Un amor prohibido

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Capítulo I

Habían transcurrido aproximadamente tres meses desde la primera vez que me encontré aquel chico en el bosque y lo cual no había vuelto a ver desde ese preciso día, según él su nombre era Ángel o a lo que yo recordaba ya que era mala para recordar precisamente los nombre de las personas era un milagro que recordara el mío.

Pero vagamente recordaba su rostro entre sueños y diversos lugares del castillo como si ya nos conociéramos de alguna parte pero entre más trataba de recordar más difícil era distinguir aquel

Se comenzaban a distinguir los primeros rayos de sol esta mañana y yo seguía sin poder saber quién era aquel extraño que divagaba entre mis sueños, tanto en ellos como en la vida real.

No sabía exactamente cuanto tiempo llevaba tumbada en la cama pero poco a poco me empezaba a inundar un gran dolor de cabeza sin más, gire sobre la cama para estar debajo de mi almohada que está totalmente fría.

Era una gran sensación cálida y de alivio a la vez y fue en ese mismo instante en el que decidí levantarme y comenzar a buscar tan si quiera información acerca de él, aunque la verdad no sabe con exactitud donde comenzaría.

Me vestí con un vestido de color azul marino con muy poco vuelo y en las orillas de este tenía pequeños toques blancos alrededor del vestido y un pequeño moño atrás de la espalda, a la vez de que amarraba mi cabello en una coleta alta y un listos blanco.

No dure mucho tiempo vistiéndome a lo que antes que nada fui al gran comedor ya que tenía un poco de hambre y seguramente mis padres estarían esperándome.

Baje de prisa sin hacer mucho ruido con mis zapatos ya que tenían un poco de tacón, eran muy lindos en realidad blancos y con un pequeño toque de brillo.

Cuando llegue al comedor me sorprendí al no ver a nadie, me acerque a mi silla estaba mi palto de comida aun tibio con una carta a un lado de este. Tome la carta mientras me sentaba y comenzaba a leer:

Querida niña tuvimos que salir de viaje inesperada mente durante unas pocas semanas ya que debemos realizar una alianza entre el nuestro y el reino del norte, a la vez que debemos llegar a un acuerdo que pronto será también de tu interés.

Con mucho cariño y amor tus padres

Esto comenzaba a ser muy raro y más por el hecho de que se hayan ido sin avisarme acerca de su viaje, era cierto que no me llevaban continuamente pero era aún más extraño que mi abuela no me comentara nada acerca de sobre el viaje o tan siquiera me hubieran hablado.

Termine de desayunar y fui directamente a la habitación de mi abuela para averiguar un poco sobre aquel misterioso viaje, subí las escaleras saludando a cada guardia que encontraba, era realmente difícil caminar por todo este castillo sin que nadie notara que estaba tu presencia caminando por los corredores pero para mi suerte sin quería ser vista no lo era pero necesitaba respuestas y no podía caminar sin ser vista.

Llegue a la habitación de mi abuela un poco cansada ya que casi tuve que correr para llegar hasta aquí, toque su puerta, no hubo respuesta toque nuevamente tampoco lo hubo.

Así que decidí entrar el cual no entro a nadie dentro solo una habitación vacía y sola, busque a una de las criadas que común mente limpiaba esa área para averiguar donde se encontraba mi abuela.

A lo lejos vi a una persona, esa persona era Natalia, mi Nana ella es muy querida por parte de mis padres y una gran amiga de mi abuela aunque hace poco volvió ya que estuvo de viaje un buen tiempo y me dejo sola, pero ahora que ha vuelto podre estar más tiempo con ella y con más razón ahora que mis padres no están.

–Natalia –Dije alegremente a mi Nana – ¿Que sucede princesa? –Se dirigía a mí con un poco de preocupación como si me hubiera ocurrido algo – ¿No sabes donde se encuentra mi abuela?

– ¿A caso no te lo dijeron?, ella salió de viaje junto con tus padres.

–No, no me hablaron nada sobre eso –Mi disolución tal vez se notaba en mi rostro ya que Natalia me miro con tristeza –O mi niña no te preocupes, seguramente ya que vuelvan te dirán sus razones –Me decía maternalmente –Si, lo se… Bien me tengo que ir –Decía haciendo u pequeño puchero de enojo –Si está bien querida, si necesitas algo ya sabes dónde encontrarme

–En realidad quería saber si, ¿podrás cenar esta noche conmigo?, ya que como veras estaré sola un buen tiempo

–Claro que si pequeña

–Gracias –Dije abrazándola rápidamente –Entonces te veré esta noche –Mientras le mostraba una gran sonrisa en mi rostro

Después de haberme despedido de Natalia me encamine a la biblioteca del castillo estaba completamente segura que en ese lugar encontraría información sobre Ángel.

Fui caminando por el pasillo mientras que daba un vuelta tras otra ya que la biblioteca se encontraba hasta el final del castillo, en realidad no entendía él porque la biblioteca estaba tan lejos y alejado de la superficie del castillo ya que parecía que se encontraba en un sótano.

Comúnmente venia mucho a este lugar solo que estaba demasiado lejos y casi no se encontraban guardas en esta parte del castillo por eso me prohibieron venir claro si no tenía guardas que me escoltaran hasta aquí pero como mis padres no estaba podía volver nuevamente libremente.



Esmeralda

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En el texto hay: fantasia, magia y amor

Editado: 21.10.2018

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