Tras los cristales

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ღSufrirღ

La palabra sufrir esta asociada con muchas cosas entre ellas la muerte, su derivado es dolor, más que una palabra, es una sensación que me daba miedo experimentar.

Soy una nueva venció de mí misma desde que supe que el dolor es resistible si las personas que te aman están en cada etapa de ella.

Mi vida siempre ha estado rodeada de pastillas y diversos doctores que me prometen que estaré bien, cuando se que no es verdad.

Creí que las cosas, mas bien que el karma se detendría después de mi enfermedad cardiovascular, pero no... al parecer necesito aprender más lecciones para sobrellevar la vida, o en este caso la poca que me resta.

—y yo le había dicho ha Reina que se callara la maldita boca pero esa perra no tenía censura—

—¿Cómo yo? — dije mientras me acomodaba en mí camilla.

—no querida, tu tienes un tipo punto de vista que aprecio en ocasiones, ella es de la que tiene diversos tipos de puntos vista y ninguno es verdadero o aburre de una manera que no tienes idea, enserio—

Abbie es mi mejor amiga desde que entre a la secundaria, siempre estábamos juntas, eso asta que mi enfermedad cardiovascular se hizo una enfermedad primaría delante del cáncer de pulmón.

—creí que saldrías con Ron este fin de semana—

—¿y dejarte disfrutar del chico de las flores sola? — yo solo entorne los ojos.

—no me interesa—

—yo no veo que te niegues a aceptar sus flores— ella me vio con esa mirada cómplice que conocía tan bien.

Es verdad que el puede ser atractivo es decir, el chico es rubio y sus ojos azules le hace ver demasiado atractivo a la vista, aún a pesar de ello no es de mi interés.

—sabes que no me gusta que canceles tus citas con el solo por que me acompañas a mis sesiones—

—mejor para mí, él y yo ya no tenemos esa química que al principio, ¿Por qué crees que no te lo he traído últimamente? —

—porqué creí que el tenía una vida que no jira en torno a mi—

—calla, no quiero oírte decir mas cosas que mi cabeza va a dar tantas vueltas que lo vomitare por las narices— yo solo le di una medía sonrisa falsa, en ese momento la puerta sonó y sabía que era el, el chico de las flores.

Su nombre real es Alex pero yo le digo el chico de las flores, desde que tengo mis sesiones de quimioterapia y más él me ha traído diversos tipos de flores.

Al principio creí que solo era a mí, pero luego me enteré que le lleva flores a todo mundo, a los chicos rosas blancas y a las chicas rosas rojas y a veces amarillas.

—¡Hola Lu! — Alex entro sin prestarle atención a Abbie, el me abrazo, odio los abrazos pero Alex es difícil de tratar siempre hace lo contrario a lo que me gusta.

—una rosa roja para otra rosa—

—gracias, con esta suman ochenta y cuatro rosas que morirán tarde o temprano como yo—

—vamos Lu, no seas tan pesimista—

—no soy pesimista, soy realista— Abbie me dio una mirada que me decía ''vamos preséntame a este bombonaso''.

—Alex, te quiero presentar a mi mejor amiga, Abbie— ella le dio la mano y se saludaron.

Yo solo observaba el techo de mi habitación mientras ellos se presentaban, ¿Qué se supone que debería hacer ahora?

—voy a comprar chocolates ahora vuelvo— dije mientras acomodaba mi maquina de oxigeno y me colocaba mi tubo de respiración nasal.

—vamos contigo—

—Abbie, soy muy grandecita para ir sola, aparte que esto es un hospital, si me desmayo en medio del pasillo, abran mil doctores y enfermeras a mi alrededor— ella entorno los ojos pero sé que entendió.

Durante todo el recorrido llevaba mis audífonos, si hay algo que no quiero justo ahora es que personas me hablen.

Cuando llegue a la máquina expendedora estaba un chico que ya había visto muy seguido últimamente.

Su cabello era castaño y largo, sus ojos eran café y su piel era aperlada.

—¡maldita maquina de mierda! — dijo el, no parecía muy paciente, yo me quite uno de mis audífonos y camine hacía el.

—Reina no sirve si no haces los trucos de magia adecuados— el me volteo a ver y yo me acerque a la máquina expendedora para darle tres golpes con un palo atrás de ella.

En ese momento los dulces cayeron y el chico pudo tomarlos.

—¿Reina? — pregunto el con una enorme sonrisa en su rostro, odio que las personas sonrían, es algo demasiado empalagoso y me da nauseas.

—dicen que si te cae mal alguien por ley tiene que colocarle su nombre a algo que no sirva o que cause disgustos—

—pues vaya forma de demostrar tu disgusto con esa persona— el río y eso no me causo ninguna sensación de alegría.

Desde que tengo estos problemas estuve mas ocupada en sobrevivir que en mantener mi sentido del humor vivo.

—vaya parece que no eres de las que ríen—

—no me gusta reír siento que es... una pérdida de tiempo— el me miro confundido.

—¿Cómo reír es una perdida de tiempo? —



Giira

Editado: 18.11.2019

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