Un Amor En Común

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Establecerse

Adam.

El día empezó con mi alarma sonando debajo de mi almohada a las siete de la mañana y yo bien descansado, lo cual, es raro porque según yo los días de nerviosismo nuca puedo hacerlo bien

Me levanté de mi cama con los pies desnudos, el frío suelo me ponía la piel de gallina y me helaba los huesos.

Al entrar en la ducha, dejé que el agua tibia resbalara por mi cuerpo y dejé que todos los nervios que cargaba se fueran, no quería arruinar nada, haría las cosas bien esta vez, sin nada de complicaciones. Hoy empieza una nueva vida para mi, y haré de esta vida una de las mejores, me aseguraría de eso.

Me dirigí al cuarto de ropa con la toalla enrollada alrededor de mi cintura, elegí una camisa roja fuerte con un estampado de una calavera, un jean negro, mi correa, una chaqueta de cuero negra y las mismas botas del día anterior. En mi familia todos hemos tenido una reliquia, la reliquia de la familia "Sugalite" y todos nuestros difuntos han sido enterrados en con ello. La piedra llamada "Sugalita" que es mi apellido pero en inglés. Esa piedra es el símbolo familiar y lleva tallada la letra "S". Los hombres de la familia las tienen en colgantes, pero las mujeres, las llevan en anillos. Agarré con cuidado la piedra en el colgante y me la puse, que en ese momento al tocarla brilló con una potente intensidad, no le di interés, pero se sintió extrañamente bien.

-¡Hermano!- Dijo mi hermana al otro lado de la puerta- ¡Apurate, llegaremos tarde el primer día de escuela!.

Me dirigí hacia la puerta y la abrí, y allí estaba ella, Aline, vestida siempre para impresionar y lo digo en un buen sentido, ella siempre ha sido muy sexy y hoy se veía genial. Aline siempre ha sido así, no le importa que digan de ella, que es una zorra, una puta, una prostituta, nunca nada de eso le ha importado, ella dice que lo que hace ella lo hace para ella, porque le gusta y se siente bien, no para los demás.

-Ya estoy listo.- Dijo yo examinandola de pies a cabeza.- Te ves genial.- Sonríe.

-Yo siempre me veo genial, no se que es lo que te impresiona ahora.- Ambos reímos.

Levaba una camisa roja, como yo, su chaqueta de cuero, una falda corta negra y sus botas negras que les llegaba hasta más arriba de la mitad del muslo, su negro cabello un poco ondulado perfectamente peinado, caía sobre su espalda como cascada y lo mejor de todo su traje, el anillo de las Damas Sugalite en su mano derecha y para ser más exactos, en el dedo corazón.

-Que no se te suba a la cabeza.- Rió de nuevo.

-Tu también te ves genial, es más, parece que nos hemos puesto desacuerdo para vestirnos.- Mi vio de pies a cabeza.- Llevas el colgante de los Barones Sugalite, se ve genial con tu traje de hoy.

-Si te pones a pensar, nuestras piedras combinan con todo. No veo por que te impresionas ahora.- Dije imitandola.

-Por cierto, mamá encontró una maestra y un maestro para que no perdamos el entrenamiento de artes marciales.

-Ay, porfavor, entrenamos eso desde los tres años de edad, es bueno tomar un descanso.

-Yo pensé lo mismo- Dijo nuestra madre viniendo hacia nosotros.- Pero luego recordé que una vez casi le hacen daño a mis pequeños allá en Nueva York.

-Mamá, Aline le dio un taconazo en la cabeza.

-Y Adam le dio un gancho de derecha. Se quedó agonizando en un callejó, sabemos como defendernos.

-Bien, no sé entonces que haré con las nuevas botas que compré- Dijo mi madre viéndose las uñas.

-¿Cuando empezamos?- Mi madre y yo reímos .

-Lo que pasa es que a mi no puedes comprarme con nada- La confronté.

-¿Y que haré con estas entradas de cine?- Sacó unas boletas de cine en un lugar que nunca había visto.

-¿Cuando empezamos?-Todos reímos. Ella sabía que yo amaba el cine.

Me despedí de mi madre y mi hermana se quedó hablando con mi madre, como estaba lejos no podía escuchar muy bien de que hablaban pero parecían estar discutiendo como siempre, sólo escuche "Vampiro" y "Hechizo", no se muy bien de que estarían hablando pero no debe de ser nada importante. Al salir ya con mi hermana, vi en la puerta principal de la casa una Estrella como la que había en el patio... y ahí estaba el en su hermoso y elegante audi rojo. Al vernos me miró y me dedicó una sonrisa, la cual no respondí y solo levanté una ceja de una forma fastidiosa, pero cuando vio a mi hermana, esta si le correspondió con alegría feroz. Paul se estacionó en frente de nosotros.

-¿Los llevo?- Nos preguntó alegre.

-¡Si!- Respondió mi hermana sonriente.

-¡No!- Dije yo1á al mismo tiempo que ella de cía que si. Solo que yo lo dije fastidiado.

Mi hermana me dedicó una mirada asesina.

-¿Por que no?- Preguntó mi hermana aún mirándome de mala forma.

-Si.- La apoyó Paul- ¿Por que no?.

Yo solo me limité a mirar a mi hermana con una de esas miradas que solo una persona es capaz de descifrar.

-Ve tu. Yo no quiero. Prefiero caminar.

-No seas grosero, Adam. Paul se ofrece a llevarnos y no podemos decir que no.

-¿Y como sabe el a que escuela vamos?.- Le dije yo de una forma en que solo hablaba cuando estaba a punto de dejar con la boca cerrada a alguien.



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En el texto hay: lgbt, magia, poliamor

Editado: 24.07.2019

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