Todo por la Familia ©.

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Capítulo 18.

Sarah Parker había arribado la mansión Danielson, hacían ya algunos diez minutos, se le había dejado pasar ya que dijo que es amiga de Junior, al mencionado se le llamó para confirmar aquello, se notó sorprendido ante la visita, abrumado...y un sin fin de emociones, entre las cuales predomina la determinación, agradecía en silencio que ella fuese a él, debía aclararle que no se le acercara más, porque ciertamente no desea tener problemas con Jadasha.

Sarah al ingresar a la mansión, no había visto a los padres del joven, más bien una señora mayor le había recibido, mirándola con desaprobación absoluta y de mala gana la llevó a la habitación donde Cameron se encuentra.

Apenas y había ingresado cuando le atacó, lastimándolo en el proceso, sus besos y sus abrazos meloso, la había intentado alejar, pero ella persistía, parecía una santígüela, incluso la llegó a maldecir y él que no es de aquellos que maldice mujeres, pero Sarah es como un callo en el culo.

Ahora está frente a la mirada acuosa y de decepción de su novia, quien lo mira acusatoriamente y dolida. La ve dar un paso atrás y su corazón martillea con fuerza, no quiere que se aleje, que lo deje, es su motor para pararse de esa estúpida silla de ruedas.

Aprovecha que Sarah está con la vista al frente y la aleja de un empujón, sin tacto alguno, ahora solo le importa Jadasha. Una sonrisa de satisfacción se extiende por sus labios, algo sospechoso, porque ella no sabe lo que Jadasha y él son, solo aquella vez que mencionó su nombre.

—No te alejes amor por favor —suplica la borde de la desesperación, avanzando como puede en aquella silla.

— ¿Quién es ella? —Jadasha logra encontrar su voz, las palabras le salen ahoga, su llanto está atorado en su pecho, haciéndole un nudo grande en la garganta y la boca del estómago que no la deja respirar.

—Soy su novia —la rubia responde malévola.

Algo dentro de Jadasha se rompe, lo escucha, siente como el aire le falta y entonces ya el llanto no es retenido más.

— ¡Mientes! —Le grita Junior fuera de sí a Sarah, su rostro está contraído por la rabia y el miedo —. Jadasha por favor.

Jadasha no reacciona, se cubre la boca con la mano y su cabeza se mueve de lado a lado, negando, intenta irse, pero la mano de Cameron la retiene, haciendo esfuerzo sin poder, pero nada se compararía, ningún dolor, al dolor que sería perderla cuando finalmente la tiene.

—Suéltame por favor...—su voz es un bajo muy bajo susurro, tanto que se pregunta si realmente ella habló o si la escuchó.

— ¡No lo haré! —vuelve a alzar el tono de voz mientras tira del brazo de Jadasha una y otra vez a lo cual ella va cediendo, prefiere sufrir ella sentimentalmente a que él salga lastimado más de lo que está con aquella herida, más su llanto en silencio no para.

—Camy...déjala, te puedes lastimar —la voz de Sarah es algo monótono, es como un guion que debe seguir, solo dice palabras sin sentir nada.

— ¡Cállate! ¡Fuera de aquí! —vuelve a gritarle, haciéndola sentir que en aquella habitación ella no tiene nada que hacer, más aún así, no puede irse, no debe, o pagarais muy caro por aquello.

—Yo soy tu novia, debo estar aquí y no ella —señala a la adolescente que tiene el rostro bañado en sangre.

—Ella tiene razón Junior, la única que debe marcharse soy yo —su cabeza permanece gacha, intenta zafarse nuevamente de su agarre, se siente tan estúpida al estar llorando delante de aquella rubia que parece divertirse con su dolor, tan estúpida de estar ahí, pero el amor te hace estúpido y más que eso, masoquista.

—La única que se quedará aquí, conmigo, a mi lado, eres tú, tú eres mi novia.

Sus palabras no hacen más que herirla, y a la vez hacerla sentir un poco bien, pero la confunden.

— ¿A qué estás jugando Junior? —ésta vez sí logra liberarse de su agarre, el enojo se precipita hasta ella.

—Si explícanos —Sarah se acerca, va vestida con un pantalón negro, un polo blanco con un hombro al descubierto y tacones negros, combinada con una cartera a juego, su cabello rubio está atado en una cola baja y suelta.

Junior lo mira desde su silla, la espalda le duele de manera muy fuerte y la herida le punza, hace una mueca de dolor, pero toma una respiración, harto Sarah, harto de todo, solo quiere ser feliz.

Antes que todo, la observa, la escrutinio, ella parece más una actriz que alguien que realmente quiere algo, o quiere dañar a otro, parece que es alguien a quien manda nada más para joderte, eso le hizo intensificar sus sospechas y las alarmas encendiéndose en su cabeza.



Mariana Familia

Editado: 11.02.2020

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