Twenty Shadows

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Capítulo 14 El mocoso

—Christian ha desaparecido.—Dijo ella entre lágrimas.

—¿Qué quieres decir con que ha desaparecido?—Le pregunté sorprendida.

—Fui a recogerlo como siempre al colegio pero no estaba. Los profesores no se explican lo sucedido. De pronto estaba ahí y luego...—Me miró y me tomó de los hombros.—¡Dime que está aquí! !Dime que sabes donde esta o algo!

—¿Por qué debería de estar aquí? Yo no sé dónde está tu hijo, pero deberías llamar a la policía y denunciar al colegio por la falta tan grave que cometieron.—Aparté sus manos de mí .—Mejor date prisa.

—No me puedo creer que no te importe.—Me dijo enfadada.

—No tiene porque importarme. Ese niño no es nada mío y lo dejamos muy claro cuando nació
¿Recuerdas?—Cuando Christian nació firmamos un contrato donde yo renunciaba a todos los derechos como madre y le daba la adopción a ella y a Fred. No tenía ningún tipo de derecho sobre él. Si ella faltaba Fred se encargaría de el niño. Si ambos faltaban entonces yo me haría cargo hasta su mayoría de edad, pero la única obligación que tenía con él era la legal y económica. Podía meterlo a un internado.

—Jessica... Por favor... ¿En serio no te importa ni un poquito? Es... Un niño, un niño inocente. Al menos por eso deberías sentir algo.—Era una enviada, aunque sintiera algún tipo de cariño por el niño no podía sentirme trsite con su desaparición. No podía sentir pena. Esa parte de mi corazón ya no existía. Tampoco podía empatizar con él. Esa parte también se había esfumando tras mi no muerte.

—Lo siento, pero puedes pasar y esperar a Sam si quieres o puedes irte y buscar a tu hijo.

—No puedo creer que en serio no te importe ni un poco ¡Puede pasarle cualquier cosa¡

—Sí, lo sé, pero  no es asunto mío.—Seguro que si no hubiese perdido mis emociones me sentiría un poco triste, pero como por cualquier otra persona o niño que se pierde, no creo haber sentido algo especial por ser mi hijo.—¿Qué hay de Fred? ¿Sabe que estas aquí?

—Sí. Le avise de camino. Él va de vuelta a casa.

—Quizás Christian ya regresó. Mejor vuelve tú también.

—¿Me estás echando?—Me preguntó herida.

—No, tú me echaste de tu casa, yo solo te doy un consejo. Puede que Christian haya regresado y al no tener llaves y no estar tu en casa es posible que se asuste. Mejor regresa.

—¿Segura que no sabes donde está?

—¿De nuevo con eso? ¿Por qué iba yo a saber tal cosa?

—Porque él te adora. Y cuando se enteró de que no regresarías a casa... Se puso muy mal. Creo que está buscándote o algo así.

—¿Buscándome? Ese niño es demasiado listo como para eso. No tiene idea de donde está este lugar.

—No, pero sabe a qué lugares sueles ir. Como a la cafetería esa a la que siempre vas con tu amiga o a la universidad. Esto es Nueva York, solo tienes que pedir un taxi y estarás en cualquier punto. Por favor, ven y ayúdame a buscarlo.

—Escucha, aunque quisiera no puedo. Estoy cuidando a Carol.

—¿Es esa niña más importante que Christian?—Suspiré.

—Escucha, solo para que me dejes en paz.... Te ayudaré. Ve a la universidad y búscalo ahí. Cuando Susan regrese iré al Jerry's y te avisaré si lo veo allí.

—Está bien, pero si lo encuentras no le vayas a decir nada imprudente. ¿Oíste?

—Sí, sí. Date prisa si quieres encontrar a TU hijo.—Cerré la puerta sin darle tiempo a decir más y fui de nuevo al sofá con Carol. Ella seguía inmersa en su programa favorito. Mientras yo me mentalicé de que tendría que ir a buscar a ese niño. Suspiré.

—Que pereza.—Me dije a mi misma.—Con lo bien que se está aquí relajada...—Decidí pasar del tema y cogí mi móvil para ver qué novedades había por Facebook. No era mi red social favorita, pero siempre te enteras de cosas curiosas.

Susan no tardó mucho más en llegar. Le dije lo sucedido y cogí mi abrigo para luego ponerme en marcha. Cuanto antes me fuera, antes regresaría.

Caminé por las calles de Nueva York. Todo el mundo usaba ropa de invierno, pronto empezaría el frío con la nieve. Yo no sentía el frío, por lo tanto me daba igual. Solo usaba la chaqueta por aparentar, para que nadie se parara y dijera:"¡Mirad a esa loca!" Tampoco sentía calor, digamos que es algo intermedio, no sé bien como describir lo que se siente...

Tenía que ir al Jerry's para ver si ese mocoso estaba allí. Esperaba que sí. Así no tendría que perder más mi tiempo y podría regresar a casa y seguir poniéndome al día con la universidad. Aún me faltaba algunas cosas.

Entré a la cafetería, miré en la barra y en las mesas. Ni rastro del mocoso. Suspiré frustrada y decidí preguntarle a Jerry por si él o alguna de las camareras lo habían visto.



Sybil Reed

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En el texto hay: misterio, seres sobre naturales, romance

Editado: 26.04.2018

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