Un Amor En Común

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Hermanos De Sangre

Aline
 


Ese comportamiento en mi hermano es muy inusual, apenas llevamos dos días aquí y parece que odia estar en este lugar, o tal vez su odio no sea al lugar sino a las personas que hay. Parece odiar al guapo de Paul, ¿Por que? No tengo ni la más remota idea, o tal vez si... el jamás ha actuado así con nadie nunca, yo he sido su mano derecha y el ha sido la mía desde siempre y nunca he visto que trate de esa forma a alguien.

-¿Tu si vas a subir?- Pregunta Paul. Se notaba la pena en su voz

Me limito a asentir y abrir la puerta del auto. Sus muebles de cuero negro y un aroma espectacular.

-Oye lo siento mucho, no se que le pasa a mi hermano, el no suele ser así.-Le dije realmente apenada por lo que acababa de suceder.

-No te preocupes, no tienes que disculparte. A veces es difícil para las personas adaptarse, sabes a que me refiero.

-Tal vez tengas razón... Pero es que el nunca actúa así con nadie.- Me miré las uñas- Además su... ya sabes, ha sido anulada literalmente desde el primer día de su nacimiento, no debería de haber notado nada en ti.

-Tal vez ya sea hora de que le digas la verdad, no lo se, pero creo que es importante que el tenga algo de apoyo.

-Me encantaría pero no es desición mía, mis padres no quieren que comente nada al respecto, pero iré introduciendolo poco a poco.

-Cuentame como va eso.

El resto del camino fue algo silencioso, solo hablamos lo necesario. No era un silencio icómodo, más bien era un sonido reconfortante que te daba la oportunidad de pensar en lo que vivirlas ese día en tu nueva escuela. Nuevos lugares por explorar, nuevas personas por conocer, entre otras cosas que hacían que la piel se me colocara de gallina por un pequeño fragmento de momento.

-Listo, aquí es.- Anunció Paul y miré por la ventana.

Podía divisar los chicos caminando por los andenes, y algunos llegando en sus autos.

-Es muy lindo todo.

Había una estructura con un portón grande y rojo. Y a lo lejos puede ver a mi hermano, no parecía que las personas sean diferentes así que este lugar sería perfecto para Adam, no se enterará de nada por el momento.

-Tal vez. Cuando te acostumbras, la verdad es que ya te da igual.

-Mira, te agradezco que me trajeras, ahora iré a donde mi hermano.-Le di un beso de despedida en ma mejilla y salí del auto.

Apoyé los pies en el suelo mientras lentamente salía del coche con mi bolso negro que hacía juego con mi vestimenta. 
Cerré la puerta del carro y miré a mi alrededor, pude ver a chicos y chicas viéndome de arriba abajo, algunos con intenciones prohibidas y otros tal vez con admiración. Suspiré y crucé el parqueadero caminando como toda una diva que obviamente soy. Mi cabello rebotaba en mi espalda y cada vez sentía más miradas en mi.

-Adam- Dije cuando al fin llegué al lado de mi hermano.

-Oye, quería decirte que lo siento, no se que me pasó.

-No te preocupes, pero creo que yo no soy quien debe recibir las disculpas.

-Se lo diré cuando tenga laoportunidad.- Me sonrió.

Ambos exhalamos y entramos lentamente por el portón y pudimos ver a muchas personas camiando, entrando por algunas puertas que supongo son los salones, pero la mayoría estaba frente a sus casilleros.

-¿Estas listo?- Le pregunté a Adam.

-Nacimos listos- Dijo, pero no me veía a los ojos, sino que mantenía sus ojos puestos al frente allí donde todas las personas estaban.

Nos miramos por ultima vez y luego ambos miramos al frente.
Ambos empezamos a caminar por el pasillo, los tacones de mis botas sonaba con fuerza sobre el liso piso a igual que las de Adam, que aunque no tenían tacón ya que eran botas masculinas, se podía escuchar su sonido a su caminar. Las miradas se posaban sobre nosotros. 
Mi rostro estaba transformado en una hermosa sonrisa coqueta de labios rojos y la de mi hermano igual. Los susurros y murmuros empezaron a surgir, aunque sabíamos que se traba de nosotros, decidimos restarle importancia.

El anillo de los Sugalite relucía en mi mano y el collar de Adam rebotaba sobre su marcado pecho y brillaba cada vez que un fragmento de luz lo atravesaba... o eso era lo que el creía, porque en realidad el brillo era el resultado de un hechizo que cada vez iba agotandose mas.

Llegamos al final del pasillo, Adam y yo nos manteníamos serios. Había una puerta de madera con una pequeña ventana de cristal y una placa en ella ponia "Director".

-Creo que aquí es donde deberíamos pedir instrucciones- Dijo Adam. Las miradas y susurros aún no paraban

-Me parece buena idea.

Adam tocó la puerta y luego giró el pomo abriendola. La oficina era muy sencilla, había libros detrás de un grande escritorio de madera, justo en una biblioteca, y una pintura de Botero en una pared donde no había nada.

-¿Si?- Dijo un señor atrás del escritorio que tenía una ceja arriba inspecionandonos de pies a cabeza.

-Somos los Sugalite.- Dije yo con una sonrisa amable

-Ahh, si, los Sugalite.

Nos entregó a cada uno un papel con todas las clases y una llave para nuestros casilleros. El mío era el número trece y el de mi hermano era el número catorce.

-Gracias, señor director.- Dijo mi hermano que se mantenía lo más serio que podía.

-Si necesitan algo, las puertas de mi oficina están siempre abiertas.- Sonrío- Que tengan un excelente nuevo día.

Dicho esto salimos de la oficina cerrando la puerta tras nosotros. Las miradas volvían a nosotros.

-Bien, Aline, que comience nuestra nueva vida.

Ambos sonreímos y nos dispusimos a caminar nuevamente por el pasillo hasta llegar a nuestros casilleros que por supuesto estaban todavía vacíos y que pronto estarán llenos de nuestros libros y cuadernos, sin contar obviamente algunas de nuestras cosas.



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En el texto hay: lgbt, magia, poliamor

Editado: 24.07.2019

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