tribunas di sang

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capitulo 14

 

-lo lamento Can Mayor, pero tu contrincante en esta ocasión, seré yo- el balazo es el que da a entender que los cinco minutos de duelo acaban de comenzar.

Un combate cuerpo a cuerpo es lo que se da inicio. Una patada en la costilla derecha del Can lo hace retroceder un poco, mueve su mano izquierda como si estuviera dibujando círculos con su mano y hace aparecer tres perros de alrededor de dos metros y medios de alto, uno a cada lado de él y uno detrás.

Los perros que aparentan ser de fuego infernal con partes de carbón aún sin encender, con espuma apareciendo de sus bocas y el constante gruñido que hace sorprender a la Serpiente.

-no creías que fuera tan fácil, ¿o no amigo?- el Can que hasta el momento había mantenido la cabeza agachada la levanta un poco, lo justo para verle mientras se hace presión cerca de las costillas para intentar disminuir el dolor.

-nuevo truco... ¡NO TE SERVIRÁ DE NADA!- le grita la Serpiente para luego darle una patada a la tierra. Una anaconda del mismo porte pero esta vez de longitud que los perros aparecen en la arena.

-eso lo veremos- susurra el Can.

Los tres perros de fuego se acercan corriendo a la anaconda con la intención de morder cualquier parte de su cuerpo. La anaconda de color negro e iris verdes logra morder una de las patas de uno de los perros y éste se transforma en un cachorro color cobre.

-menos uno- dice con arrogancia el guarda de la Serpiente.

Uno de los dos perros logra morder la piel de la anaconda, pero esto hace que la última muerda al otro perro con tal intensidad que ni el cachorro queda, el animal ha muerto.

-te queda uno- el marcador del puntaje que mostraba el tiempo también, dice que solo quedan aun minuto y treinta y cinco segundos con una puntuación de 2750 para la Serpiente y 830 para el Can.

Miles de ideas corren por su mente, ninguno de los dos puede seguir bajando, ya que le afectaría al Z que representa de alguna u otra manera. Cincuenta y nueve segundos y la tensión en la arena es latente.

- sigues siendo un perro de amigo- dice la Serpiente, él pulso de ambos va a mil por hora, a diferencia de los Zodiac, el combate con figuras anexas a sus cuerpos creadas por ellos mismos, los afecta y bastante. Todas las mordidas y cortes que los animales creados se dieron se ve reflejado en sus cuerpos. Junto con el agotamiento propio de una batalla de este tipo, con suerte se logran mantener en pie.

-y tú sigues siendo la misma víbora de siempre- dice entre jadeos el Can, que de los dos es el que estaba peor. La parte de abajo de sus pantalones negros que se le encuentran pegado al cuerpo (solo los Zodiac pueden ocupar 100% ropa negra, los demás pueden pero solo una prenda. En el caso del Can son los pantalones negros y la polera blanca) se encuentran absolutamente rasgados y de sus tobillos sale la sangre que es correspondiente de las mordidas que dio la anaconda.

-el juego acabo... - Irgo hace despertar a todos- Ofiuco es la que pasa a la siguiente ronda, muchas gracias a los dos guardas que pelearon... En cinco minutos dire quien pelea y en diez comienza el siguiente combate-

Ambos guardas salen, Cuario los intersecta para poder curarle las heridas a ambos. Can sale cojeando y Serpiente le ayuda a caminar ya que el anterior tiene el brazo detrás.

Ofiuco y Leo por su parte ven todo desde sus respectivos lugares.

- qué bonita amistad... - Amanda que desde la mañana se ha mantenido en silencio vuelve a aparecer en la mente de la domadora.

- qué asco... Me provocan nauseas- Ofiucthus ya cansada de mandarla a callar todas las veces que habla, decidió que de vez en cuando era mejor escucharla que pelear contra de ella.

- ¿por qué siempre estas a la defensiva con estos temas?- eso es verdad, ella siempre estaba a la defensiva con cualquier cosa que involucrara sentir algo positivo por muy mínimo que sea. Le iba a responder pero alguien la saca de sus pensamientos y calla a Amanda.

-baja- esa voz imperativa que reconocería en cualquier lugar, ya que él es el único con los cojones para mandarla a hacer algo.

-He (ne= no en Ruso)- un suspiro se escucha de la persona que recién iba a hablarle.

-no vine con la intención de pelear, no ahora ¿puedes bajar para que conversemos como personas civilizada?- en su voz se escucha un pequeño tono de súplica que no pasa inadvertido para ella, pero lo haría sufrir un poco.

-estamos conversando, gato- ella deja caer sus brazo a cada lado del muro, mientras sigue mirando hacia arriba igual que el día anterior. El León aprovecha ese pequeño descuido se su parte, agarra el brazo que tenía ella colgando y tira con fuerza logrando traerla a él, pero a la vez haciéndole un poco de daño en su otro brazo (se tuvo que subir a uno de los asientos para quedar más cerca de ella y al tirarla también se bajó del asiento) él la encierra en sus brazos y le dice de cierta forma enojado.

Muy enojado.



Hanna

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En el texto hay: peleas, dioses griegos, love

Editado: 13.11.2018

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