Tú Me Hiciste Creer -Saga Amor o Atracción Libro 3

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CAPÍTULO 29

Laura.

Ir a casa de Iris no fue tan malo como creía, la chica norteamericana resultó ser agradable y no se me pasó por alto esas intensas miradas que ella y Phillips se intercambiaban.

— Quiero jugar algo que siempre quise, pero que nunca me animé ¿Quién quiere unirse? —preguntó Iris.

— ¿De qué trata el juego? —preguntó Raphael.

— Verdad o reto, versión Iris.

— Yo jugaré —dijo Caeli.

— Igual yo —comentó Frances.

— Siempre creí que era un juego estúpido, pero como es una versión distinta, jugaré —expresó Phillips.

— Me uno —dije.

— Supongo que no tengo más opción —dijo Raphael.

Nos sentamos en circulo sobre el piso de la sala.

— Yo empezaré para que sepan cómo es el juego. No giraremos botella alguna porque eso es una pérdida de tiempo —habló Iris.

— Ya, empieza —dijo Caeli.

— Ok. Yo elijo hacer un reto — miró a mi amigo— Phillips, quítate la camisa —demandó Iris.

— ¿Qué pasa si me niego? —preguntó Phillips.

— ¿Quieres averiguarlo? —dijo ella.

— No.

Phillips cumplió el reto.

— Bien Phillips ahora es tu turno, puedes retarme, hacerme una pregunta o ceder el turno.

— Nada de ceder turno. Quítate la blusa.

Iris sonrió y se quitó la blusa.

— ¿Utilizas dos blusas? —preguntó Phillips.

— ¿Creíste que quedaría en sujetador? 

Ella le hizo un guiño y miró a Raphael.

— Como es mi turno nuevamente, se lo cedo a Raphael.

— Excelente. Laura, quítate la blusa.

— En tus sueños amorcito —expresé.

— ¡Oh, esto se pone bueno! —exclamó Caeli.

— Bien ¿Te irías a vivir conmigo?

Su pregunta me dejó sorprendida. Busqué en sus ojos algo que me dijera que bromeaba, pero no, él hablaba seriamente.

— Sí —respondí.

Todos hicieron silencio y por un momento, Raphael y yo nos miramos.

— Bien. Laura, tu turno —dijo Iris para romper el silencio e interrumpir nuestras miradas.

— Raphael, quítate el pantalón.

— ¡No!

— Tú lo pediste. Raphael, baila para mí.

— ¡No! Mejor me quito el pantalón.

— ¡Oh no! Tú ya te habías negado, te toca bailar —expresó Iris.

— No hay música.

— Eso no es problema.

Busqué mi móvil y elegí una pista electrónica que usualmente utilizaba para ejercitarme.

— Baila para mí, amor.

— ¡Baila! ¡Baila! ¡Baila! —corearon Iris y Caeli. 

Raphael empezó a bailar y ¡Oh, sí que sabía cómo moverse!

Las chicas y yo empezamos a silbar y a corear su nombre. El baile ni siquiera duró el minuto, estoy segura.

— Siempre hay revancha —expresó al terminar.

¿Qué habrá querido decir?

«Mejor no averiguarlo»

— ¡Oh no! Raphael, no debiste terminar aún —expresó Iris.

— Nadie habló de tiempo —dijo Raphael.

— Bien, sigo yo, por ahora, le cederé el turno a Frances.

— Bien —dijo el aludido.

Miró a Caeli.

— ¿A qué edad perdiste la virginidad y con quién? 

Todos hicimos silencio para escuchar la respuesta.

— No pienso responder esa pregunta.

— Entonces quítate el sujetador.

Ella abrió su boca asombrada, pero no fue la única; nadie esperaba ese reto.

— ¿Te asusta el reto? —expresó Frances.

— Caeli y miedo no caben en la misma oración.

La italiana se quitó el sujetador y se lo tiró a Frances.

— Quítate el pantalón o si lo prefieres, baila como stripper.

Frances optó por lo primero.

— Quiero ceder el turno ¿Lo quieres Raphael?

— ¡Oh sí! ¿No tienen calor? Laura, amor, retira tu ropa.

¿Debía quitarme la ropa o negarme y esperar una pregunta? 

Decidí hacer lo primero.

— Toma el turno, Iris.

— ¡Sí, subamos de nivel! Frances, besa a Caeli.

— ¡No! —expresó la aludida.

— Entonces…

Caeli se apresuró a interrumpirla.

— Está bien.

— ¿Dejarás que el futbolista te bese?

La italiana no respondió, pero dirigió sus pasos hacia Frances, lo que significaba un sí.

— Bésame —expresó.

Frances no se hizo rogar y tomando a Caeli por su cintura, unió sus labios a los de ella en un intenso beso. Tan intenso fue, que incluso Raphael tuvo que tomar a Frances por los hombros para separarlo de la italiana.

— ¿Olvidaste que hay personas observando?

Frances sonrió y Caeli volvió a su puesto.

— Para que dejes la envidia, anda, besa a Laura.

Raphael se acercó a mí y me besó, tanto, que Phillips me sujetó por la cintura para separarnos. 

Me di cuenta que Frances también participó en la lucha por separarnos pues sus manos estaban sobre los hombros de Raphael.

— Ustedes son un par de envidiosos —gruñó él.

— Chicos, tengo dos habitación disponibles ¿Les presto una? —habló la anfitriona.

— Creo que deberían usarla —expresó la Italiana.

Raphael carraspeó y yo, más ruborizada no podía estar.

— Quizá Phillips quiera ¿Te atreves a pasar cinco minutos a solas con nuestra anfitriona?

— A mí nada me sobrepasa —extendió su mano hacia Iris y ella se apresuró a tomarla— ¿Puedes guiarme, chica hermosa?

— Claro que sí, chico de ojos verdes.

Los vimos desaparecer.

Caeli suspiró y tomó la botella de tequila que estaba ubicada a su lado y nos miró.

— Ellos no vendrán. Conozco a mi depravada amiga.



Hellen

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En el texto hay: romace, celos, miedoalamor

Editado: 07.10.2019

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