Tú, mi salvación

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Capítulo 18

El sentir que Alina lame mi cara con cariño sosiega mi tristeza, es parte de mi consuelo, sentirla mía y saber que no se va a ir es como mi salvación.

―¿Cuándo se va? ―pregunto a Tere.

Ha llegado a mi casa para comunicarme con más detalles la noticia que hacía pocas horas me había notificado. Agradezco mucho su gesto porque, al parecer, no le ha dicho a nadie que me ha contado en la madrugada la noticia.

—Se supone que en cuatro a cinco días —dice ella acariciando también a Alina.

―Parece que esperó a que yo no estuviera para decirlo ―evidencio dolor al decirlo.

―No creo, lo único que pienso es que se le hizo más fácil informarlo. No quiere despedidas como lo propuso Mabel, pero todos estamos de acuerdo en que es justo que le hagamos una de todas formas, se va por dos meses.

―O para toda la vida ―digo resignada al conocer la noticia.

―¿Crees que acepte el trabajo?

―¿Tú qué crees? ―le respondo con otra pregunta para saber su punto de vista.

―A veces pienso que sí, pero también recuerdo que acá tiene muchas cosas que lo atan.

―Si no quisiera el trabajo, no hubiera propuesto esos dos meses de prueba, habría dicho que no y ya. Estoy segura que se va a quedar ―suspiro, resignada.

Seguimos por un buen rato en silencio jugando y acariciando a Alina, le encanta cuando la consienten.

―Y tú, ¿qué te traes con ese tipo? Esperas sacar un clavo con otro clavo, ¿verdad? ―reprocha.

–No, como les dije en esa ocasión, hace tiempo que no veía y nos estamos poniendo al día. No ha pasado nada entre nosotros ―digo bajando la cabeza. Recuerdo lo que estuvo a punto de pasar hace tan solo pocas horas, si no nos hubiera interrumpido.

―No me veas la cara de tonta ―dice ella―, se nota que está interesado en ti. Todas sus salidas lo confirman.

―Por favor Tere, si…

―Has salido con él últimamente más que con nosotros ―me interrumpe.

―No es cierto. —Ahora soy yo la que la interrumpo—. Además, no tengo nada con él. He aceptado sus invitaciones porque su compañía es agradable y evita que no vea a Alex, que es algo que ocurre cuando salimos todos, siento que me hace más daño.

Tere me mira como si me diera la razón.

―Anoche estaba triste e inquieto, estoy segura que le hiciste mucha falta. Varias veces me preguntó si sabía con quién estabas y le mentí al decirle que no me habías dicho nada.

―Así es mejor, alejándonos poco a poco. Nuestra separación final será cuando se vaya de Ecuador.

Resopla.

―Al final, hemos decidido hacerle una despedida sorpresa en su casa, para que sea algo más íntimo.

―Si me vas a invitar no pierdas tu tiempo, no podría despedirme de él jamás.

―Aunque lo niegues ―me acusa con su voz y mirada―, tratas de refugiarte en ese otro hombre, Caro.

―No es cierto, Tere. —Niego ante su hipótesis.

 ―Sí, Caro, sé que deseas disminuir el sufrimiento que atraviesas por la separación con Alex, pero estar con él te va a lastimar más.

No le respondo porque no sé si tiene razón. Lo cierto es que he disfrutado de su compañía los últimos días, también he aceptado todas sus invitaciones y besos porque logra hacerme olvidar a Alex aunque sea por un instante, porque en realidad, él está en mis pensamientos el resto del tiempo a pesar de todos mis esfuerzo por olvidarlo.

—¡Dile! —Vuelvo a mi realidad al escucharla.

—¿Qué cosa? —pregunto sin comprender lo que trata de decirme.

—Dile a Alex que lo amas y que estás dispuesta a perdonarlo y empezar de nuevo.

—No —digo rotundamente.

—¿Por qué no?

—No es fácil, Tere. Lo amo, pero es doloroso pasar por una infidelidad; si lo perdono y empezamos nuevamente, no tengo garantía alguna que no vuelva a suceder.

—No creo que sea tan estúpido para volver a hacerlo. No he hablado con él de este tema porque tú no has querido, pero estoy segura que debe haber una explicación. Alex no es de esos hombres, ni siquiera volteaba a ver a una mujer cuando estaba contigo y tampoco cuando estaba solo. El hombre infiel se conoce Carolina.

Sonrío sin ganas ante su suposición.

—No sé, Tere y tampoco quiero detalles de por qué y cómo lo hizo, quiero que se ahorre las explicaciones.



Gisselle Mendoza

Editado: 27.02.2019

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