Un Nuevo Amanecer

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Una vez que llegaron al lugar salieron del coche y fue la joven quién habló primero.

―Te agradezco la invitación ―le expresó.

―No fue nada cereza. Lo hice porque quiero cenar contigo, me gusta pasar más tiempo contigo porque te quiero también ―le dijo con sinceridad y la besó.

Ginger se ruborizó ante aquel beso inesperado y entraron al restaurante.

―Después de la cena, ¿qué te gustaría hacer? ―le preguntó mirándola a los ojos.

―No lo sé, no suelo salir por las noches.

Stephan se sorprendió con la respuesta.

―¿Y eso por qué? ―le cuestionó de nuevo.

―Mi ex no quería salir conmigo a beber algo o a bailar, quizás él tenía otra clase de diversión los fines de semana y por tal motivo no salía conmigo ―le respondió la joven dando por sentado aquello―. Lo siento, no tengo por qué comentarte esa clase de cosas. A veces no mido lo que digo ―se excusó.

―Tranquila, no te preocupes.

Ambos terminaron por reírse.

―Por lo menos sé que hablamos con confianza. Pero de verdad, a veces yo misma me sorprendo de lo que termino diciendo ―frunció el ceño en un acto de reflexión.

―En serio, es mejor que te saques esas cosas de encima antes que te afecten ―le manifestó.

―Creo que tienes toda la razón ―dijo con resolución.

―Sabiendo que no has salido por las noches, creo que tengo una leve idea adonde te llevaré. ¿No me lo preguntarás? ―sonrió.

―No, contigo me siento segura.

Stephan se sorprendió al escuchar las palabras de la joven y le regaló una sonrisa. Pronto los condujeron a la mesa que el hombre había reservado y fue Stephan quien le alejó la silla a Ginger para que se sentara.

Después de la cena, él la llevó a bailar. Al llegar al establecimiento, el hombre de seguridad que estaba en la entrada, saludó a Stephan y los dejó pasar. Dentro, él la llevó al sector vip y pidieron algo para beber, cuando estuvieron más cómodos, fueron a bailar, ella comenzó a moverse al compás de la música y Stephan intentó seguirle los pasos.

―Dame tus manos ―le dijo al oído y él le obedeció.

Al instante se las colocó en las caderas y lo fue llevando al ritmo de la canción.

―¿Qué intentas hacer? ―inquirió curioso y desconcertado también.

―¿Ves que no es tan complicado? ―le dijo interrogativamente.

―No, no lo es ―comentó y se quedó mirando embelesado la manera en cómo la joven movía sus caderas.

Continuaron bailando, incluso bailaron una melodía lenta a pesar de que Ginger se sentía un poco incómoda por tenerlo tan cerca. Ella apoyó su mejilla en el hombro masculino y cerró los ojos, sentía su aroma que la embriagaba. Stephan la miró y besó su mejilla para luego bajar hacia el cuello femenino y besarlo. Su roce hizo que Ginger riera.

―¿Qué pasa? ―preguntó con dudas.

―Lo siento, me dieron cosquillas.

Stephan aprovechó el momento para darle un beso en la comisura de sus labios.

―¿Eso te dio cosquillas?

―Para nada ―le respondió con una sonrisa.

―Me alegra saber que eso no te produce cosquillas.

Una vez que terminó de decirle aquellas palabras, él la volvió a besar, esta vez sobre sus labios y aunque a la joven le gustaba mucho que él la besara, ella tuvo que interrumpir aquel beso.

―Stephan, ¿podemos ir a sentarnos? Me duelen mucho los pies ―le mintió un poco.

―Sí, no hay problema ―le expresó mirándola a los ojos mientras le sonreía.

Apenas se sentaron volvieron a pedir algo para beber y una hora después se retiraron del club nocturno. Stephan la dejó en la casa y él se fue a la suya.

Los días pasaron muy rápidos y Stephan era siempre igual con ella,desde el día en que la conoció. Le encantaba estar con él y a él le gustaba estar con ella.

Un sábado por la mañana, el grupo de cantantes y sus parejas, llegaron a la casa del más grande del grupo.

―Buen día Konnor ―le dijo Alfie.

―Buenos días a todos, ¿qué necesitan?

―Hemos venido a invitarlos a almorzar al parque ―contestó Henry.

―Tengo que preguntarle a Kelly y a Ginger si quieren ir.

―¿Duermen? ―le preguntó Leah.

―Kelly está en la cocina pero Ginger aún duerme.

―Deja que la despierte ―comentó Stephan.

―¿Estás seguro Steph? ―le preguntó Kelly saliendo a la puerta ―, buen día chicos.

―Sí―afirmó.

―Deja que vaya, en cuanto vea que le hace algo inadecuado, sabe lo que espera, ¿no es así? ―le advirtió Konnor.

―Sí, entiendo tu manera de ver las cosas pero tampoco eres su padre ―le comunicó el joven hombre.

―Vive en nuestra casa y es nuestra responsabilidad ―dijo con seriedad absoluta.

―Es mayor de edad.

―Lo sé pero no tiene a nadie que la respalde.

―No tengo malas intenciones con ella y lo sabes bien.

―Solo te lo recuerdo Stephan, nada más ―se lo volvió a aclarar.

―Konnor está actuando el papel de hermano mayor al extremo pero lo comprendo también y es lógico que actúe así sabiendo que es nuestra responsabilidad ―le expresó Kelly a Stephan.



Sylvie Dupuy

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En el texto hay: cantantes, fama, exprometido

Editado: 18.08.2019

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