tribunas di sang

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capitulo 22

 

Ofiucthus.

Ahora.

Me subo al muro de un salto; ya que era uno bastante pequeño y empiezo a caminar sobre este. Veo a la Serpiente hablando con el Can Mayor y con el Can Menor, a Caner discutiendo con el guarda de Ballena por quien sabe que motivo y así otras situaciones. Poseidon está irritado en el trono divino, sus gestos son duros y sus cara esta contraída símbolo de que se levantó con el pie izquierdo hoy. Pobre de los marinos que están detrás de él. ¿No te dije? El trono del rey por así decirle, en donde se sienta el Dios, es escoltado por dos de sus mejores soldados, uno a cada lado de él para velar por la seguridad del Dios en el mundo humano, que están todo el día detrás de él, sin hablar si quiera. Depende de que tan tacaño sea el Dios, es que si comen o no.

La sociedad humana es muy parecida a la nuestra inclusive en la actualidad, los líderes humanos que comúnmente son los que tienen millones en el bolsillo del pantalón se aprovechan de aquellos que tienen menos dinero asiéndolos sentir como seres que no tuvieran sentimientos, como si fueran maquinas construidas para su beneficios. Todas las sociedades son un asco.

Estoy en el muro a la espera de que Irgo me llame, vamos a hacer la hora.

No pasa mucho para que Irgo me llame. Reviso en la parte trasera de mi pantalón mientras hago un repaso de mi lista mental para saber qué tipo de arma ando trayendo en mi espalda, específicamente en el dobladillo del pantalón. Un cuchillo con escrituras grecorromanas, mi infaltable daga que me regalo Morte (según él, fue regalo de quien era mi padre biológico) y tres darsas que dudo que utilice ya que no sería tan cruel con el pobre de Caner.

Bajo a la arena, bueno con esas intenciones, ya que cierto León me detiene dándome vuelta y acercándome a su cuerpo para abrazarme mientras siento sus labios en mi coronilla por lo que no puedo evitar cerrar los ojos y disfrutar de su cercanía, de sus brazos.

-¡pero si es apapachable!- loca y para peor gritona.

-cuídate- y luego se va trotando a su tribuna.

Me gustaría seguir en sus brazos y volver a sentir uno de sus besos aunque no sea en mi boca... ¡¿pero qué coños estoy pensando?! Ya me volví loca, se me pego la locura de Amanda.

Bajo a la arena para pelear con el soldado, tengo una carta bajo la manga que va a sorprender a todos en el Coliseo incluyéndolo, aunque algo le adelante a los Z en la mesa. Creo que soy muy mala.

-¡pero serás malota!- ya hablo esa loca.

-seh, soy de lo peor- Seré mala solo si él se lo toma mal, ya que si se lo toma bien no pasara nada.

-muy bien, esto comienzo- dice Irgo desde el micrófono que se encuentra en el locutorio- en 3, 2,1 ¡TRIBUNAS!- se escucha el grito de él y posterior grito de todos en el Coliseo.

-no me tengas compasión- le pido al soldado.

-lo mismo digo- y me lanza el primer puñetazo.

Me intento pegar en la boca del estómago con su puño izquierdo, pero rápido me hago a un lado y este sigue de largo, un nuevo golpe mal dado cerca de mi estómago con las piernas entreabiertas que asumo fue por un descuido de su parte que aprovecho para pegarle una patada en la entrepierna y para tumbarlo en el suelo un puñetazo en la mandíbula que lo hace caer. Desde el suelo me pega una patada en mis tobillos en busca de que caiga, lo hago pero en vez de caer directamente de cara al suelo me pongo a rodar en este haciendo que se levante polvo.

Rápido me pongo de pie y veo a Caner venir con un cuchillo en mano, y solo llevamos minuto y medio. El cuchillo estuvo muy cerca de rosarme la mejilla, el muy tonto descuido de su cintura para abajo cosa que aprovecho para pasar por debajo de él y al salir le pego una patada por detrás en su espalda baja haciendo que caiga de rodilla al suelo. Quedan tres minutos. Hora de mi carta final.

Ilusión del futuro de Caner.

La chica que me está abrazando, mi chica, tiene su mejilla pegada a mi espalda y no puedo dejar de pensar que es ahí en donde la quiero. Estoy manejando mi moto por lo menos a 200 por hora ya que me gusta la adrenalina, al principio me pidió que bajara la velocidad pero al ver que solo la aumentaba dejo de pedírmelo y me abrazo con fuerza, lo más seguro es que ahora en mi rostro tenga pegada una sonrisa de drogado. Pero que se jodan todos, viajar en mi moto con MI chica es espectacular.

-Gema- le digo cuando detengo la moto- mi ángel, llegamos- pero en vez de soltarme me abraza más, la dejare un rato ahí si así lo desea.

Fin de la Ilusión del futuro de Caner



Hanna

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En el texto hay: peleas, dioses griegos, love

Editado: 13.11.2018

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