trozos de Cristal [libro 2 Saga Cristal]

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Capítulo 15

15

 

—Permíteme — indicó Seth para luego abrir la puerta del auto.

Como imaginó, Boneka no le dirigió la mirada ni profirió palabra, esta se limitó a seguir con brazos cruzados y subir al auto, haciéndole sentir más preocupado. Seth cerró la puerta y pasó por al frente del vehículo para subir al asiento del conductor.

Durante todo el recorrido, del búnker a ese garaje, ella no había dicho una sola palabra ni lo miró en ningún momento. Él entendía a la perfección lo que aquella situación significaba para su pequeña, desde el momento en el que se enteró que algo había sido encontrado en su laptop, lo supo, supo que todo iría en esa dirección. Pero saberlo no le quitaba gravedad al hecho de que ese maldito desgraciado había vuelto por ella.

La ira calaba en su interior, aún cuando sabía que regresaría, lo que sentía no era más que unas inmensas ganas de atraparlo y hacerlo pagar por todo lo que hacía vivir a Boneka.

Una vez dentro del auto, la miró de nuevo y su pecho se contrajo, la ira se convertía en dolor y angustia y de nuevo en enojo. Ella había subido los pies al asiento, sus brazos seguían cruzados sobre su pecho y sus ojos estaban fijos en algún punto al que no prestaba atención, pues esta se encontraba perdida en sus pensamientos.

¿En qué pensaba? ¿Qué rayos pasaba por su cabeza? ¿Por qué las lágrimas caían por sus mejillas pero no contraía su rostro o sollozaba? Se veía atrapada en un trance y le estaba matando verla así.

Seth tomó una respiración profunda y prefirió dejarle tranquila, ella necesitaba su tiempo y espacio para procesar la información. Solo deseaba que no se quedase en ese estado mucho tiempo. Debía ocultar a Boneka durante el tiempo que ella lo quisiese y necesitase, y más que eso, mantenerla a salvo en todo momento.

Aunque ese fuese el auto perfecto para no llamar la atención, y el mismo contaba con vidrios ahumados, no quería arriesgarse, por lo que quería que Boneka usase una gorra, el asunto estaba en que la misma se encontraba en la guantera.

Temía asustarla, al no dirigirle la mirada en todo el camino ni incluso allí en el auto, le indicaba que ella estaba pensando algo negativo con respecto a él, como que estaba avergonzada. Al menos sabía que ella no estaba en pánico, pues cuando él colocó una mano en su espalda, como apoyo y guía para sacarla del Comando de Operaciones Especiales, Boneka no se había apartado.

—Boneka, necesito sacar algo de la guantera, ¿está bien? — preguntó suavemente e intentando no saturarla.

Ella no dijo nada, pero hizo saber a Seth que lo había escuchado por medio de un leve asentimiento. Él extendió el brazo y abrió con cuidado la guantera, de allí tomó una gorra gris, cerró la guantera, se enderezó y dijo:

—Voy a colocártela, quiero disminuir al máximo los riesgos.

De nuevo, ella respondió con un pequeño movimiento de cabeza.

Seth tomó la gorra por la visera y la colocó lo más delicado que pudo en la cabeza de su pequeña. La observó atentamente, ella daba la impresión de tener frío a más no poder, por la forma en la que se abrazaba a sí misma, él encendió la calefacción pero lo que realmente quería era abrazarla fuertemente y no dejarla ir.

Seth se obligó a concentrarse en sacarla de allí, era lo que debía y podía hacer por ella. Tenía que centrarse en lo urgente de momento, para poder ocuparse de lo importante.

Arrancó el auto y lo colocó en la posición que necesitaba, justo en frente de la salida discreta. Hizo parpadear las luces delanteras tres veces, indicándole al encargado que podía abrir el portón para él. Esperó unos segundos, el mismo se alzó permitiéndole salir hacia adelante y adentrarse en el túnel correspondiente, cuando querían hacer que una eminencia saliese de la Casa Blanca con discreción absoluta, debían tomar demasiadas precauciones.

Condujo tres minutos bajo ese túnel iluminado solo lo necesario, miraba a Boneka cada vez y esta parecía una estatua en la misma posición y con la misma mirada ausente que le golpeaba la boca del estómago a Seth. Finalmente, llegaron al siguiente portón y este se abrió a los pocos segundos, dejándoles así en una pasarela que recorrieron durante cinco minutos.

En cuanto las tres entradas que conducían a tres túneles diferentes se hicieron visibles, Seth detuvo el auto, no podía quedarse allí mucho tiempo pero tampoco podía esperar más para decirle a Boneka:



OG Leghan

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En el texto hay: psicopata

Editado: 23.10.2019

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