Un amor prohibido

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Capítulo XII

Desperté tratando de levantarme esa mañana más cada vez que trataba no lo lograba, no podía ni siquiera abrir los ojos, los parpados me pesaban por el poco descanso que había tenido la noche anterior ya que desperté varias veces en la madrugada.

Durante toda la noche había algo oscuro lo cual me inquietaba, daba vueltas en la cama, despertaba de mi cama dando vueltas por toda la habitación buscando alguna explicación al sentimiento que tenía en mi pecho.

Trate nuevamente de levantarme más no podía estaba demasiado cansada, imaginada detallada mente cada suceso que había pasada la noche anterior, me sentía tan viva cada vez que lo recordaba.

Me mantenía perdida en mis pensamientos mientras imaginaba cuando volvería a verlo de nuevo sabía que el volvería ya que él me lo había prometido y confiaba ciegamente en él sin pensar en que algo grave pasaría.

Escuche algunos pasos que provenían del pasillo mientras que se detenían lentamente enfrente de mi puerta y fue cuando tocaron mi puerta más no hice caso alguno, tocaron nuevamente, ciertamente no quería levantarme en lo absoluto y que nadie me molestara.

– ¿Señorita Esmeralda? –Escuche decir al otro lado de la puerta – ¿puedo pasar?

–Pase –grite sin ningún ánimo alguno, mientras me ponía la almohada encima de la cara

–Señorita, la busca un joven –escuche decir a mi mucama mientras asomaba la cabeza por la puerta.

Por un instante el corazón se paró en seco sin saber qué hacer, no sabía cómo debía de reaccionar si salir corriendo o gritar de alegría o posiblemente esconderme en mi armario, lo se sonaba un poco infantil más no sabía qué hacer.

Fue entonces cuando reaccione de mi pequeño número un poco extraño en mí ya que ninguna persona había hecho que actuara de esa manera más que una persona en todo lo que llevaba de vida hace años atrás y fue cuando me dije, ¿Qué probabilidad existía que Ángel haiga venido a verme tan temprano? Y lo que era aún más extraño era el pensar que estaba en mi casa.

Fue cuando dije no eso es imposible, claro no sabía mucho de él aún más estaba totalmente segura que nuestros reinos no se llevaran muy bien aun después de que había dicho que venía a terminar con mi vida.

-¿Señorita? –Volvió a repetirme ya que me había quedado pensando nuevamente – ¿se encuentra bien? –había dicho con un poco de preocupación ya que mi rostro era demasiado expresivo y podía saber fácil mente cuando algo me ocurría.

–Has que pase –dije si levantarme de la cama –pero quédate por favor –dije mirándola a los ojos ya que no sabía qué clase de persona aguardaba atrás de la puerta.

–Sí, está bien señorita yo me quedare con usted el tiempo que guste –me dijo sin más.

Lizbeth era muy buena conmigo a pensar de que trabaja para mí pero eso no importa en lo absoluto aunque ella me ganara con unos cuantos años más de edad era muy gentil y dulce conmigo y se había vuelto muy cercana de a mi más que las doncellas y princesas que conocía.

Común mente no me llevaba muy bien con la mayoría ya que cada una de ellas tenían algo en común que yo no tenía y era que se sentían superior a las demás personas siendo que yo era un poco más humilde y comprensiva con las demás personas pero claro siempre sabiendo poner límites entre ellos y yo.

–Puede pasar joven –escuche decir a Lizbeth.

–Muy amable señorita –lo escuche decir a través de mi almohada.

–Muy buenos días, señorita Esmeralda

Me levante de golpe para mirar mejor a aquel hombre extraño para saber qué era lo que quería en mi habitación, lo mire por unos cuantos segundos mirándolo detalladamente de pies a cabeza

– ¿Qué desea? –pregunte sin tartamudear.

Era más bella cuando le daba la luz del día y pensar que me había reusado a este matrimonio a pesar de mi amorío con Matilde pero ella no se comparaba con la belleza y la naturalidad de su piel con la de ella aun que se acabara de despertar se miraba realmente bella con sus mejillas rosadas y su piel totalmente blanca como la nieve peor lo que más me había cautivado de ella era sus ojos eran pequeños pero ese color verde era inigualable o comparado con cualquier otro.

–Te ves muy bella esta mañana –dije lo más sutil que pude

Me miro con una expresión de asombro y desprecio eso me preocupo un poco ya que eso podría crear un problema entre los dos sin saber que hacer solo me quede viéndola, sinceramente solo quería conocer como era pero no creí llegar tan lejos.

–Perdona si fui un poco irrespetuoso o si la incomode, me presento mi nombre es Fran –dije haciendo una pequeña reverencia ante ella –mucho gusto

–Mucho gusto, no creo que presentarme sea necesario ya que al parecer ya sabe quién soy, ¿a qué ha venido?

Me impresionaba la manera en la que hablaba con tanta frialdad y sin miedo alguno en su voz como si supiera que ella tenía el control de todo, mientras que su mucama nos miraba atentamente desde el otro rincón sin pronunciar palabra, aun me preguntaba el que hacia aquí ya que común mente se retiraban a hacer sus quehaceres.



Esmeralda

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En el texto hay: fantasia, magia y amor

Editado: 21.10.2018

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