Tratado

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• Decisión •

—Lara—

Días después, Lara se encontraba sentada detrás su escritorio terminando de analizar, revisar y corregir los últimos informes de esa semana para la junta que tendría horas más tarde. Su padre la había convencido de regresar a casa y tomar el mando de la que ahora también era su empresa en la corporación de los Palmer.

Suspiró un poco, lo que menos quería en esos momentos era encontrarse con Edward quien de seguro también estaría presente. Levantó sus manos y cubrió su rostro con ambas de sus palmas, estaba agotada, últimamente su embarazo le exigía demasiado.

Movió su cabeza de un lado para otro, intentando alejarse del estrés que sentía encima de sus hombros, se recargó en su asiento y giró sobre su silla para cerrar los ojos por unos minutos. Estaba tan concentrada en su estadía que no notó el momento en que Matthew llegó a su oficina, dejando sobre su escritorio un pequeño obsequio que apenas si ella notó.

Giró una vez más sobre su asiento y miró al rubio con las manos dentro de sus bolsillos.

—¿Qué es...? —preguntó seria.

—Ábrelo. —La exhortó el rubio.

Lara se tornó dubitativa, aquella pequeña caja de colores pastel le daba una muy mala espina, no obstante, comenzó a abrirla con cuidado. Dentro, encontró un par de botitas rosadas y azules, hechas de estambre e inmediatamente sus ojos se cristalizaron por la sorpresa y lo evidente de los colores.

—¿Cómo es que...? —inquirió con el corazón acelerado.

Ella no se lo había dicho a nadie, sin embargo, Matthew parecía que lo sabía cómo si ella misma se lo hubiera contado.

—¿Lo sé? —completó el chico en una sonrisa—. Es bastante obvio —dijo sentándose frente a su escritorio—. Desde que te vi lo supuse. Tus cambios de humor, tus sonrisas. Estabas distinta. Te has estado cuidando más de lo normal.

Lara no podía creerlo, ¿acaso ella era tan obvia? Maldición. No. Comenzó a preocuparse. Trago duro, pero se mantuvo firme. Respiro profundo y acto seguido recargo su mentón en el dorso de sus manos, las cuales puso sobre la mesa.

—¿Quién más lo sabe? —Le preguntó.

—Si te refieres a Edward... —El chico negó en un movimiento—. No, aún no lo sabe. Aunque estoy seguro que cuando lo sepa él se pondrá muy feliz —agregó sin borrar aquella sonrisa de su rostro—. No tienes idea de cuánto él desea un hijo tuyo.

La chica entornó sus ojos en él mientras se preguntaba sobre la veracidad de esas palabras. Edward no podría ponerse feliz con una noticia como esa, mucho menos lo imaginaba pidiendo ser padre. Él no era de ese tipo de personas.

—Sí, seguro que sí. —Le contestó mirando su abdomen, pensando en que Edward no tenía por qué saberlo, al menos no por ahora.

Su embarazo era de ella y solo de ella, y aunque sonará a envidia, él no se merecía ser padre.

—Lara. —La llamo Matthew en un tono más serio—. En verdad no sabes lo arrepentido que él está. —Dicho esto, la chica levantó la vista y fue entonces que lo notó mucho mejor, muy pocas veces ella podía hablar con Matthew sin que él estuviera sonriendo cada cinco segundos—. Edward es un idiota, eso todos lo sabemos —aseguró el chico—. Te hizo mucho daño, pero ya sabes cómo es él. No podemos esperar a que cambie, pero sí podemos aceptarlo tal y como es. Lara. —En eso suspiró—. Desde que ustedes dos se separaron él ha hecho hasta lo imposible por encontrarte y saber que tendrás un bebé lo hará muy feliz.

—Matthew... —Respingo ella casi de inmediato, pero fue interrumpida.

—Aún no le he dicho nada y tampoco sabe que estás aquí. Él cree que sigues en algún lado, muy lejos de aquí. Verte lo alegrará, lo sé.

—Hmp, de ninguna manera. —Le dijo ella volviendo la vista hacia los documentos que momentos antes estaba organizando—. No creo que se alegre de verme. Matthew, me fui por más de dos meses. ¿Qué crees que piense cuando me vea o cuando sepa que estoy embarazada? De seguro pensará que es de alguien más así que, ¿por qué le alegraría saber que va a ser padre? Después de todo él nunca me amo.

—Te equivocas, Edward te ama más de lo que te imaginas y tal vez demostrártelo no es algo que suela hacer muy a menudo, pero cuando lo haga, lo sabrás. De alguna u otra forma te lo demostrara, aunque no sea como yo.



E.M.A

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En el texto hay: cliche, mentiras y dolor, infiel

Editado: 05.06.2019

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