Ultimo Pétalo

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¿Qué tan perdido estoy?

Cada día sin falta me cuestionaba ¿Por qué soy un ave cautiva? acaso he cometido tanta fechoría que ahora el karma me lo esta pagando. Quisiera abrir mis alas y volar muy lejos de este mundo, perderme entre el cielo y sentir como el viento sopla a mi alrededor.

¿Acaso todo esto comenzó por una mentira?

Capaz tenga la culpa de que todo esto esté ocurriendo, hace algún tiempo atrás me sumergí en una mentira que poco a poco me consumió hasta el punto en que ya no sabía quién era. Sentía miedo al ver quien soy yo ahora, sentía angustia con solo pensar en que alguien me descubra. Me pregunto ¿Cómo es que nadie ha sospechado?  soy tan bueno fingiendo que ni siquiera mis padres se dan cuenta o simplemente nadie se ha dado cuenta quien soy. Tener esos pensamientos me desanima, mi propia mente juega con mis sentimientos como si fuera basura.

Estoy cansado, observaba mi reflejo en el espejo donde me veía devastado y mis ojos estaban vacíos, sin ninguna emoción en ellos, me digo hola en aquel destrozado espejo, le estoy hablando y no contesta y si lo hace no me habla con honestidad no entiendo porque miente si hemos compartido toda nuestra vida el mismo aliento.

¿Porque no me hablas?

Tú no eres yo

¿Por qué no soy tu?

Tu eres solo la cara de la otra moneda jamás vamos a ser iguales

Esa fue la única vez que me hablo con la verdad, veía como mis nudillos sangraban y solamente lamí la sangre que demarraba en vez de curármelos, si alguien me viera pensaría que estoy loco a pesar de eso no me importaba, yo no quiero ser como el resto del mundo, quería ser único y diferente, aunque para la sociedad sea incorrecto.

Deje de mirarme en el espejo y camine por encima de los pedazos de vidrio, para otros seria doloroso, pero para mí era una muestra de que todavía sigo vivo, me dirigí al velador donde había una tableta de pastilla, agarre una y me la trague, quería quitarme la ansiedad por solo un momento. Cierro mis ojos con gran disgusto, entre mis sueños intento imaginar la tranquilidad, pero termino frustrado.

—¡Maldición! — maldecí molesto, sentí la necesidad de llorar, me sentía enojado y quería sumergirme en un sueño eterno.

No me preocupaba si mis padres me encontraban así, total ellos nunca están aquí nunca estuvieron en mi niñez ni menos van a estar conmigo a esta altura. Sentí como mi celular vibraba, lo ignore no quería saber de nadie en estos momentos, mientras me iba acercando al baño me fui sacando la ropa, al llegar al baño me metí a la ducha y me sumergir en el agua. Cada vez que me bañaba me gustaba sentir la calidez o la frialdad del agua. Ese era unos de los únicos momentos donde tenía tranquilidad y paz, me sentía libre, al igual que en el mundo de mis sueños donde podía vivir calmadamente sin que nadie me digiera que hacer o quien debo ser.

Al salir de la ducha, me vestí y me arregle para salir antes de irme revise el mensaje que me habían mandado, lo leí rápidamente, tampoco es que me importaba mucho lo que decía. Sali hacia la ciudad y mientras caminaba por las calles me encontré con un gato negro se me acerco y me miró fijamente, sentía como me susurraba algunas palabras.

Si vas por ese camino no volverás

Lo mire devuelta y solo lo ignore, seguí caminando por las penumbras de la calle mientras observaba todo con detenimiento a la ciudad. La luna brillaba ligeramente incompleta al igual que mi alma, rogaba que alguien me salvara, aunque ya era demasiado tarde ya me he corrompido hasta el final.

Veía a la gente reír, bromear siendo felices sentía envidia por no ser como ellos, al ser incapaz de sentir mas que tristeza y enojo. No, ellos no tienen la culpa no debería sentir celos a pesar que estas emociones me quieren segar yo no lo permitiré, seguiré caminado por este solitario camino porque así lo elegí.

Estaba tan sumido en mis pensamientos, que no me di cuenta que alguien me llamaba por detrás de mí, solo me fije cuando alguien toco mi hombro y me hizo girar.

—¡Oye! te vengo llamando desde hace algunos segundos — era un compañero, bueno supuestamente era mi “amigo”.

—Si es que venia pensado en cosas — dije, como si nunca pudiera descansar, y otra vez use mi mascara, otra vez estoy usando mi mentira.

—Si me di cuenta — el siempre era alegre, fuera quien fuera el siempre actuaba amable.

—Lo siento

—¿Por qué no viniste hoy? — sabia que alguien iba terminar preguntándome eso tarde o temprano.

—No me sentía bien por eso falte — le sonreí ligeramente, debería ser un actor o político con la facilidad que tengo para fingir.



Catalina Plaza R.

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En el texto hay: mentiras, dolor, muerte

Editado: 22.01.2020

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