Un Beso a Medianoche

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5.

“El débil nunca puede perdonar. El perdón es el atributo de los fuertes y puedo estar seguro que tu padre era muy fuerte y que te perdono al instante”.

 

Noah me había dicho esa frase la noche que le confesé la culpa que llevaba dentro, el entendió que no soporte estar aquí, que ocupe la excusa de ir a estudiar fuera del país solo para escapar de lo que tanto me lastimaba, pero algo que me dijo el me dejo completamente en shock.

 

- ¿Qué sacas con huir? - noah me miraba serio mientras elevaba su ceja izquierda- Amy te das cuenta que la culpa la llevas tú, y puedes viajar por todo el mundo si quieres tratando de huir de california, del lugar donde viviste los mejores momentos con tu padre, pero, aunque te cambies de galaxia la culpa, el remordimiento que llevas dentro te perseguirá por siempre. No es el lugar Amy, está dentro de ti y hasta que tú no te perdones nada cambiara.

 

Y él tenía razón y siempre lo supe, desde el primer día que pisé España, a medida que pasaban los meses, los años…aún estaba allí, aprendí a vivir con el dolor y la culpa, pero no hubo día que no llorara y sabía que por más lejos que me fuera nada cambiaria, pero escucharlo de la boca de otra persona siempre te hace reflexionar más que te lo digas tú mismo.

Luego de la larga e intensa conversación que tuve con el rubio de ojos esmeralda de mi amigo nos fuimos a casa, él me contó que había ido a mi casa después del incidente en el local y que le comento a mamá que yo ya sabía de la relación de nuestros padres, ahora entendía por qué tenía tantas llamadas de mamá. Una vez que noah me dejo en la puerta de mi casa y nos despidiéramos de un fuerte abrazo entre a darle cara a la conversación más profunda que tendría con mi madre después de muchos años.

 

Entre a casa y deje mis llaves en la mesa de la entrada, camine hasta el living y allí se encontraba mi madre sentada en uno de los sofás individuales con su cabeza entre sus manos, debió haber estado tan distraída que no se percató de mi presencia hasta que estuve sentada frente a ella.

-hija- se puso de pie y me abrazo fuertemente- me tenías tan preocupada, cuando noah me dijo lo que había sucedido me asusté mucho…hija yo…- ella me miraba arrepentida, como si tuviera que arrepentirse de algo que en realidad no era así.

-primero que todo-comencé poniéndome de pie y soltándome de su agarre- estoy muy molesta y un tanto sentida porque no me dijiste nada y tuviste oportunidades de decirme mamá-

-te iba a contar hija ahora que estabas aquí, quería poder hablar contigo antes de que supieras por otro lado-

-pero me termine enterando por otro lado mamá y lo peor que me contaron con la intención de hacerme daño que es lo que más molesta- bufe- porque no tiene nada de malo que estés saliendo con alguien- el rostro de mi madre se contrajo e instantáneamente se relajó, sé que cargaba con un gran peso y temor al saber cómo reaccionaría ante la situación.

-Amy…quiero que sepas que Patrick nunca reemplazara a tu padre- sentí un dolor en el pecho y mis ojos comenzaron a aguazarse- y quiero que sepas que si no quieres que esto siga yo dejo todo hasta aquí mi amor, me importa la felicidad tuya y la de tu hermano.

- ¿Me crees capaz de hacerte eso?, no Ma, y yo sé que él ni nadie podrá reemplazar a mi padre, porque la gente en general no es reemplazable, pero sé que puedo llegar a querer al señor Taylor y que puedo llevarme bien con él y mientras tu estés feliz yo lo seré mamá- mi madre me abrazo con fuerza y ambas lloramos-

 

Había sido la llegada más caótica de la vida, aunque no me esperaba menos, luego de aclarar las cosas con mamá las cosas se volvieron mucho mejor, comencé a darme cuenta de lo feliz que estaba, de la sonrisa que adornaba su rostro y para mí eso era más que suficiente.

 

***

 

Han pasado tres días desde aquella conversación con mi madre y con mi amigo, y, a decir verdad, me sentía un poco más tranquila, dicen que no hay que guardarse nada porque si acumulas las cosas llega un momento en que terminas explotando. Y ahora estaba tranquila sentada en el sofá de mi casa viendo monitos con mi pequeño demonio llamado tomy mientras mi madre corría desesperada por toda la casa buscando unos zapatos.

-aun no entiendo, es solo una cena, ya hemos cenado antes con ellos- decía tomy.



Marce Carolina

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En el texto hay: amor, playa, amor amistad juvenil

Editado: 23.01.2019

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