Tú Me Hiciste Creer -Saga Amor o Atracción Libro 3

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CAPÍTULO 30

Laura.

Nuestros días en Miami llegaron a su fin y tanto Raphael como yo regresamos a nuestras respectivas ciudades, pero antes, pasó un fin de semana en casa de mis padres.

No volvimos hablar sobre el tema de ir a vivir juntos ¿Se habría arrepentido?

— ¿Hija, qué piensas hacer? —preguntó papá.

Estaba en su oficina pues él me había pedido conversar… y yo ya sabía sobre lo que hablaríamos.

— No soy una niña papá ¿Podrías ser especifico?

— ¿Sigues con la idea de no trabajar aquí?

— Papá…

Él levantó su mano y me hizo callar.

— Debía hacer un último intento.

— Tengo una entrevista de trabajo.

— Lo sé —dijo.

El silencio nos envolvió durante algunos minutos y por un momento me vi tentada a dejar a un lado mis sueños.

— Creo que es tiempo de hablar con tu primo.

— ¿Evan?

— Sí.

— Hace mucho no lo veo.

— Hace seis años.

— Sí, lo recuerdo. 

Mamá, papá y yo habíamos ido de paseo a New York y allí lo conocí. Fueron tres semanas que pasamos con él; tres semanas que me ayudaron para saber que Evan es un buen chico. 

¿Por qué no sabía de su existencia?

— Aún sigo sin entender el motivo por el que no sabía de su existencia.

— Su papá y él sufrieron mucho.

Lo vi sumergido en sus pensamientos y entendí que no diría nada más

— ¿Dónde está mamá?

— Supongo que en su oficina.

— Iré a saludarla.

Me dirigí a la oficina de mi mamá y ella justo salía.

— Agradezco que vinieras —dijo. 

Me dio un beso y tomó mi brazo.

— Déjame adivinar ¿Cambio de look?

Ella solo sonrió.

Salimos y fuimos a la peluquería y justo antes de entrar, recibí una llamada de mi amiga.

— Esperaré adentro —expresó mi madre.

Tomé la llamada y Jesse me dijo que había terminado con James, pero no me dio explicación alguna.

¿Qué había pasado?

Decidí que al volver a casa le preguntaría a Phillips. 

Entré al salón de belleza y estuve allí un par de horas. Mi mamá tinturó su cabello de color cenizo.

Sonreí al ver su nuevo look.

— Te ves muy bien, pero si te hubieras dejado las canas, tu look sería natural —dije y ella me lanzó una mirada fulminante. 

— Necesito ropa —expresó.

Y después me acusaba a mí de ser adicta a las compras.

— Yo también.

— Tienes demasiada ropa.

— Es para una entrevista.

— ¿A qué lugar irás?

— ¿No te lo ha dicho papá? Iré a la empresa de un amigo de mi amiga.

Después de caminar varias tiendas de ropa, finalmente encontramos lo que necesitábamos y juntas regresamos a casa.

Cinco días después.

Salí de mi casa porque finalmente tendría mi primera entrevista de trabajo.

Al llegar a la compañía, mis ojos se elevaron hasta lo más alto donde pude leer el nombre de la misma: TECHNOLOGY SIN'CH. 

Tomé aire y lo expulsé.

— Puedes hacerlo —me dije.

Entré y fui recibida por la recepcionista quien me indicó el piso donde se encontraba la oficina de presidencia.

¿Acaso las entrevistas no las hacía la encargada de recursos humanos?

«

Salí del ascensor y visualicé a una mujer quien al parecer me esperaba.

— Buenos días, soy la secretaria de presidencia, sígame.

— Buenos días, soy…

— Laura Allert —me interrumpió—. Lo sé, el señor Sin'ch la está esperando así que No me haga perder el tiempo.

¿Acaso todas las secretarias eran así?

La seguí en silencio y nos detuvimos frente a una puerta.

— Es aquí —dijo y sin decir nada más, se alejó.

Bufé y toqué.

— Puede pasar —escuché.

Entré y fruncí el ceño.

— Tú no eres el señor Sin'ch.

— No, soy su hijo, supongo que eso me otorga el título de señorito Sin'ch —me hizo un guiño.

— Disculpe, vine porque…

— Mi papá me dijo que el puesto es tuyo.

— ¿Cómo? ¿No me hará preguntas?

— Viniste porque Jesse te recomendó y mi papá confía en ella.

Él no quitaba su vista de mí y eso me empezaba a dar nervios.

— ¿De verdad fuiste novia de mi…?

Detuvo sus palabras.

— ¿De quién?

— Olvídelo señorita Allert.

«Extraño» pensé.

— Las funciones que deberá realizar se las dirá el jefe de programación. 

— ¿Y quién es el jefe de programación?

— Su oficina está en el tercer piso. Tome el ascensor, él la está esperando.

— Gracias.

Salí y tomé el ascensor, presioné el número 3. Poco después el mismo se detuvo salí.

— Buenos días señorita Allert, soy el jefe de programación.

— Tiene que ser una broma —expresé.

Raphael.

Salía de la universidad cuando la voz que menos me quería escuchar, llegó hasta mis oídos.

— ¡Raphael!

Quise fingir, pero los pasos acercándose, me lo impidieron.

— ¿Qué necesitas? —pregunté cuando ella se interpuso en mi camino.

— En vacaciones iremos a un paseo al Amazonas ¿Irás con nosotros?

— Soy alérgico a los moscos y otras especies de insectos —dije.

— Podemos cambiar de destino, quizá podríamos ir  conocer alguna de los nevados del país.

— ¿Quiénes irán?

— Tú, yo…

Observé a la mujer frente a mí, debía admito que era hermosa.



Hellen

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En el texto hay: romace, celos, miedoalamor

Editado: 07.10.2019

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