Un destino inesperado// por Nefasto

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El descanso

 

—¿Es que acaso no entendiste cuando dije que ordenaras tu cuarto? —con la voz gruesa y retorsidamente odiosa el padre reprendió a su hijo mientras jalaba su ropa con exceso de fuerza frunciendo el ceño .

—Si padre ...perdóname...—La mirada del chico se perdía en el color rojizo que se marcaba en el rostro del mayor dejando a la vista su ira y al mismo tiempo la sensación de los dedos gruesos y ásperos hundirse en sus brazos delgados —.Voy de immediato... —contesto dejando a la vista la piel descubierta que mostraba las marcas de muchas otras reprimendas que muy probablemente su padre abusador le había dado. 

     El edificio en que vivía era de esos grandes monumentos que la arquitectura quisiera mantener , pero que la modernidad detestan. Cuatro pisos que debía recorrer obligadamente por las escaleras ya que el ascensor , si es que así se le puede llamar a un cubículo arcaico, se encontraba descompuesto. El pasillo del último piso se abría dejando a sus costados tres puertas de madera, todas pintadas del mismo color opaco ya gastado por el tiempo , en el fondo una de ellas daba la bienvenida a todo aquel que subiera por las escaleras mientras que la primera se encontraba dando la vuelta al descanso principal, era en ese descanso en donde el pequeño Edgar solía sentarse cuando se sentía aburrido , solitario y en algunas ocasiones...triste.

     Apoyado sobre sus inclencles piernas mantenía siempre un diminuto diario hecho con hojas sueltas rescatadas de algunos cuadernos viejos de la escuela, los típicos cuadernos reventados por el uso pero que sin dudar él hacia suyos como si fuesen recién fabricadas . Las vacaciones de verano siempre solían venir acompañadas de tardes aburridas que él llenaba de manera poco común escribiendo un sin número de garabatos que lo mantenían con la mente ocupada , solía versele mordiendo la parte trasera del lápiz de madera ,mirando por horas hacia la nada como queriendo encontrar las ideas perfectas para escribir sobre su abstraida melancolía. Fue en aquel momento , en aquel sitio en donde su padre solía arrestarlo con demencia para entregarlo a la rutina de su casa en donde, sin duda , no se sentía cómodo.

     Cabizbajo se safo con miedo de las tenazas brutales de su padre y corrió por la entrada de la sala directo a su cuarto en donde luego de cerrar la puerta se lanzó sobre la cama y sin reparar en lo más mínimo se hecho a llorar sin consuelo alguno. Las lágrimas brotaban de sus ojos apretados y sus dedos retorcidos en las sábanas dejaban de manifiesto su impotencia ante las constantes agresiones de su padre.

     La tarde avanzó lenta dejando entrar algunos solitarios destellos por la ventana del pequeño cuarto desprovisto de color.
     El sonido de la puerta abriéndose de golpe hizo saltar de la cama al pequeño Edgar quedando sentado en el borde de ésta. En el umbral estaba mirándolo su padre aún con la ira haciendo de las suyas y tras él su madre que a duras penas intentaba sujetar su hombro.

— ...eres un maldito perezoso...—gritó con vehemencia salpicando saliva de su boca.

— ¡Ya es suficiente Alberto !...déjalo ya —agregó la madre mirándo al pequeño con un dejo de ternura y compasión. 

— No me dirás como educar a este zángano bueno para nada mujer —replicó Alberto, sacando con descaro la mano de su esposa .

— Le haces daño...¡ mira como lo tienes! —grito Lorelay abriéndose paso bajo el brazo de Alberto mientras corría hasta Edgar. 

— Edgar ...bebé, ven aquí —con la ternura de sus manos lo abrazó, apegado a su regazo comenzó a darle caricias mientras sus ojos sollozaban por la tristeza .

— Son iguales, ambos, todos, maldito el Día en que acepté casarme contigo —dijo Alberto tomando la manilla de la puerta, que suelta por tanta violencia, salió disparada al momento en que se cerró.



BLACDRAGON kpopever

Editado: 22.08.2019

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