Un mundo de asesinos - ¿y tú, qué clase de asesino eres?

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Capítulo 17: Un pequeño contratiempo

 

1

 

Corrían las 7:00 p.m. y Joseph iba a ciento veinte por hora en la estatal 51 en dirección al lugar de tortura de los Asesinos sin Color para ver qué información le había sacado Whitemore al que aún seguía con vida. Llegó y estacionó su automóvil en la parte de atrás del almacén para entrar por aquella puerta que había utilizado sólo una vez.
Observó a su amigo junto a la cafetera y a Cristian arrinconado en una esquina de la jaula.

—Salgo de mi jaula para venir a ver a un imbécil en otra –Dijo dirigiendo su palabra a Cristian, el cual lo ignoró.

— ¡Oye! ¡Cuidado con faltarle al respeto a mí hermano mayor!  -Comentó Whitemore sarcásticamente.

— ¿Es su nuevo apodo?

—Ha hablado y no me gustó lo que dijo…en lo más mínimo.

— ¿En serio es tu hermano? ¿De sangre?

Joseph no se podía creer aquello, era algo totalmente imprevisto.

—Sí, y por ello le daré una taza de café –Contestó Whitemore sonriendo.

El incrédulo soltó una carcajada que resonó por todo el lugar mientras su amigo colocaba la taza de café en el suelo de la jaula.

—Deberías beberla rápido antes de que se enfríe –Aconsejó White- Y  a ti, pequeño bastado –Dijo dirigiéndose a Davis- Te contaré lo que ha pasado el día de hoy. Toma asiento.

 

2

 

Él tuvo una extraña sensación de querer ir a visitarlo, Eliot Redmayer iba llegando al viejo almacén que anteriormente había rentado. En punto de las 7:30 p.m. se aproximaba a la puerta cuando se escuchó un grito proveniente del interior, tal grito hizo que Eliot diera un brinco y tras mirar al interior observó una jaula que contenía a dos personas; una viva y otra muerta.
Rápidamente tomó su celular y marcó el 911, esperó en la línea mientras caminaba hacia su camioneta.

—Novecientos once, ¿Cuál es su emergencia?

—Estoy afuera de los viejos almacenes que están en la carretera estatal 51. Hay una persona muerta en el almacén que es de mi propiedad y otra a punto de morir, los secuestradores siguen dentro del almacén.

—Señor, necesitamos que se retire del lugar, dos patrullas ya van en camino.

Redmayer colgó y encendió su camioneta que apenas que emitía ruido para posteriormente tomar rumbo por la estatal 51 de vuelta a Carbas.

 

3

 

En cuestión de minutos se escucharon las sirenas de policía que se acercaban a gran velocidad.

— ¿Ha habido un incendio? –Preguntó Whitemore.

—De seguro es la policía –Respondió Joseph.

—Es una buena excusa para ver a Newt –Añadió White.

Cristian los miraba a través de los barrotes mientras bebía calmadamente su taza de café. Disfrutándola. Casi con amor hacia ella y con temor a que se acabase, era la única bebida caliente que había tomado en días y el Latte le quitaba el amargo sabor de boca de la carne de su compañero.

« ¿En serio se está compadeciendo de mí? ¿Este hijo de puta me ha tomado cariño?» Pensó Cristian.

Desde luego eso no era cierto, la mayoría de las veces Whitemore tenía un plan que seguir y cada cosa que hacía formaba parte de ello.
El sonido de las sirenas se acercaba cada vez más. Y más.
Cristian llevaba tomada un poco más de la mitad de la taza cuando su hermano menor volteó a verlo fuera de la jaula.

—Bébelo rápido –Ordenó.

Redmayer hijo, observó a Whitemore mientras terminaba de tomar su taza de café y la colocó en el suelo unos cuantos centímetros alejada de él.

—A cada segundo están más cerca. Y no hay lugar a donde puedan huir estando aquí. ¿Qué harán? –Preguntó Cristian.

—Esperar… -Respondió White en voz baja- ¿Sabes que es lo bueno? Cristian.

— ¿Qué cosa?

—Que tú no tendrás que hacerlo.

Sacó su Beretta e hizo un disparo rápido en la cabeza, así como debió de haberlo hecho en la mansión Atwood.

 

4

 

La puerta se encontraba abierta y un primer policía no dudó en entrar. Apuntó al joven alto que sostenía un arma en dirección a un cadáver fresco que yacía en una jaula.

—Baja el arma, no quiero hacerte daño, hijo –Dijo el policía.

—Es mi arma favorita, no la pondré en el suelo –Protestó Whitemore- Si gusta la guardo.

El policía se acercó un poco más a él. Pensaba que trataba con un psicópata.



Dirk Blackmore

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En el texto hay: crimen, asesinos, suspenso

Editado: 22.01.2019

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