Un amor prohibido

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Capítulo X

Ya no podía seguir en esa habitación con ella no después de habérselo confesado de esa manera que la amo, debía de irme y pronto después resolvería el asunto de matarla con mi padre.

Aunque sé que sería estúpido decirle que me enamore de ella sin más ya que no espero que lo entienda.

Me preparaba para marcharme acercándome al balcón mientras me subía al borde de este mismo listo para irme, pero por más que quería voltear la mirada hacia atrás sabía que no debía de hacerlo o algo malo pasaría más de pronto su voz resonó en la habitación.

–Espera, por favor –la escuche decir mientras giraba para mirar atrás.

Tenía la mirada baja la observe unos cuantos segundos hasta que levanto la vista hacia mí, parecía que tenía unas pequeñas lagrimas que amenazaban por salir de sus ojos y fue cuando comenzó a caminar hacia a mi yo no podía hacer nada más que mirar sorprendido.

–Yo también te amo –fue lo último que escuche decir de ella.

Me acerque a él mientras tomaba su rostro entre mis manos y cada vez me acercaba más y más a él hasta besarlo, sentí su tensión por parte de su cuerpo más fue disminuyendo cada vez que me acercaba más a él y lo envolvía entre mis brazos al principio el beso fue un poco torpe y descuidado ya que era la primera ves que besaba a alguien.

Se fue acercando más a mí mientras que me abrazaba igual.

Me separe de él mientras lo miraba a los ojos, esos ojos de los cuales me habían cautivado desde la primera vez que los mire, aquellos ojos los cuales me había perdido totalmente en ellos sin pensar y sin que nadie lo creyera, je ¿Quién lo diría?, que caería ante el tan pronto y más de esa manera.

Sonreía como nunca lo había hecho desde hace años ante él, me levanto entre sus brazo para entrar a la habitación ya que la noche estaba cayendo más rápido de lo previsto mientras mis mejillas se sonrojaban ante aquel gesto, me deposito en mi cama mientras se sentaba aun lado de mí.

–Creo que ahora me siento mal –lo escuche decir –Je, ¿Por qué lo dices?

–Pues porque yo quería ser el primero en besarte, pero me has ganado –decía entre pequeñas risas y una sonrisa cautivadora.

–No importa –decía mientras me recargaba en su pecho, su corazón latía rápido pero poco a poco comenzó a latir normal mente.

Lo miraba de reojo cada vez que podía, se notaba su nerviosismo y sus sonrojos eras sin duda muy tiernos, no hablamos durante unos minutos solo se sentía el calor de nuestros cuerpos del uno al otro sin más, estábamos en silencio mas era un silencio agradable y reconfortante sin más.

–Sabes –le escuche decir –me agrada estar contigo

–A mi igual –sonreí mientras lo miraba

–Aquel día en el que te vi creí que eras una intrusa

– ¿A si? –dije con tono juguetón

–Sí, pero una intrusa muy hermosa –decía mientras me miraba a los ojos y me depositaba un beso en la frente.

–Creo que es hora de irme –decía mientras se levantaba de mi lado y me miraba a los ojos con un poco de tristeza en ellos

–Como quisiera que te quedaras un poco más

–También yo, prometo venir mañana verte

– ¿Enserio? –decía con gran alegría en mi vos

–Claro que si –me miraba mientras sonreía, se acercó al balcón mientras yo lo seguía de cerca –te mirare de cerca –decía con una mirada seductora y una sonrisa en ella.

–Muy bien me voy –mientras se subía en el borde del balcón –Si, adiós

– ¿Un beso de despedida?

–Je está bien –me acerque al mientras lo besaba de nuevo besa noche

Y fue ahí cuando salto a la oscura noche y se perdía de entre las copas de los arboles yo no hice más que mirar con una cara de idiota enamorada sin más.

Fue después de unos momentos que recordé las cartas que había recogido aquella tarde, pero estaba demasiado cansada como para poder leerlas esa noche así que preferí prepararme para dormir.

Abrí uno de mis cajones de mi armario mientras sacaba una bata de color blanca para dormir era larga y de algodón muy cómodo y suave como la seda, me dirigía mi baño para desprenderme de mi ropa, mientras me ponía mi bata de dormir mire mi reflejo en el espejo que se encontraba ahí mismo y me quede observando mi imagen unos segundos.

Tenía una mirada más viva y brillante quela de esta mañana eso se podría ver desde cualquier ángulo que se mirara, salí dl baño y me senté en el banquillo que estaba en frente de mi tocador mientras tomaba mi cepillo y comenzaba a peinar mi cabello.

Comenzaba a pensar en que pasaría de ahora en adelante, estaba claro que tenía totalmente prohibido estar con él ya que estaba comprometida con alguien el cual no conocía y mucho menos amaba, pronto se me debería de ocurrir algún plan para solucionar todo este desastre mientras que cada vez más iba avanzando con lo que en realidad había sucedido ya hace años en este mismo castillo.



Esmeralda

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En el texto hay: fantasia, magia y amor

Editado: 21.10.2018

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