Tuya Por Un Sueño

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Capítulo V

 

Experimentando El Cambio.

 

        Gruñendo y protestando constantemente por la retorcida manera de conducir de los guayaneses, Eiden no pudo evitar el recordar los montones de veces que sus antiguos amigos lo llamaban de la misma forma que Rick lo había hecho, y él, encantadísimo de la vida, soltaba todo para ir al encuentro y pasarse toda la noche entre botellas, amigos y faldas, pues las mujeres nunca podían faltar, sino la cosa no estaba buena.

        ¿Acaso no era toda una ironía que el hombre que una vez había sido famoso por ser aventurero y mujeriego, con un irritante sentido del humor e inmoral comportamiento, ahora se sintiera reacio a ser parte de una actividad tan formal como la de salir a bailar y quizás, también la de tener cercanía con alguna fémina que complaciera sus sentidos. Jesucristo. Estaba actuando como un viejo amargado, lo siguiente en hacer sería tomar leche y sentarse en un viejo sillón a ver películas retro.

— ¿Quién hubiera pensado que yo cambiaria tanto? —Comentaba Eiden para nadie mientras sacudía su cabeza— Si alguien me hubiese dicho a los diecisiete años que yo llegaría a ser un estúpido exclusivista a la hora de estar con una mujer, me hubiese burlado del infeliz por al menos un mes  —seguía conversando Eiden consigo mismo—.  Si hubiese sabido eso en aquel entonces, creo que me hubiese exiliado a vivir en la montaña más cercana antes que terminar viviendo así.

Por supuesto. Que ya ahora no había nada más que hacer.  El violento dolor en el pecho se volvió más intenso cuando, de pronto, desde algún remoto lugar en lo profundo de su memoria, la imagen del hermoso rostro que Eiden recordaba de su madre a los diez años lo asaltó con fuerza y le transportó en un segundo a un recuerdo muy particular. Quebrando considerablemente su casi inexistente resistencia.

Eiden se había escondido en el establo después de haber sido duramente regañado por su padre. Eiden había intentado impresionar a este, tal como lo hacía constantemente su hermano. Pero todo había terminado mal. Había ocasionado un terrible desastre y la terrible frustración que sintió, más la mirada de decepción que había visto en sus ojos, pudieron con todas sus esperanzas de ser también un orgullo para su padre. De demostrar que no siempre era un niño inútil y problemático.

Su madre lo había encontrado llorando. Con la cabeza enterrada entre sus piernas. Le limpiaba las lágrimas con mucha ternura mientras le decía: “Eiden, mi precioso Eiden. No llores. Tienes que seguir intentándolo mi niño. Y verás que algún día llegaras a ser muy, pero muy admirado y apreciado. Nunca dudes en que eres increíblemente valioso y capaz. Sé más fuerte que tus miedos y tus dudas y aunque tu mente esté confundida escucha siempre a tu corazón, él siempre sabe. Levántate y vuelve a intentarlo hasta vencer. Te quiero mucho mi niño”.

Estaba tan sorprendido por haber recordado ese preciosísimo  momento con su madre que no pudo evitar que una lágrima rodara por su mejilla. Era un valiosísimo recuerdo y ya se estaba convirtiendo en un invaluable tesoro.

¡Bendito Dios! Te estas sintiendo como la mierda Eiden ¿Verdad?

Su madre había creído siempre en él. Lástima que Eiden no creía en sí mismo. Era un barrigón con medio cerebro en aquel entonces. Siempre se había sentido inseguro, incapaz. Pero su madre… oh su bella y hermosa madre nunca se había cansado de decirle lo fuerte, lo capaz, lo lejos que podría llegar, si se lo proponía.

Eiden no pudo evitar sentirse como un fraude. 

Del playlist de Eiden comenzó a sonar Aerosmith y su Fly Away From Here, haciendo que se sumergiera en la letra. Aunque la canción sonaba en inglés, Eiden conocía muy bien el significado.

… Cuz it´s all in our hands (Pues todo está en nuestras manos)

We all make mistakes (Todos cometemos errores)

Yeah, but it´s never too late (Claro, pero nunca es demasiado tarde)

To start again, take another breath (Para empezar de nuevo)

Dios debía de estar metiendo sus manos ahí. Debía de ser eso, porque aquella letra, sin duda, le estaba llegando directo al corazón. Quebrado por completo otra lagrima se deslizó por el tenso rostro de Eiden. Desconocía lo que estaba sintiendo pero casi que esperaba que un rayo de luz apareciera del cielo y lo iluminara. Se sentía… iluminado. Su madre. Tenía que ser eso. Desde allá arriba en el cielo debía estar volviendo loco a unos cuantos ángeles, y quizás hasta al mismo Dios, porque cuando su madre se proponía en conseguir algo, hasta que no lo conseguía no descansaba, y volvía loco a quien fuera para lograrlo.



Opivis

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En el texto hay: revelaciones sobrenaturales

Editado: 26.09.2018

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