Un amor prohibido

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Capitulo XVII

Me sentía un poco mal por no saber que era nuestro aniversario de cinco meses desde el día que lo conocí a las afueras del castillo, pero con todo lo que estaba pasando estaba totalmente desconcertada aun después del susto que me hizo pasar mi madre.

Más eso ya estaba olvidado ya que la noche anterior estuvimos juntos conversando en mi habitación y gracias a eso pude descubrir más acerca de lo que había pasado en mi reino tiempo atrás.

– ¿Estás seguro? –decía mirando sin poder creer lo que estaba ocurriendo.

–Claro que si, además dudo mucho que sea mentira, ¿no lo crees?

Suspire un poco sin saber que pensar –Está bien hay que abrirlas –dije para mirar la carta.

Antes de eso recordé las cartas que aun contenía el cajón aun lado de mi cama las cuales no había abierto aun, ¿Cómo es que las había olvidado?

–Espera un momento –dije mientras me levantaba para sacar las cartas que yo tenía guardadas aun, las mire por un momento mientras lo observaba a él unos cuantos segundos.

– ¿Estas segura de lo que vas a hacer? –me mira tomándome de la mano, ciertamente no sabía si estaba preparada para mirar lo que contenían pero estaba dispuesta para enfrentar lo que se avecinaba en las cartas que sostenida en mis manos.

–Sí, estoy totalmente segura de eso –no era del todo cierto pero debía mirarme segura para que no me hiciera cambiar de opinión alguna.

Junte todas las cartas que tenia yo junto con las que él había encontrado, mientras las miraba a todas, la mayoría se encontraban abiertas solo dos estaba cerradas aun, una de ellas yo sabía que nunca la había entregado.

Tome una en mis manos, una la cual se encontraba un poco desgastada, por lo cual debía de tratarla con un poco de cuidado, unas partes estaban rotas mientras que otras partes se miraban húmedas por el paso del tiempo.

Las manos me temblaban ya que temía desmayarme nuevamente y viajar en el tiempo como ya había echo otras veces atrás.

–No te preocupes, todo estará bien, yo estoy aquí contigo –sus palabras me tranquilizaron un poco.

Abrí la carta con cuidado, desdoblando cada parte y comencé a leer en vos alta:

Lunes 5 de febrero

Es la primera vez en la que me atrevo a escribirte, sinceramente no se te hare llegar esta carta, más solo quería comenzar a saber más de ti…

Ya que a lo que se comenta en los pasillos del castillo hay unos pequeños inconvenientes entre nuestras familias más eso no me impide que no quiera hablar contigo como amigos, sin más que escribirte espero pronto noticias de usted…

Att: Ignis

Termine de leer mientras comencé a pensar por qué escribió ´´Ingis´´ y fue cuando dije –que estúpida soy por dios, ese era el apellido real de mi reino

– ¿Enserio no lo recordabas? –Dijo mientras me hacía saltar un poco del susto ya que había olvidado totalmente que él estaba aquí – ¿Te asuste? –dijo mirándome tratando de no burlarse de mí.

–Claro que no, solo me tomaste desprevenida nada inusual –dije tratando de salvar un poco mi ego después de eso.

Había estado unos cuantos días aun en la misión que mi padre me había hecho cumplir, más una llamada por parte del congreso me hizo volver, al principio no le teme importancia hasta que… Supe el porque me había llamado.

–Toma asiento Carrie –tome la silla y me senté aun lado de la gran mesa de roble que estaba en un gran cuarto en la parte alta del castillo.

Mire por todos los demás asientos y solo uno estaba vacío, el de mi hermano, fue cuando entendí que la reunión trataría de él.

–La mayoría de los que estamos aquí sabemos el por qué, menos, claro nuestra quería Carrie –dijo el duque Arnold uno de las personas más importantes del reino y la mano derecha de mi padre, pero para mí era un hombre realmente asqueroso, realmente lo odia yo sabía más que nadie que era un maldito traicionero y doble cara –pero bueno te pondrás al corriente cuando llegue tu padre, querida –me dijo eso último en un susurro, simplemente me daba asco.

Estaba a punto de golpearlo por la gran cercanía que tenía a mi rostro, cuando mi padre llego y se sentó hasta el frente de la mesa, mientras que los demás se paraban en señal de respeto y yo incluida.

–Tomen –se escuchó la vos de mi padre retumbar por todo el salón.

–Ya que todos hemos llegado, es la hora de empezar –dijo Arnold, con un hilo de vos sarcástico.

Me levante de mi asiento haciendo ruido con la silla para que todos me voltearan a ver mientras que esperaba a que todos giraran la vista hable –siento la interrupción –claro que no lo sentía –peo aún falta que se presente mi hermano –dije sin temblor en la vos.

–Qué bueno que preguntas, princesa –hablo el duque con un poco de veneno en su vos –esta reunión es para discutir sobre lo que ha pasado últimamente con tu querido hermano, así que toma asiento y ten paciencia –de mala gana hice lo que me dijo pero entre más rápido lo hiciera más rápido sabría qué estaba pasando.



Esmeralda

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En el texto hay: fantasia, magia y amor

Editado: 21.10.2018

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