, pero antes diciendo buenas noches con aquella mirada que te hela la piel, dejando ver a través de ella la promesa se algo, de un castigo, tal vez no físico pero que sería como una cárcel forjada a su alrededor.

Jadasha, se había duchado nuevamente, sintiendo su cuerpo temblar ante la anticipación de no saber nada de lo que por la cabeza de su padre cruza. Ahora permanece acostada en su cama, dando vueltas y vueltas, siendo ya la una y tantos de la madrugada, pero su mente simplemente se niega a conciliar el sueño. Lo bueno es que ya mañana era viernes, está segura si podría dormir, pero la verdad es que aquello le importa en lo más mínimo. Decide cerrar sus ojos y a su mentón viene el recuerdo de Eron y poco a poco va conciliando el sueño.

***

Apenas y Junior abre sus ojos, desconcertado sin saber qué hora es, mira a su alrededor y a través de las espesas cortinas divisa los rayos del sol. A pesar del clima de finales de agosto, uno bien frío, al parecer el día sería soleado.

Le aburre la idea de pasársela el día entero dentro de aquellas paredes, pero prefiere eso, a tener que estar en la sala o el algún espacio donde lo vieran muy seguido, no añora las miradas de lástima en el rostro de todo. También le aturde que aquellos medicamentos le hagan dormir tanto, sin duda su vida es un desastre, pasó de ser el chico activo de siempre a ser un lisiado.

Gruñe por lo bajo cuando tiene que tocar aquel botón para que vaya su enfermera, y el guardaespaldas destinado solo a él, grandullón y fortachón, para que pueda levantar su peso y colocarlo en su silla de ruedas.

—Buen día joven —a los pocos segundos ambos entra por las puertas saludando amablemente, él solo responde con asentimiento de cabeza, mirando la pantalla de su iPhone.

—Por favor, necesito, usar esa cosa...—señala con desagrado la silla de ruedas —debo bañarme y hacer otras cosas, en el baño, solo.

La enfermera y guardaespaldas lo miran.

—Joven...—empieza a hablar la enfermera a modo de desacuerdo.

Junior hace un gesto de fastidio y cansancio, sus ojos se viran hacia el techo, resopla y deja caer sus hombros.

—Dije que quiero hacer las cosas sólo —refuta ya algo enojado —debo aprender a valerme por mi mismo el tiempo que dure esto —agrega señalando sus piernas.

El guardaespaldas y la enfermera se miran entre sí, no muy de acuerdo con las sugerencias que no lo son realmente, sino una orden clara, están seguros de que aquel chico no cambiará de opinión ni en años, con las pocas horas a su lado, se han dado cuenta lo terco que es y lo autoritario también. Dejan caer sus hombros a modo de resignación y hace lo que le dice.

—Sam —Junior llama al guarura —, ayúdame a pasarme a la cosa esa, que uso para bañarme, por favor —recurre a sus buenos modales.

El hombre llamado Sam, lo toma en sus brazos con facilidad, está entrenado para aguantar peso y levantarlo también, la enfermera mientras acerca la silla. Cuando Junior está ya acomodado lo llevan al baño donde después de asegurarse de que el joven tenga todo a su alcance y que no se vaya a lastimar, preguntando una y otra vez si está seguro de quedarse solo y recibiendo la misma respuesta a cambio, salen dejándolo solo.

***

Sorprendentemente durante el desayuno en casa de Jadasha Jake no dijo absolutamente nada con respeto a lo sucedido en la madrugada; al contrario de lo que Laura y Jadasha se están acostumbrando a cada mañana verlo poco, nada o con un carácter del infierno, aquella mañana se porto de lo más normal, relajado. No obstante Jadasha aquello no la deja tranquila y mucho menos la hace sentir en confianza, sino más desconfiada que nunca, su padre trama algo, lo vio en sus ojos en el momento que posó aquellos ojos sobre los de ella, llevando su taza de café a los labios y dando un sorbo sin apartar la mira de ella, un escalofrío le recorrió la columna vertebral. Para cualquiera no es normal sentirse temerosa o temerosos ante los ojos de su padre, más si aquel no es un violador, golpeador y mucho menos te trataba mal, tal vez no fuese Jake todas las anteriores, pero ciertamente últimamente se comporta como un total patán.

Lo que más le extraño y la hizo estremecer es que antes de irse a la empresa del padre de Junior, besó su frente y por primera vez en días, fue cariñoso con su madre y le dio más que un beso seco en los labios a modo de despedida, la abrazó y tardo unos minutos así. Realmente aquella actitud terminaría por dejar loco a cualquiera y no obstante eso, la bipolaridad con la que actúa, aquella que solo es una fachada para disimular sus verdaderos planes e intensiones.

Temprano se obligó a olvidar todo lo que por su cabeza rondaba y recordó la noche anterior.



Mariana Familia

Editado: 11.02.2020

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