Un amor prohibido

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Prólogo

El día de mi nacimiento fue el día más feliz para mis padres como lo sería para cualquier otros claro estaba y era terrible no poder saber qué cosas podrían suceder mediante crecía si lo hubiera sabido antes no quisiera a ver nacido nunca.

Mi nombre es Esmeralda ¿la razón?, fácil el momento en que abrí mis ojos eran de un hermoso color verde esmeralda e de ahí mi nombre, aunque claro no era de esperarse ya que mi padre los tiene parecidos a los míos pero los ojos del son de color verde avellana, es un hombre muy apuesto es alto de piel blanca y cabello castaño oscuro y mi madre era un poco más baja que mi padre de piel blanca, un cabello largo rizado y de un color muy similar al dorado con unos bellos ojos color azul como el cielo tan claros y brillantes que irradiaban paz y tranquilidad para cualquiera que los viera.

Yo siempre fui un poco diferente a mi madre ya que yo tenía los ojos de color verde esmeralda, piel blanca y el cabello castaño oscuro parecido al de mi padre, en lo único que nos parecíamos era en la belleza de mi sonrisa ya que era igual a la de ella o posiblemente más bella y radiante, posiblemente por la fecha en que nací.

Al paso del tiempo fui creciendo como toda princesa sobre protegida ya que decían que era su gran tesoro y no debía de salir jamás más allá del castillo o algún rival de mi padre podría matarme o algo así lo cual nunca había echo caso ya que me encantaba la aventura y descubrir más allá de los muros que me aprisionaban en el castillo así que cada mañana después de comer iba a la parte trasera del castillo y me introducía en el gran bosque sin que nadie me viera.

Salí del castillo con una capa de color negro que me llegaba hasta los tobillos y fue corriendo de pasillo en pasillo escabulléndome de los guardias hasta que llegue a la puerta trasera del castillo que se encontraba por la cocina y era más que perfecto ya que a esta hora no se encontraba casi nadie la puerta que daba hacia la entrada del bosque era alta y de roble puro, así que tome la manija y la fui girando mientras empujaba la enorme puerta, con la puerta abierta ya podía salir y cuando me dispuse a salir, se comenzaron a escuchar pasos detrás de mí seguido de esto sentí una presencia a pis espaldas con su mirada puesta en mí, me gire para ver quién era y cual fue mis sorpresa que estaba mi abuela con una mirada acusadora.

-¿A dónde vas tan rápido jovencita? –decía levantando una ceja den forma acusadora –A pues este es muy gracioso que lo preguntes –mis nervios comenzaban a mostrarse si no lograba controlarme a sí que comencé a idear un plan para poder escapar –lo que pasa es que estaba en mi habitación mirando por la ventana hacia el bosque y como tu sabrás que soy muy curiosa vi algo muy extraño en él, así que decidí ir a investigar ya que me dio curiosidad -dije más nerviosa con una pequeña gota de sudor en la frente –Mm.. No te creo -soltó mi abuela sin duda ni un minuto en sus palabras -pero se a que vas en realidad a sí que ve y diviértete yo are como que no vi nada ya se lo aburrido y frustrante que puede llegar a ser este castillo y más tu sola -me dijo mientras me empujaba a la puerta –Gracias abuela –dije mientras me daba vuelta y la abrazaba muy fuerte –de nada mi niña –mientras me soltaba –Adiós te veo en la cena abuela -dije mientras me ponía la capucha de la capa y salía disparada al bosque –Adiós y te cuidas mucho cariño a y una última cosa si tus padres te descubren yo no sé nada –Si, no te preocupes abuela –

A cada paso que daba el bosque se iba haciendo más grande, frondoso y los árboles cada vez más altos a mí alrededor eran realmente gloriosos. Llegue a un hermoso lugar muy amplio y despejado con un hermoso rio pasando a un lado del camino.

Después de unos minutos comencé a escuchar un caballo en galope viniendo en mi dirección, me levante rápidamente y me oculte entre unos arbustos que se encontraban cerca y unos grandes árboles mientras me ponía la capucha para que no se me viera la cara.

Y entre todos los arboles apareció un joven con una capa negra como la mía pero un poco más corta, mientras me ocultaba más entre los arbustos para que no notara mi presencia. Bajo de un caballo negro de ojos azul cielo, realmente hermosos y grandes.

Al instante en que el joven bajo se quitó la capucha de la cabeza y pude ver su cabello que era de un color realmente negro como la noche un poco largo y alborotado, tomo al caballo de la rienda y jalo de esta para encaminarlo al rio y pudiera beber agua. De pronto giro la cabeza para mirar al lugar donde yo estaba me moví un poco para atrás y observe detallada mente cada rasgo de sus ojos, eran de un azul zafiro muy hermoso el más hermoso que haiga visto jamás. Y fue ese momento en el que nuestras miradas se encontraron sin avisar.

Salí de mi escondite lo más rápido que pude y comencé a correr al castillo, mire a mis espaldas sentía aquella gran mirada que el extraño joven transmitía y efectivamente se encontraba corriendo atrás de mí y fue ese momento en el que tropecé con un tronco caído y caí de rodillas en un ruido sordo y doloroso.

Levante la mirada lentamente mientras me giraba para mirar si se encontraba detrás de mí, él ya estaba enfrente de mí.



Esmeralda

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En el texto hay: fantasia, magia y amor

Editado: 21.10.2018

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