Un amor prohibido

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Capítulo III

Los rayos del sol entraban a través de las grandes cortinas de mi habitación sin yo poder tener otra oportunidad de sueño, metí mi cabeza debajo de la almohada para poder conciliar el sueño nuevamente mas no lo conseguía, cuando intente nuevamente poco a poco el sueño volvía mí.

Desperté con un dolor de cabeza terrible en ese extraño lugar el cual no reconocía, mira a mi alrededor me encontraba totalmente sola, con unos grandes árboles alrededor del lugar, en el fondo de un gran cañón no tarde mucho tiempo en saber en que lugar me encontraba, estaba en una de las partes más profundas del bosque, el lugar el cual hace varios años me había perdido estaba en los muros más cercanos del reino vecino, ´´el reino del bosque´´, no entendía el cómo había llegado hasta aquí y lo más raro era que no recordaba el cómo había llegado.

Camine entre los arboles deseando encontrar pronto el camino de vuelta, hasta que choque con algo, cuando menos lo pensé me encontraba en el piso de espaldas mire al frente para ver con lo que había chocado.

Mire directamente y me sorprendió lo que en verdad era, era un oso como de dos metros de altura, se giró poco a poco hasta quedar enfrente mí, se miraba molesto por el golpe que le había proporcionado accidentalmente hasta que me gruño, pegue un grito de miedo y terror cuando me miro.

Desperté con un grito en mi cama, por la puerta entro rápidamente Natalia con dos guardias al lado del ella, se me acerco mientras yo comenzaba a temblar.

-Ya pequeña todo está bien –Me acariciaba el cabello con una gran ternura maternal, hace mucho que no sentía un tacto igual al de ella, era tal agradable.

Me recosté en sus brazos y le rodeé la cintura con mis manos mientras cerraba los ojos he intentaba calmar mi respiración y controlarme a la vez para no sufrir un ataque.

No nos hablamos durante unos cuantos minutos hasta que rompió el silencio.

– ¿Estas mejor pequeña? –me hablaba con una voz angustiada y asustada.

–Si… Lo estoy, ya paso –Dije mostrándole una sonrisa pequeña mientras mostraba mis dientes.

–Y ahora dime, ¿Qué paso? –La mire por unos pocos segundos –Soñé algo horrible, solo fue un mal sueño Nana, estoy bien, no te preocupes.

Natalia se quedó a mi lado media hora mientras hablábamos de tonterías cualquieras, físicamente estaba con ella pero mi mente estaba en otro lugar sigo sin saber por qué sentía ese gran sensación de que lo que había soñado en realidad fue real más de lo que debería de ser.

Cuando Natalia se fue de mi habitación me recosté un poco en mi cama mientras comenzaba a juntar los pequeños hilos de todo lo que había soñado y por una extraña razón se juntaban con la regla de no acercarme al bosque.

Me levante y fui directamente detrás de un cuatro realmente grande por cierto que tenía en mi habitación de un bonito paisaje más nadie se daba cuenta que de traes de él había un pequeño cuarto en el cual guardaba mis cosas más valiosas, ni siquiera mis padres sabían de este cuarto ya que el día que lo encontré estaba lleno de telarañas, cuatros muy raros al igual que unas pinturas y escritos en las cuatro paredes en realidad me daba un escalofrió siempre que entraba en ese lugar más me sentís más segura que fuera de él.

Entre rápido al cuarto ya que era demasiado tarde y debía de haber bajado a desayunar hace un hora y no tardaría alguien en subir y saber si estaba bien, comúnmente solo entraba de noche y me ponía a explorar el lugar ya que era muy largo y profundo y al final del pasillo se encontraba una puerta la cual nunca me atreví a abrir por miedo al que encontrarme al otro lado de esta.

Tome el libro camine rápido y cerré tras de mi la puerta mientras colocaba en cuatro perfectamente cómo se encontraba, camine a mi cama y puse el libro debajo de esta ya que alguien se acercaba rápidamente por el pasillo.

Los pasos cesaron pero se escuchaba un silencio sofocante un silencio como si alguien se encontrara detrás de mi puerta y de pronto una sombra se vio por debajo de la puerta, me quede quieta e inmóvil por unos minutos aunque yo las sitiera como horas, mi respiración se fue acelerando coda vez más y un terror me invadía todo el cuerpo, quise moverme, mas mis piernas ni mis brazos respondían a mi llamado.

En ese instante cerré los ojos fuertemente y comenzó hacer un poco de frio a mí alrededor y como tan de pronto apareció la sobra se esfumo, y mi cuerpo comenzó a funcionar nuevamente tome valor y me dirigí a la puerta y despacio la abrí, mire a los dos lados del pasillo y estaba totalmente despejado no había nada ni nadie alrededor.

Salí y pregunte a los guardas si de pura casualidad alguien había pasado por mis aposentos mas ellos dijeron que nadie había entrado por el pasillo por un buen rato, más que si había sentido un gran frio que paso por unos pocos minutos por todo el pasillo.

Les agradecí y me devolví a mi habitación, cerré con llave tras de mí y camine a mi cama saque el libro que descansaba debajo de la cama y comencé a hojearlo.



Esmeralda

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En el texto hay: fantasia, magia y amor

Editado: 21.10.2018

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