Un amor prohibido

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Capítulo VII

Esa mañana todo lucia diferente, mi habitación, la luz del sol, todo a mi alrededor era totalmente desconocido para mí.

Me levante de la cama con una gran peso en mi espalda, me hacer al tocador de mi habitación y me mire en el espejo, mi mirada estaba perdida, mis ojos aun hinchados por el llanto no me reconocía, ya no era aquella persona alegre a cual siempre tenía una sonrisa en el rostro.

Mi mente se fue nublando de los recuerdos de la noche anterior y poco a poco comenzaron a caer pequeñas lágrimas inundando mi rostro nuevamente.

Seguía una pequeña lagrima que corría por mi ojo derecho hasta caer en la madera café de mi tocador, baje la mirada contemplando aquella lagrima sin entender por qué estaban sucediendo así las cosas, a solo unos cuantos días trataba de buscaba respuestas a todo lo que sucedía y ahora tenía un problema a un más grande y era el casarme una persona la cual no amaba.

Así que decidí no dejarme caer tan fácilmente y seguir con mi investigación pero el dolor era claro que no se iría tan rápido solo estaría flotando en una parte profunda de mi mente, ya después tendría tiempo para separarme de ese asunto.

Fui directo a mi armario saque un vestido violeta con encaje azul pastel alrededor de los pliegues del vestido, me lo puse mientras me peinaba con una coleta alta con un moño color blanco alrededor de ella, salí de mi habitación para volver a investigar o buscar alguna otra pista en aquella extraña y estrecho pasillo donde se encontraba el cuadro de los reyes mientras tomaba unas cosas que pudiera utilizar y las oculte entre mi vestido.

Camine sigilosamente entre los pasillos sin ser vista por algún guardia, saltaba de lado a lado hasta llegar aquel extraño pasillo.

Llegue al lugar de donde se encontraba aquella pintura pero algo estaba fuera de lugar y fue ahí donde comprendí algo muy importante, la pintura estaba un poco inclinada y cuando había estado la última vez en este lugar la pintura estaba más recta, claro al principio se escuchó un poco tonto pero lo diferente esta vez era que la pintura se movía un poco, era como si el aire la moviera desde detrás de la pared.

Tome la pintura entre mis manos y la descolgué cuidadosa mente y efectivamente como pensaba, detrás de la pintura se encontraba un pequeño corte, metí un pequeño cuchillo de cocina que llevaba conmigo por si acaso y comencé a moverlo, el corte que se encontraba cada vez se hacía más grande, era como una puerta.

Comencé a moverla apoyando mis manos en la abertura de esta y comencé a jalar esta misma cada vez más se movía un poco hasta que quedo con una puerta un poco pequeña, entraba y salía el aire por esta misma era como un cuarto oculto igual al que se encontraba en mi habitación.

Sin pensarlo dos veces comencé a entrar por aquella pequeña abertura y cada vez el espacio se reducía cada vez más hasta que tuve que gatear para avanzar más rápido, pero claro sin antes emparejar un poco aquello que parecía puerta.

Al alcanzar el final del estrecho pasillo se encontraba una puerta de hierro empuje un poco para ver si se encontraba abierta y esta comenzó a ceder ante la fuerza con la que empujaba.

Abrí totalmente la puerta del lugar, con paso lento comencé a caminar ya que estaba totalmente a oscuras, tome unos fósforos que llevaba, mientras que encendía uno comencé a mirar alrededor buscando alguna vela o algo parecido, cada paso que daba el habiente se hacía más frio, encontré una antorcha tirada en el piso, la tome del piso mientras la encendía para obtener más visibilidad del lugar.

Aleje un poco la antorcha de mi cara mientras comenzaba a caminar, era otro gran pasillo por el cual recorrer –genial– pensé para mí misma.

Camine por unos cuantos minutos después hasta llegar a unas escaleras, comencé a subir mientras que miraba las paredes estaba todo totalmente lleno de polvo, lleve hasta una puerta de madera un poco vieja y dañada, comencé a entrar mientras que los latidos de mi corazón cada vez más se aceleraban.

Entre por completo al lugar mientras miraba que solo era una habitación, ¿pero porque abría una habitación en este lugar?, parecía una celda para alguien pero un poco diferente a las que acostumbraba, era como para tener a alguien en resguardo o como si trataran de ocultarlo.

Puse la antorcha en una esquina mientras que miraba más detalladamente, había una cama amplia, un tocador junto con unas cosas más un cepillo, dos frascos de perfumes, un gran espejo, con unas pequeñas notas y sobres.

Abrí un cajón que se encontraba en el tocador, lo abrí mientras que miraba su contenido, eran más cartas, una pluma y tinta ya seca en el frasco.

Pero hubo algo que llamo mi intención más que nada dentro del cajón y era una carta que estaba siendo escrita, la tome y comencé a leer.

Sé que pronto saldré de este lugar amor mío solo es cuestión de tiempo, escribo esta carta con el propósito de decirte que te cada día más te extraño quisiera volver a verte, besarte y tenerte entre mis brazos como la última vez y yo quisiera decirte que…



Esmeralda

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En el texto hay: fantasia, magia y amor

Editado: 21.10.2018

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