Un Beso a Medianoche

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7.

 

Algo baboso había caído en mi mano logrando despertarme, mire el reloj de mesa y marcaban las 11:45 min. Al lado mío estaba un grandulón peludo durmiendo plácidamente con su hocico abierto y la lengua afuera donde de el caía un gran chorro de baba que estaba siendo recibida en mi mano. Me estire lo más que pude logrando despertar por completo y dandome el ánimo suficiente para levantarme y dirigirme a mi baño, me lave las manos babeadas por mi gran amigo perruno y luego me mire al espejo, tenía el cabello largo que me llegaba debajo de la cintura y que ahora estaba echo un desastre, mi cara tenía un leve rasmillón en la frente y el labio inferior levemente hinchado por el mordisco que me di tras caer de cara el piso, con el impacto del momento no me di cuenta ni sentí dolor hasta ahora. Me metí a la ducha dejando caer el agua en mi cuerpo y despejar mi mente un poco, el día de ayer había sido muy caótico siempre pensé que mi primer encuentro con benjamín seria sacado de película, pero soy demasiado soñadora e ingenua y me cuesta ver la realidad. Por mi mente solo rondaba el nombre de Samantha y lo sucedido anoche, que fue lo que hice como para que llegara a tal punto de abofetearme y más aun de responsabilizarme de que ben no quisiera ir a sus vacaciones. 
Un llanto logro captar mi atención haciéndome volver a poner los pies en la tierra, benji me lloraba detrás de la puerta de mi baño, cerré la llave y salí envolviéndome el cuerpo y mi cabello con unas toallas para luego abrir la puerta y toparme con el gran perro color chocolate que movía su cola con felicidad.

-Okey campeón me visto y bajamos a comer algo- dije mientras buscaba algo de ropa en mi closet. Me puse una ropa interior color rosa y terminé poniéndome unos leggins burdeos y una blusa de tiras color blanca con unas sandalias bajas del mismo color.

Una vez vestida y arreglada baje junto a Benji, mi hermanito tomy se encontraba viendo la televisión y al vernos bajar corrió a abrazar a nuestro invitado, mamá no se opuso a que él se quedara por hoy con la condición de que no hiciera nada aquí dentro, lo bueno es que al parecer estaba bien entrenado y él te lloraba cada vez que quería ir al baño. Ya era demasiado tarde para tomar desayuno así que espere hasta que mamá terminara el almuerzo, Benji se comió dos platos de su comida y tendría que ir a comprar más porque no me alcanzaría hasta la tarde cuando deba devolvérselo a Ben. Una vez que terminé de comer subí a mi habitación a buscar dinero y mi celular para guardarlos en mi pequeña cartera cruzada. Le puse el arnés a Benji y luego de una larga charla con mi madre logré salir, pero con la condición de que llevara a tomy.

- ¿Adónde vamos hermanita? - Tomy iba frente a mí a un lado de Benji.

-iremos al centro a la tienda de mascotas por comida para el perro-

- ¿se quedará con nosotros? -

-no puede quedarse con nosotros Tomy, él ya tiene dueño, pero si tenemos suerte podremos ir a verlo a la playa.

- ¿El vive en la playa? - pensé que la etapa de las preguntas que pasaban todos los niños ya había pasado, pero Tomy era un preguntón de primera, aunque eso me agradaba, papá siempre me enseño que nunca había que quedarse con la duda y yo le enseño lo mismo a él.

-no-reí- pero trabaja en la playa junto a su dueño, es un perro rescatista, ayuda a los niños como tú que no saben nadar y se ahogan.

- ¡yo sé nadar! - grito haciéndome reír.

Llegamos a la tienda de mascotas y la chica que atendía me ayudo a buscar la comida de Benji, al parecer era un perro bastante conocido por sus labores en la playa. Tommy quiso llevarle juguetes y al parecer a Benji le agrado la idea así que no me quedo de otra que seguir gastando dinero, lo que había sido una simple compra de comida para perros se trasformó en un verdadero shopping perruno, termine con una bolsa mediana de comida para perro, 5 juguetes que todos sonaban cuando los apretaban, un hueso grande para que mordisqueara, una botella con agua para cuando le de sed ahora en el trayecto y unos zapatitos especiales para los perros para que no se quemaran sus patitas con el sol.
Con una bolsa llena de cosas cargada en mi hombro y la correa en mi mano nos fuimos al muelle a comer un helado, no sabía si Benji era de los perros que comían todo tipo de cosas, pero miraba los helados con tanta concentración que al final termine comprándole un vaso de helado a él también que termino comiéndoselo con muchas ganas. La vuelta a casa se hizo eterna por todo el peso que llevaba, al llegar a casa Tomy corrió y se puso a jugar en el jardín con Benji y sus juguetes mientras yo miraba como samantha echaba cosas al auto de su mamá. Por más que la miraba no podía creer que ella fuera la que yo conocí, físicamente estaba igual, siempre había sido más alta que yo con su cuerpo perfecto y su cabello largo y rubio, era como el prototipo de Barbie que todos querían ser, hubo un momento en que nos quedamos mirando fijamente y sabía que debía actuar ahora o nunca. Camine hasta ella que me miraba de pies a cabeza y una vez frente a ella me comió la lengua los ratones quedando muda.



Marce Carolina

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En el texto hay: amor, playa, amor amistad juvenil

Editado: 23.01.2019

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