Un amor de verano

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Capítulo 23

Habían pasado dos meses desde que Blas se había marchado, la verdad lo estoy pasando muy mal y últimamente ya no hablamos tanto.

 

Cuando le llamo no contesta, le dejo mensajes y no me los contesta. Sé que esta ocupado, pero solo quiero que por lo menos me conteste.

 

Hace un par de días le llamé y estuvimos hablando. No era el mismo, no me decía cosas cariñosas, ni me decía que me echaba de menos, ni siquiera un te quiero.

 

Sé que le pasa algo, sólo que no se el qué.

 

Tenía libre cuatro días así que había decidido ir a Madrid para ver a Blas. Tenía unas ganas enormes de verle y de abrazarle. Le echaba de menos.

 

Cogí el avión y me llevo hasta allí. Estaba muy nerviosa y emocionada, ya que Blas no tenía ni idea de que iba a verle hoy.

 

Los padres de Blas me habían facilitado la dirección de Blas para que llegara sin problemas y pudiera darle una gran sorpresa.

 

Llegue a su casa y el portero me dijo que no estaba en casa, que había salido con sus amigos. Le pregunte donde podía encontrarle y me dio la dirección de una cafetería.

 

Me dirigí allí, de mientras pensaba en todos los momentos con Blas, los buenos y los malos. Y en que podríamos hacer estos cuatro días.

 

Llegue a la cafetería pero no lo encontré. Pregunte en la barra por si le habían visto. Pero no le habían visto.

Al salir por la puerta me topé con un chico muy mono, moreno, que me sonrió, tenía una sonrisa preciosa.

 

         -          Hola preciosa.

         -          Hola.

         -          ¿Cómo te llamas?

         -          María, ¿y tú?

         -          Álvaro, encantado.

 

Me dio dos besos.

 

         -          Me ha encantado conocerte pero estoy buscando a mi novio.

         -          Oh, vaya, tu novio. Claro. Bueno… otro día nos vemos, si eso.

         -          Claro.

 

Me despedí de Álvaro con una sonrisa y empecé a buscar. Me encaminé a un parque que había cerca.

Allí lo vi, pero lo que vi no me gusto para nada.

 

Blas se estaba besando con una chica preciosa. No pude más y comencé a llorar.

 

De repente Blas alzó la mirada y me vio. Se quedó sorprendido al verme, no se lo esperaba. Se separó de la chica y se dirigió a mí.

 

No podía creérmelo, después de todo lo que habíamos pasado, y él me engaña. Cogí y me marché.

 

         -          No María ¡Espera!

         -          No vete Blas, no quiero verte.

 

Me agarró de la mano y me paró.

 

         -          No por favor, yo… lo siento princesa, yo…

         -          No, basta ya Blas, deja ya de mentirme.

         -          María…

         -          ¿Sabes? Ojalá nunca me hubiera enamorado de ti, ojala nunca te hubiera conocido.

 

Y me marché llorando.

 

Corrí y corrí a más no poder. No sabía a donde ir. De repente me choqué contra alguien.

 

         -          Lo siento muchísimo.

 

Cuando me disculpé, miré a la persona con la que me había chocado.

 

Al verle, no pude más, y le abrace.

 

         -          No llores princesa, nadie merece que derrames lágrimas por él.

 

Abrazada a él me sentía segura y muy tranquila, era mi salvador. Con él parecía que todo iba a salir bien.



MariaL2022

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En el texto hay: verano, auryn, amor

Editado: 31.12.2018

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