Un Nuevo Amanecer

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04

Ginger cuando escuchó la voz de su exprometido quiso golpearle la cara con la bandeja que tenía en sus manos. La joven casi se descompone cuando la nombró acortando su nombre.

―Gin, necesito hablar contigo ―le dijo con seriedad.

―¿Qué haces aquí? ―le preguntó matándolo con la mirada e intentando no espantar a los clientes.

―Vine a hablar contigo y a pedirte perdón ―le comentó el sinvergüenza.

―Lo siento, pero viniste en vano ―habló tajante.

―Ginger, por favor. Necesito que me perdones ―le pedía en súplica.

―Con el perdón no se arreglan las cosas y es mejor que te vayas, estás incomodando a los clientes ―le respondió y miró de reojo a los demás.

―No me importa si los incomodo, he venido para aclarar las cosas contigo ―le contestó poniéndose frente a ella.

―Lo que vieron mis ojos fue más que claro. Y si a ti no te importa, pues a mí sí. Porque estoy trabajando y no me gusta hacer un escándalo frente a la clientela. Así que te vas. No quiero volver a verte más ―le emitió enojada y entre dientes mientras lo miraba con odio.

―Todavía seguimos comprometidos ―le dijo él y Stephan se ahogó con el batido que estaba sorbiendo en aquel momento.

―¿Acaso estás viendo mi anillo de compromiso? ―le preguntó burlona y mostrándole la mano―. No. Entonces hemos dejado de estar comprometidos. El compromiso se rompió cuando tú me engañaste, ya no tenemos nada que nos ate, aunque pensándolo mejor, jamás hubo nada entre nosotros, yo fui la única estúpida que estaba enamorada de ti y solo me tuviste atada para hacer esas cosas a mis espaldas. Solo quiero que desaparezcas de mi vida ―le respondió con seriedad.

Cuando la joven intentó darse vuelta para seguir atendiendo a los clientes, Jimmy la sujetó del brazo.

―Yo todavía no aclaré las cosas contigo ―le decía mientras apretaba con más fuerza la carne.

―Pero yo sí, así que saca tu asquerosa mano de mi brazo ―le articuló con sequedad mientras los demás estaban atentos a la escena vergonzosa que le estaba dejando pasar su exprometido.

―¿Por qué no la dejas tranquila? ―le cuestionó Stephan sin intentar mirarlo, solo revolvía su batido.

―¿Y tú quién eres para decirme eso? ―inquirió con asco e hipócritamente.

―Su amigo ―le contestó y los demás lo miraron, incluso Ginger lo miró también.

―Con que tu amigo, ¿no? ―le repitió con sorna y resaltando la frase―, por eso rompiste conmigo. Para verte con éste imbécil, ramera ―volvió a replicarle.

―A mí nadie y menos tú me llama así ―le gritó para luego pegarle una cachetada―, él es más decente que tú. La ramera como bien dijiste es otra y es la que de seguro te estará esperando en la casa que una vez habité ―le expresó con rabia y se soltó de él.

El grupo de cantantes y sus esposas se quedaron asombrados al escuchar de la boca de la joven lo que acababa de decirle a su exprometido.

―Si tú nunca me diste lo que tanto quería, era factible que debía buscar otra y divertirme ―le refutó hipócritamente.

―No quiero escucharte más, lárgate de mi vista ―le respondió con voz quebrada.

―Creo que ya escuchaste a la señorita ―le contestó Stephan desafiante.

―¿Otra vez tú? Y si no me quiero ir, ¿qué me harás? ―le formuló con sorna.

―Si no te vas por las buenas, te irás por las malas ―le apostilló mientras el joven hombre se levantaba de su silla.

Jimmy vio a aquel hombre frente a él y sintió un escalofrío cuando comprobó que lo sobrepasaba en altura y espalda. Ni siquiera al primero le dio tiempo a reaccionar cuando Stephan le propinó un puñetazo para luego darse cuenta que estaba de trasero contra el piso.

―No sabía que pegabas así ―le expresó William abriendo los ojos con desmesura.

―Ahora creo que entendió que debe irse y dejar de molestarla ―confesó con total tranquilidad y volvió a sentarse.

Ginger quedó estupefacta de la manera en cómo había reaccionado el cliente y Jimmy se levantó cabreado.

―Me voy por ahora ―la acusó con el dedo índice―, pero no creas que te vas a librar tan fácilmente de mí ―le amenazó con seriedad y por lo bajo mientras la fulminaba con la mirada.

A pesar de que su exprometido le dijo aquellas palabras en voz baja, el grupo de personas había escuchado cada palabra. El sujeto caminó sin mirar atrás y golpeó la puerta del local cuando salió de éste.

―¿Te encuentras bien? ―le preguntó preocupado Stephan.

―Sí, gracias. Sinceramente no tenías porqué defenderme ―le dijo sin saber qué más decirle.

―No me gusta cuando un hombre maltrata a una mujer y menos frente a mí.Lo veo muy de poco hombre ―le contestó con honestidad.

―Gracias de verdad. Siento mucho que hayan tenido que presenciar una escena semejante, les pido disculpas ―les respondió en general―, gracias nuevamente por lo que has hecho por mí ―ésta vez se dirigió a Stephan.



Sylvie Dupuy

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En el texto hay: cantantes, fama, exprometido

Editado: 21.08.2019

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