Un Amor Sangriento

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Capítulo 11

Me desperté por la luz del sol en la ventana, me senté pasando mis manos por mis ojos y miré a mi lado, me di cuenta de que ya Jason se había despertado, agarré mi móvil y miré la hora, decía las 11:45, me levanté con pereza y me dirigí a la ducha.

Me duché, me puse unos pantalones holgados y una camisa holgada, me coloqué mis pantuflas y me dejé mi pelo suelto.

Me empecé a preguntar ¿Los Damphir toman sangre? Porque yo estoy segura de que no me gusta la sangre...O eso creo, ¿Llegaré a tener colmillos? No lo creo, soy mitad humana ¿Seré inmortal?...Me acabo de dar cuenta las muchas cosas que no se de mi y pronto le preguntaré a Jason o tal vez a los demás Collins.

Salí de mi habitación y mi estómago rugió avisándome que necesita comida, bajo las escaleras despacio y al llegar a la última veo a la madre de Jason sentada.

—Hola, Damphir —Saludó la señora Collins mirando su móvil.

—Hola, señora Collins —Susurré.

—Te has levantado algo tarde —Dijo dándome la espalda.

— ¿Y Jason? —Pregunté desviando el tema drásticamente.

—Fue a comprarte comida —Dijo esta vez mirándome — Creo que le importas mucho ¿Cierto?

—Solo me intenta ayudar con todo esto —Hablé sin mirarla a los ojos, ella se acercó a mí y levanté la mirada a sus ojos marrones oscuros, mantuvo su mirada en mi rostro analizando cada detalle de el.

—Eres muy hermosa —Me alagó con una pequeña sonrisa — ¿Y tu madre?

—En España.

— ¿Qué hace allá? —Preguntó con tristeza, yo desvié la mirada.

—Es lo mejor para todos —Murmuré y sentí como mis ojos se cristalizaban al recordarla, la extraño tanto, la necesito, necesito que me abrace y que me diga que todo va estar bien, aunque no lo estará, quiero sentir esa tranquilidad que provoca en mí.

Me supliqué no llorar y me limité a limpiar mis ojos antes de que saliera una lágrima.

—Si necesitas apoyo, solo dime. —Me dijo y sonrió, escuchamos que alguien bajaba las escaleras y me giré para ver.

—Hola, Damphir y Hola, mamá —Dijo Logan ¿Acaso todos me dirán Damphir? Logan fue a la cocina y salió con una bolsa de sangre — ¿Quieres? —Le dijo a la señora Collins y ella negó con la cabeza.

—Ya tomé.

— ¿Y Jason? —Preguntó tomando poco a poco la sangre.

—Fue a comprar comida —Respondí y él asintió.

— ¿Y papá?

—Fue a buscar más sangre en el banco de sangre —Esta vez respondió la señora Collins —Y tus hermanos lo acompañaron.

Escuché como se abría la puerta principal y vi como entraba Jason, me sentí más aliviada, lo miré y él me dio una pequeña sonrisa.

— ¿Cómo están? —Preguntó Jason cerrando la puerta.

—Bien —Respondió Logan.

—Traje para comer.

—Que bien, muero de hambre —Dijo Logan sonriendo.

Nos sentamos en la mesa de la cocina y Jason nos dio los sándwich que compró, se sentó a mi lado mientras tomaba un termo con sangre, puso su mano sobre la mía que estaba en la mesa y lo miré.

— ¿Cómo dormiste? —Preguntó interesado.

—Bien —Quité mi mano para darle un mordisco a mi sándwich, se abrió la puerta de la cocina y entró Christian, Duncan y Will.

— ¡Hoy hay fiesta! —Gritó Duncan emocionado y recordé la fiesta de la amiga de Kelsey.

— ¿Tú vas, Jason? —Le preguntó Logan comiéndose su segundo sándwich.

—No —Respondió Jason con seriedad.

Estos cambios de humores de su parte me marean.

— ¿Y tú? —Preguntó pero esta vez hacia mi persona.

—Si.

Jason suspiró y haló su pelo levemente con sus manos, yo lo miré esperando su berrinche y no dijo nada, solo se levantó y salió de la cocina.

Ya se enojó.

—Definitivamente se enojó —Dijo Will confirmando mi suposición sentándose donde estaba Jason.

— ¿Por qué se enoja? —Comí el último bocado de sándwich que me quedaba.

—Él es así, además, le importas y no quiere arriesgarte –Me explicó Christian, me levanté de la mesa.

Le importo.

Sonreí levemente.

Que tonta soy.

—Con permiso —Dije y salí de la cocina, subí las escaleras, caminé por el pasillo hasta llegar a la habitación de Jason y tocar la puerta varias veces —Jason, abre —Le pedí y al ver que no lo iba hacer saqué del bolsillo de mi pantalón un sujetador de pelo y como me enseño papá cuando era niña lo introduje en la manilla e hice que bailara hasta lograr quitarle el seguro, abrí la puerta y estaba sentando en su cama, cerré la puerta y guarde el sujetador de pelo en mi bolsillo, me senté a su lado y lo miré, tomé su mano y la quitó rápidamente —¿Por qué te enojas conmigo?



Maripilij

Editado: 30.08.2018

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