Ultima Cena En Familia (libro 1)

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CAPITULO XV

CAPITULO XV

-Toda esperanza que le quedaba a ellos, se había esfumado, Elbani iba ser crucificada delante de todos, y no había forma de evitarlo, un estruendoso silencio se sintió en el ambiente, mientras sus corazones retumban como caballos salvajes, lentamente traían una enorme cruz, ese era el destino que le esperaba a la pobre y miserable Elbani, ella se preguntaba así misma, ¿Que había hecho tan malo como para tener una muerte tan espantosa? ¡Sera que en vida hice cosas indebidas! o tal vez hice sufrir alguien tanto que su espiritud se partió, lo que sea que hubiera hecho en vida, ahora tengo que pagarlo en la muerte.

-Lentamente acostaron a Elbani en la cruz, mientras ella miraba al cielo y sonreía, podía apreciar lo bello que era el cielo y que no importa cuanto te esfuerces en alcanzarlo, nunca seria capas de tocarlo, solo pensaba en su familia, y lo que le esperaría a ellos, almenos tubo la sensación de que por un momento tubo la esperanza de salvarlos, de ayudarlos a salir de esta pesadilla que ahora, se encuentra encarcelados, mientras pensaba en todo eso, sintió como un dolor agudo y penetrante empezaba en su mano y le recorría todo el cuerpo, solo escuchaba la voz penetrante y acoro de su familia NOOOOOOOOOO, sentía un inmenso dolor, pero no era por los clavos incrustándose en su piel, si no por no poder sacar a su familia de ahí, las lagrimas corrían por su mejilla y sus ojos rojos de dolor, pero su expresión permanecía intacta, seria, sin demostrar ninguna emoción, excepto las lagrimas que por su rostro corrían, no iba a permitir que ellos vieran que la lastimaron, no iba darles ese gusto, la sangre corría por sus manos , acomodaron sus pies uno en cima del otro para clavarlos, su corazón palpito muy fuerte, sintió como un dolor insoportable nacía de sus piernas la sangre corría por sus pies, pero ella seguía con una expresión de seriedad, bruscamente alzaron la cruz que ahora ella era parte de ese objeto de sufrimiento, en el que del mismo modo que ella Jesús fue crucificado, su familia no paraba de llorar, todos mirando aquella ecena tan triste, excepto Isaias, el tenia la mirada hacia bajo como si no quisiera verla clavada a la la cruz.

-Bueno, la perra ya esta clavada, pero creo que falta algo, como esta ahora es demasiado sencillo, no lo crees líder 4, dijo Manir.

-Que mas quieres Manir, ¡ella ya esta sufriendo bastante, no te párese! respondió Isaias.

-Yo le pregunte al dueño del circo no al payaso, en tono de burla Manir se dirigió a Isaias.

-Silencio los dos, Manir tu puedes ser el supervisor de infierno pero esta sección es de Isaias, por algo lo deje encargado, y como el se caso con ella aunque estén en el infierno, se iso un ritual tradicional de la época de los comienzos mas antiguo que el infierno mismo, así que tal vez Isaias siente algo por ella, aunque no lo admita.

-Por supuesto que no siento nada por ella.

-Si ese es el caso Isaias no te importara tomar esta daga y clavársela en el corazón. La misma que ella te clavo en el pecho hace un rato.

-Con una mirada fija y de enojo Isaias tomo la daga, y se dirigió así Elbani, cada paso que daba marcaba un destino que ya estaba trazado, sintió destellos de lo que podía haber sido su vida de antes, mientras sus pies se afincaban a la tierra un destello le pasaba por su mente y en el una protagonista, pero su rostro no se veía, solo se podía contemplar lo feliz que era y en el ultimo paso vio claramente una sombra con olor azufre, al levantar su mirada y ver a Elbani clavada algo en su lado izquierdo del pecho empezó a latir cada vez mas fuerte, los golpes eran duros como caballos galopando hacia su libertad fuerte, Isaias no pudo contener ese sentir que le paresia nostálgico, callo al suelo de rodillas y empezó a vomitar sangre, su mano tocando su lado izquierdo del pecho, muy fuerte y de su boca corría sangre.

-Párese que ya es hora de decir la verdad, con voz seria dijo Sol

-¡Esto sera divertido! Dijo Manir

-¡De que hablan! ¿Por que me duele y siento tristeza y dolor?

-Creo que ya conoces la respuesta Isaias. Hace muchos años en los primeros comienzos de la humanidad, había un hombre y un ángel, para ser mas especifica, todos lo humanos tenían ángeles guardianes, tenían un solo deber cuidar y proteger y solo una regla no dejar que su humano los viera y mucho menos enamorarse de su humano, para los ángeles estaban rebozando de amor pues dios había creado a la humanidad y obviamente ellos los querían, pero una cosa es querer y otra muy distinta es amar.

-El ángel se llamaba Telas, siempre atrás de su humano cuidándolo en todo momento, pero conforme pasaba el tiempo, Telas no podía dejar de mirar a su humano que se llamaba Marcrom, serio sin demostrar emisiones, era muy erudito y había cosechado buena fama por sus escritos y su relación con la comunidad hasta dando concejos a políticos y personajes de alto rango a la edad de 20 años, trayendo orgullo a su familia pues era el segundo hijo de una familia de eruditos y diplomáticos.

-mientras Marcrom se dirigía a una de sus convenciones de unos amigos políticos muy influyentes, en el camino se detuvo al ver algo que parecía una extraña figura, pero conforme se acercaba se percataba que esa extraña figura adoptaba el cuerpo de una mujer, los últimos rayos del sol adornaban su vestimenta no podía de dejar de verla su vestido de color turquesa hecho de ceda y zatin, el cabello largo que le llegaba casi a los muslos de sus pies y mientra el se acercaba mas, tropezó con una piedra que estaba en el camino y cayo, al levantar su mirada ella lo miro fijamente y con una expresión de asombro desapareció con el ultimo rayo de sol.



gil

Editado: 07.04.2019

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