Un Nuevo Amanecer

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06

Cuando Ginger bajó hacia la sala, los demás estaban sentados en los sillones mientras que Leah y Kelly se encontraban dentro de la cocina.

―Si quieres ir con las chicas, no tienes que preguntar ni decir nada, puedes ir tranquila. Ellas están en la cocina ―le contestó Konnor.

―Muchas gracias ―le dijo y fue.

―Qué bueno que hayas bajado, ¿estás más tranquila y mejor? ―le preguntó Kelly.

―Sí, gracias. ¿Podría ayudarlas a preparar la mesa? ―le preguntó alas dos.

―Claro. Te diré dónde están las cosas ―le respondió mientras le mostraba dónde podía encontrar las cosas necesarias―, así que como ya te he dicho antes, puedes prepararte lo que quieras sin pedirnos permiso ―le dijo sonriéndole.

―Gracias nuevamente. ¿Preparo la mesa? ―volvió a preguntarle.

―Sí ―asintió con la cabeza al tiempo que con su voz.

Ginger salió de la cocina para ir al comedor y aprontar todo sobre la mesa para cenar. A medida que disponía todo, se sentía observada. Miró hacia la dirección en donde los hombres y el niño estaban y supo que Stephan la estaba mirando.

Lo mismo pasó cuando todos se sentaron a cenar, él no dejaba de mirarla y Ginger se sentía incómoda y nerviosa, fue Konnor quien le dio un codazo con disimulo a Stephan y éste lo miró, el dueño dela casa le envió una mirada desaprobadora y el joven hombre intentó dejar de observarla durante lo que duró la comida.

Cuando levantaron las cosas de la mesa, Konnor le habló a Stephan.

―No tienes que ser tan obvio cuando la miras, todos se están dando cuenta que te gusta, incluso ella ―le dijo.

―No puedo evitarlo y me importa poco si los demás se dan cuenta o no también ―declaró con énfasis.

Lo bueno de todo, fue que en la cena, el grupo de cantantes y sus esposas, la incluyeron en las conversaciones y mientras Lia y Ginger acomodaban las cosas, ella le iba preguntando cosas personales, como por ejemplo: su edad y Stephan fue quien se la dijo.

Cereza tiene veinte años ―replicó.

―Stephan, Ginger tiene una boca para habérmelo dicho ella misma, por si no te has dado cuenta ―le contestó Lia.

―Sí, la he visto y es muy bonita ―le acotó refiriéndose a los labios de la joven.

―Qué descarado eres ―le respondió ella arqueando una de sus cejas―, ¿siempre es así? ―le preguntó a la mujer.

―Solo con las que le gustan ―acotó Kelly saliendo hacia el comedor.

―Ok ―respondió llevándose una información que no quería saber.

―¿Estudias y trabajas o solo trabajas? ―le preguntó la esposa de Konnor.

―Hasta hacía unos meses atrás estudiaba pero tuve que dejar porque los preparativos de la boda me tenían ocupada ―les dijo con un nudo en la garganta―, pero ya me olvidé de la farsa que me había inventado mi ex y seguí adelante, estaba estudiando profesorado de inglés ―manifestó la muchacha con resolución.

―¿Ibas a ser profesora de inglés? ―inquirió sorprendida―. Creo que Stephan necesita que le enseñen a hablar bien inglés aunque es muy americano, casi siempre y en casi todos sus diálogos acorta las palabras ―le dijo Kelly y las tres mujeres rieron.

―Esperaba poder terminarlo pero una cosa llevó a la otra y terminé dejando la carrera ―respondió sin más que decirle.

―¿Hace cuánto tiempo que trabajas en el local de malteadas? ―le preguntó Lia.

―Desde que terminé la preparatoria, hará unos tres años. Apenas terminé,dejé curriculum en todas partes y terminé quedando en donde ahora trabajo ―le declaró con seriedad―. Aunque lo que cobro no es tanto por lo menos es decente y me mantengo para los gastos que quiera hacer ―les comentó.

Pronto se integró a la conversación William.

―¿Tienes algún pasatiempo? ―le interrogó el hombre.

―Tengo algunos pasatiempos, leer, escuchar música y patinar. Me gusta bastante el patinaje, no soy aficionada pero se me da bastante bien hacerlo ―le respondió con una sonrisa.

―No escuché a nadie que le gustara ―quedó sorprendido ante la afirmación.

―Todos los fines de semana solía ir a Central Park a patinar sobre hielo y otras tantas veces con roller por las calles ―le manifestó.

―Es un buen deporte después de todo. ¿Y qué tipo de libros lees? ―le cuestionó de nuevo.

―Los románticos y los de terror. Aunque de lo último me gustan más las películas ―frunció el ceño confirmando su preferencia de gustos.

―Entonces irás bien con Stephan ―sentenció Will―, a él le gustan las películas de terror también ―comentó sin vueltas.

―Mira tú ―abrió los ojos sin esperarse aquella respuesta.

―¿Y algún tipo de música en especial? ―le inquirió William nuevamente.

―El género pop ―rio ante la pregunta de él y el favoritismo de ella.

Las antenas de Stephan se activaron cuando escuchó el género de música que le gustaba a Ginger.

―¿Qué grupo o cantante? ―preguntó ésta vez Stephan metiéndose en la conversación.



Sylvie Dupuy

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En el texto hay: cantantes, fama, exprometido

Editado: 21.08.2019

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