Un buen recuerdo.

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Cap. 3

Me encontraba en mi casa, ya me había preparado mi comida así que me fui a sentar al sillón, prendí la televisión, miraba una película mientras comía. En un instante la imagen de aquellos dos chicos se me vino a la mente y en seguida la de los dos señores y fue ahí cuando me pregunte: ¿A caso me falta alguien a quien amar? ¿Alguien a quien demostrarle mi cariño? ¿Pero quién sería? No conozco a nadie más que a Ismael, el es mi mejor amigo. 

A parte, yo no soy de esas chicas que demuestran tan fácil el amor y no confían muy rápidamente en las personas. ¿Sería buena para amar a alguien? No lo sabía.  Yo tan solo soy una chica común, no soy de esas que demuestran su amor a la primera, no de una manera tan fácil. 

En un tiempo llegue a er una chica muy sonriente, pero tarde o temprano la personas cambian y mi cambio se debía por amor. Sinceramente, si hubo una persona a quien llegué amar mucho, fue amor loco y profundo. La persona de la que estaba tan enamorada se llamaba Simón, era un gran chico. Él era alto, delgado, tes blanca  -era muy raro cuando decidia ponerse playeras de resaque o algún estilo que mostrara sus brazos y usar shorts, por lo que generalmente usaba playeras, camisas o sudaderas de manga larga junto con pantalones- y de ojos verdes. 
Teniamos dos años de noviazgo, pero de un momento a otro todo se fue para abajo, él me amaba y siempre me lo decía. 

Aún recuerdo el día del accidente. 

 

Flashback:

Era un día soleado, íbamos para la playa. Sí, solo él y yo, siempre nos gustó ser solo los dos. Siempre dijo que era mejor así, teníamos pocos amigos. Ya habíamos llegado a nuestro destino, estaciono el auto y bajamos, el aire caliente chocaba en mi cara y el sol se sentía un poco fuerte.

Simón bajo las cosas del auto y fuimos a uno de los hoteles, entramos, nos registramos y no paso ni dos minutos para irnos a nuestra habitación. Abrí la puerta y lo primero que hice fue correr y lanzarme a la cama, a los pocos minutos sentí un peso en mi cuerpo, así es, era mi adorado Simón.

Al instante sentí sus labios besar mi cuello, después se acostó a un lado mío, sentí como sus fuertes brazos rodeaban mi cintura y me apegaban a él, debo admitir que sus brazos siempre me hacían sentirme segura y protegida. Sin darnos cuenta, caímos en un profundo sueño, cuando desperté eran las 6:00 pm, volteé a mi izquierda y vi a mi adorado Simón que aún dormía.


Lentamente quite sus brazos de mi cintura, le di un dulce beso en la frente y me pare de la cama, tome mi maleta y empecé a ver la ropa que me traía, al saber la ropa que me pondría, me metí al baño y me di una ducha, no tarde ni 10 minutos. Salí del baño y note que Simón aún dormía, lo sé, es algo dormilón, pero así lo amo. 
Tome la ropa de la cama, pero primero me seque y después me cambié, seque mi cabello y después lo cepille. Me acerqué a la ventana, tenía una linda vista al mar pude observar a varias parejas caminando por la arena, algo muy romántico.

A los quince minutos, sentí los brazos de Simón rodear mi cintura y besar de nuevo mi cuello, no paraba de decirme lo mucho que me amaba, que tenía suerte al estar conmigo. Después de eso, fuimos un rato al bar del hotel y disfrutar de la noche un rato. Regresamos al cuarto ya que ambos estábamos cansados, al llegar al cuarto como siempre lo primero que hago es lanzarme a la cama, Simón hizo lo mismo que yo.



Andy L.

Editado: 28.08.2019

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