Túneles De Sangre (sds #2)

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Capitulo 24: Ella Por Ellos

Pov Becca

Atravesamos los túneles rápidamente. Murlough hacía marcas en las paredes mientras andábamos, rayándolas con las uñas. Él no quería, pero le dije que no habría trato si no lo hacía. De este modo, luego yo sólo tendría que seguir las marcas cuando regresara. Era mucho más sencillo que intentar recordar cada giro del camino.

Murlough tenía que llevarme a cuestas cada vez que teníamos que reptar o trepar. Detestaba estar tan cerca de él (su aliento apestaba a sangre humana), pero tenía que aguantarme. Él no estaba dispuesto a desatarme bajo ninguna circunstancia.

Salimos de los túneles por una alcantarilla cercana a la plaza.

Murlough me levantó y acto seguido me empujó violentamente contra el
suelo cuando un coche pasó a escasa distancia de nosotros.

-Hay que tener cuidado -siseó-. La policía está por todas partes desde que encontraron los cuerpos. Eso es lo más molesto. En el futuro, enterraré mejor los huesos.

Se sacudió el polvo de su traje blanco al ponerse en pie, pero no se molestó en hacer lo mismo conmigo.

-Tengo que conseguir ropa nueva cuando vuelva -dijo-. Qué contrariedad no poder visitar al mismo sastre dos veces, ¿hmmm?

-¿Por qué no? -pregunté.

Me miró alzando una ceja.

-¿Te parece que mi rostro es de los. que puedan olvidarse enseguida?

-inquirió, señalando su piel púrpura y sus rasgos rojos-. Nadie lo haría. Por eso tengo que matar a cada sastre una vez que ha terminado con los trajes que le encargo. Si pudiera, robaría ropa de las tiendas, pero tengo una constitución poco común. -Se dio una palmadita en el abultado estómago y soltó una risita estúpida-. Vamos -dijo-.Guíame. Ve por los callejones. Así habrá menos posibilidades de que nos vean.

Las calles estaban bastante desiertas (la víspera de Navidad ya había pasado, y pretender caminar sobre la nieve que se fundía era una empresa resbaladiza), así que no encontramos a nadie. Caminamos penosamente por la nieve derretida, Murlough empujándome contra el suelo cada vez que pasaba un coche. Ya me estaba hartando de eso (incapaz de evitar la caída con mis manos, mi rostro se llevaba la peor parte del golpe), pero él se limitaba a reírse cuando me oía quejarme.

-Esto te hará más dura, ¿hmmm? -dijo-. Te moldeará los músculos.

Finalmente localizamos la casa de Debbie. Murlough se detuvo en la
oscuridad ante la puerta trasera y miró nerviosamente alrededor. Las
casas circundantes estaban a oscuras, pero aún dudaba. Por un momento pensé que se echaría atrás.

-¿Asustado? -inquirí suavemente.

-¡El joven Murlough no le tiene miedo a nada! -masculló de
inmediato.

-Entonces, ¿a qué espera?

-Pareces muy ansiosa de llevarme hasta tu amiga -objetó con
suspicacia.

Me encogí de hombros tanto como me lo permitieron las cuerdas.

-Cuanto más espere, peor voy a sentirme -dije-. Sé lo que estoy
haciendo. No me gusta, y me sentiré fatal después, pero todo lo que quiero ahora es acabar de una vez, para ir en busca de Evra y Ben y encontrar algún lugar cálido donde tumbarme y descansar. Tengo los pies como bloques de hielo.

-Pobre semi-vampirita -dijo Murlough, riendo tontamente, y luego se sirvió de una de sus afiladas uñas de vampanez para trazar un círculo en el cristal de la ventana de la puerta trasera. Metió la mano, abrió la puerta y me hizo pasar de un empujón.

Escuchó en silencio los sonidos de la casa.

-¿Cuántas personas viven aquí? -preguntó.

-Tres -dijo-. Debbie y sus padres.

-¿Ni hermanos ni hermanas? -negué con la cabeza-. ¿Ningún invitado?

-Sólo ellos tres -repetí.

-Podría morder a alguno de los padres cuando haya acabado con la
chica -murmuró.

-¡Eso no forma parte del trato! -siseé.

-¿Y qué? Nunca dije que no los tocaría. Dudo que tenga hambre más tarde, pero quizá podría volver otra noche, y cogerlos de uno en uno. Pensarán que su familia está maldita. -Otra risita tonta.

-Es usted repugnante -gruñí.

-Dices eso sólo porque te gusto -rió entre dientes-. Vamos -dijo, concentrándose en asuntos más serios -. Por las escaleras. Primero, a la habitación de los padres. Quiero asegurarme de que están dormidos.

-Pues claro que lo están -dije-. Estamos en plena noche. Los habría oído si estuvieran despiertos.

-No los quiero paseándose a mis espaldas -respondió.

-Mire -suspiré-, si quiere comprobar que Jesse y Donna están dormidos, de acuerdo, le llevaré hasta ellos. Pero es perder el tiempo. ¿No sería mejor entrar y salir tan pronto como sea posible?

El vampanez se lo pensó.

-Muy bien -dijo-. Pero si se despiertan de repente, el joven
Murlough los matará, sí, lo hará, y será por tu culpa.

-Me parece razonable -dije, y empecé a subir las escaleras.

El recorrido se hizo largo y tenso. Estando atada, no podía moverme
tan silenciosamente como de costumbre. Cada vez que un paso hacía crujir el suelo, hacía una mueca y me detenía. Murlough también estaba tenso: movía nerviosamente las manos y contenía la respiración cada vez que yo hacía un ruido y me detenía.

Cuando llegué a la puerta de Debbie, apoyé la cabeza en ella y suspiré tristemente.

-Es ésta.

-Apártate -dijo Murlough con brusquedad, y me empujó a un lado.
Se quedó allí, olfateando, y luego sonrió-. Sí -dijo-. Puedo oler su
sangre. Apuesto a que tú también, ¿hmmm?

-Sí -dije.

Giró el picaporte y abrió la puerta con cuidado. Dentro estaba oscuro, pero nuestros ojos estaban acostumbrados a la oscuridad aún mayor de los túneles, así que se adaptaron rápidamente.

Murlough miró alrededor, fijándose en armarios y cómodas, en los. escasos pósters y muebles, en el desnudo árbol de Navidad cerca de la
ventana.

La figura de Debbie se perfilaba bajo la colcha, moviéndose ligeramente, como si tuviera un mal sueño. El olor de su sangre llenaba el aire.

Murlough avanzó, y entonces se. acordó de mí. Me ató al picaporte de la puerta, tiró con fuerza para. asegurarse de que había hecho un buen nudo, y luego acercó su rostro al mío y sonrió con sarcasmo.



SiVeLa123

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En el texto hay: vampiros, circo, vampiros y romance

Editado: 07.07.2019

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