Un amor cliché

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La voy a dejar calva

Olivia 

Después de despedirme de Leonardo, tuve que aguantar un rato las preguntas incómodas de mi familia.

—¿Ya son novios? ¿Ya te lo follaste? —fueron algunas preguntas que capte de mis hermanos.

—Si ya somos novios y no, no me lo he follado —farfulle.

—Estas perdiendo cualidades hermana —dijo Cristobal bajo la mirada reprobatoria de mi madre.

—Bueno, ya es tarde así que vayamos a dormir —Mi padre comenzó arrearnos hacia la casa.

La verdad no sé si pueda dormir, nunca me había pasado esto ¿por qué siento estos latidos tan bonitos al pensar en mister capullo?  Perdón, en Leo ¿tanto me gusta?

(...)

—¡Hora de levantarse! —escucho la voz de mamá a lo lejos y me pongo una almohada en la cabeza, no me quiero levantar, al menos no todavía.

—Liv, despiértate ya —Esa es la voz de Alejandro y la siento muy cerca, debe de haber entrado a mi cuarto.

—No quiero —lo ignoro y me volteo.

—Entonces me comeré tu desayuno —dice con voz cantarina.

Me paro de un salto y sin importarme si estoy en pijama o no, bajo a desayunar, antes muerta a que me quite mi desayuno.

Cuando veo la sonrisa triunfante de mi mamá y de mi hermano, comprendo que es una trampa.

—¡Me engañaste! —replicó enojada.

—Gajes de oficio hermana, nada personal —se encoge de hombros mientras se sienta a esperar su plato.

—¿Por qué cojones no fui hija única? —susurró mientras cojo mi plato de avena.

—Porque nuestros padres no conocían los condones —me responde Cristobal, el único que alcanzó a escucharme.

—Chistoso, nomas deja que te oigan.

El desayuno pasó sin más, de nuevo papá se llevó a los chicos, Ale y yo nos fuimos a nuestras respectivas universidades.

Iba a medio camino cuando recibo un mensaje de Ale.

MIRA LO QUE ESTÁ HACIENDO TÚ CHICO.

Tuve que pararme para no accidentarme a la hora de ver la imagen, si tenía la destreza de mensajear mientras conducía, pero ese texto me descolocó y la imagen ni se diga, era Leo ¡besándose con una chica!

No llevamos ni un mes y ya me puso los cuernos, a él lo voy a dejar sin Día del padre y a ella...¡la voy a dejar calva! Como que me llamo Olivia Navarro Valencia.

"Voy para allá"

Voy a tener que faltar a mi primera clase...genial.

Espero que el desgreñe valga la pena.

(...)

Llegue en tiempo récord a la universidad de Ale, y justo mi querido hermano estaba reteniendo a Leo y a su puta de turno.

—¡Leonardo! —grité, él me vio todo asustado y la condenada chica con superioridad, eso fue todo...me le fui encima.

—¡Hija de tu...! —empece a darle cachetadas y a arrancarle ese pelo teñido que se gastaba, seguro son extensiones.

—¡Maldita loca!

—¡Te voy a dejar con ganas de no robarte más novios! ¡Puta!

No pude hacer lo que prometí ya que dos tipos de seguridad nos separaron, aunque por lo menos le arranqué dos mechones y le dejé un ojo morado, con eso aprenderá.

—¡Señoritas! —nos dijo un maestro molesto— ¿Qué clase de comportamiento es ese? ¡Estamos en una institución por Dios!

Eso dígaselo a la roba novios.

—Ella me ataco profesor —comenzó a lloriquear la muy perra, Ale y Leo nos veían un poco lejos...bueno hacen bien.

—No la conozco señorita ¿a que carrera viene?

—No estudio aquí.

—¡Peor aún! Viene a echar pleito a una universidad a la que no asiste.

—Créame usted estaría igual si le pusieran el cuerno.

—Teóricamente no te puse el cuerno —dice Leonardo con timidez.

—¡Tu no te metas! —le grité y después me dirigí al gorila que me sujetaba— ¿Puede soltarme? No voy a matar a la chica esta.

—Me llamo Samantha.

—Como sea que te llames, me vale tres pueblos tu nombre —respondí con rudeza.

Después de que me soltaran me fui, no escuche ni a Leo ni a mi hermano, estaba muy enojada.

(...)

Iba a ir a la escuela, pero la universidad autónoma de Madrid está muy lejos de la ciudad y de mi propia universidad, así que para cuando me acerque, mis clases ya habían terminado, entonces decidí ir a un lugar a relajarme, me fui al parque de "El retiro".

Me gusta mucho este parque, cuando éramos niños mis padres nos traían aquí para matar energía y que pudiéramos dormir temprano, si que eran inteligentes en esa época, con cinco niños supongo que no les quedaba de otra.

Voy y me siento cerca del lago y lo contemplo mientras me quedo pensando en lo que hice, nunca me había tomado tan a pecho un engaño, para empezar porque yo era la que engañaba y no al revés.

En segunda ¡ni a Lucas le hubiera armado semejante escándalo!

¿Qué hacía tan especial a Leo en ese sentido?



Cassie Acuri

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Editado: 12.10.2018

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