Un Nuevo Amanecer

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07

Leah le preparó la comida a su hijo puesto que el niño no almorzaría lo que los demás traerían a la casa.

―Vamos a almorzar cariño ―le dijo su madre.

Ginger se levantó para llevar a Benthly con su madre.

―Creí que tu hijo almorzaría lo que su padre traería ―contestó sorprendida la joven.

―No, comida chatarra no suelo darle, cuando sea más grande la probará pero por ahora no ―le comentó la mujer.

―Me parece bien lo que decidiste ―le expresó con una sonrisa―. A propósito, me hubieran dicho que necesitaban ayuda en preparar la mesa ―les dejó saber a las dos.

―No pasa nada, estabas jugando con mi hijo y no era necesario que hicieras ambas cosas ―le emitió Leah para que no se preocupara tanto.

―No te hospedé en mi casa para que seas una sirvienta Ginger ―acotó Kelly.

―De acuerdo, lo entendí ―le dijo a la mujer y miró comer a Benthly.

―¿Te gustaría cortarle la comida? ―le preguntó Leah a la joven.

―Si tú quieres, no tengo problema ―le regaló una sonrisa al tiempo que le hablaba.

―Hazlo, estoy segura que le gustará que le cortes tú la comida ―aseguró su madre.

La joven se sentó al lado de Benthly y le picó la carne y las verduras que estaban en su plato, ya que el niño a pesar de tener seis años, sus padres no le dejaban por el momento usar el cuchillo.

Pronto llegaron los demás. Y fue William quien habló;

―Veo que mi hijo se está mal acostumbrando en no comer solito. Qué mal la estás pasando, ¿no Benthly? ―le preguntó riéndose y mirando a su hijo mientras que el niño le asentía con su cabeza.

―Hola, ¿cómo están? ―les preguntó Ginger con amabilidad.

―Hola, muy bien ―le respondieron los cincos en diferentes tiempos.

―Hemos traído comida rápida ―comentó Alfie―. ¿Les parece bien? ―les preguntó a las mujeres.

―Sí, era factible que traerían eso. Nunca sushi, ni nada elaborado, ¿no? ―les respondió Kelly con algo de burla en su voz.

―Lo mismo digo yo ―dijo Leah―. ¿Tú qué opinas Ginger? ―le formuló mirando a la joven.

―Yo como cualquier cosa, comida es comida. Sushi nunca he probado y me conformo con cualquier plato de comida ―les confesó sin titubeos.

La respuesta que dio Ginger, hizo que todos en la casa callaran. Ninguno se esperaba semejante afirmación y luego de eso, nadie sabía cómo continuar la charla.

―Bueno, creo que estamos listos para almorzar, ¿no? ―expresó Konnor.

―Sí, yo tengo hambre ―comentó Stephan.

―¿Sí? ¿Cuándo no tienes hambre Stephan? ―le inquirió de manera burlona Henry.

―Cuando duermo no tengo hambre ―le respondió y fue Ginger quien se rio ante su gracioso comentario.

En pocos minutos todos se sentaron y comenzaron a almorzar, Ginger no dejaba de ser observada por los ojos de Stephan que parecían que se la comían. Él estaba sentado a su lado, mientras que en el otro, se encontraba Benthly.

Fue Alfie quien pateó con disimulo al hombre por no dejarla de mirar, aunque fuese unos minutos. La joven necesitaba un respiro y Stephan no se lo estaba dando.

El joven hombre miró a Alfie y éste último articuló de forma muda que dejara de mirarla tan descaradamente.

Los días iban pasando y Ginger cada día se sentía un poco más cómoda con ellos que antes, de a poco se sentía parte de la familia porque la hacían sentir de aquella manera tan linda. Al cabo de una semana, volvió a trabajar y Stephan fue el que siempre se ofrecía al levarla desde el trabajo hasta la casa de la pareja. En una oportunidad, el cantante terminó bajando del auto para acompañar ala joven hasta la entrada de la casa, solo para invitarla a salir.

Cereza, ¿puedo preguntarte algo? ―le contestó con una pregunta.

Ginger supuso lo que estaba a punto de venir, le respondió y solo lo escuchó.

―Dime ―le respondió al mirarlo a la cara.

―¿Te gustaría ir a patinar a Central Park el sábado por la tarde? ―le cuestionó con algo de nervios en su voz.

No sabía qué decirle pero la invitación de un conocido y casi amigo no se negaba.

―De acuerdo ―afirmó.

―¿En serio? ―abrió más los ojos sorprendiéndose ante la respuesta de ella.

―Sí ―sonrió volviendo a confirmárselo.

―Bueno, en ese caso, mañana nos vemos ―le correspondió la sonrisa.

―Está bien. Gracias por traerme hasta aquí una vez más y gracias por la invitación ―le dijo ella besándole la mejilla.

―No fue nada ―le dijo regalándole una sonrisa.

―Hasta mañana ―volvió a decirle y abrió la puerta de la casa.

La joven entró y Stephan se giró para caminar hacia su auto. Estaba tan contento que no había creído que Ginger le había aceptado la invitación. Por otra parte, la muchacha había entrado a la casa de la pareja con la llave que le habían dado hacía unos días anteriores.

―Soy yo, Kelly ―le dijo la muchacha.

―Está bien, ¿cómo te ha ido? ―le preguntó saliendo de la cocina.



Sylvie Dupuy

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En el texto hay: cantantes, fama, exprometido

Editado: 21.08.2019

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