Un Nuevo Amanecer

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Ginger había quedado sorprendida al encontrarse de frente con su madre hasta que la joven reaccionó e intentó esquivarla.

―Gin por favor. Necesito que hablemos. Necesito decirte muchas cosas de las que no sabes ―le dijo en súplica.

―No quiero escucharte después de lo que me hiciste ni tendrías que volver a hablarme ―le contestó enojada.

―No me olvidé de lo que ha pasado pero si solo me darías unos minutos para explicarte todo, me bastaría ―le respondió casi llorando.

―Tengo que pensar bien si hablaré o no contigo. Si me disculpas, me están esperando ―le respondió tajante.

―¿Es tu novio? ―le preguntó sabiendo a quien se refería―, es muy lindo hombre ―le dijo y Ginger se sorprendió.

―No quiero que te acerques a él, una vez me quitaste a uno, esta vez no lo harás ―se molestó con ella.

―Si supieras todo, no estarías diciéndome estas cosas. Si sería así, ¿crees que vendría hasta aquí para hablar contigo? ―le inquirió para que pensara sobre aquello que le había acabado de decir―. Se me caería la cara de vergüenza, se me está cayendo ahora pero por otros motivos que tú no sabes. He venido porque necesito hablar contigo pero veo que todavía no estás dispuesta a hablar y aclararlas cosas ―le admitió con pesar.

―Si tengo decidido hablar, te llamaré ―le dijo y salió de su vista para subirse al auto que la estaba esperando.

―¿Estás bien? ―le preguntó preocupado Stephan.

―SÍ, vámonos por favor ―le dijo y cambió de tema―. ¿Tú cómo estás?

―Bien pero yo a ti no te veo bien.

―Lo estoy Steph. Ya has visto lo que pasó ―declaró sin vueltas.

―Las vi, ¿te dijo algo? ―quiso saber.

―Quiere hablar conmigo y yo no quiero. Me dijo que no fue como yo pensaba y que debía saber la verdad ―le comentó con seriedad.

―¿Por qué no la escuchas? ―le sugirió―. Es posible que tú seas la equivocada y ella te esté diciendo la verdad. Todavía estás a tiempo de arreglar las cosas con ella, no dejes que el rencor te domine, eres buena, sé que lo eres y la mujer con la que salgo no dejaría de hablar con su madre por odio ―intentó decirle aquellas palabras para que recapacitara en su accionar―. Sé que quizá todavía la quieres y por eso deberías llamarla y aclarar todo.

―Está bien, haré lo que me pidas ―se resignó.

―No es lo que yo te pida, es lo que tú sientes ―replicó―. ¿Acaso no quieres saber lo que tiene para contarte? ¿No te intriga?―formuló con interés.

―Sí, me intriga.

―Entonces, llámala cuando lleguemos a la casa ―acotó.

―¿Tan pronto? ―le preguntó incrédula.

―Será lo mejor, cuanto menos esperes, mejor será ―opinó.

―De acuerdo Stephan.

Pronto llegaron a la casa y una vez que ella cerró la puerta con llave, Stephan le habló de nuevo.

―Llámala ahora antes que pregunten todos.

―En algún momento se los tengo que decir, sobre todo a Kelly y a Konnor, que son ellos los que me soportan en su casa ―le expresó con sinceridad.

―De acuerdo, me parece bien que se los digas, pero haz lo que te dije y acuerda con ella para citarse mañana en algún lugar ―volvió a sugerirle.

―Como te dije antes, ¿no crees que es muy apresurado? ―le preguntó confundida.

―Te dije que cuanto más pronto te sacabas de encima las dudas, mejor sería.

―Está bien ―le replicó resignada y con un suspiro.

Stephan le entregó su teléfono móvil.

―Llámala ―le contestó mirándola a los ojos.

―¿Estás seguro que la llame desde tu móvil? ―inquirió con intriga.

―Sí ―afirmó.

Ginger tomó en sus manos el aparato y él luego de darle un beso en la frente fue a la cocina para dejarla a solas. Se sentó y pronto marcó el número de la casa y, esperó que la atendiera. No pasó mucho tiempo para que una voz del otro lado hablara.

―Hola ―dijo la joven.

―¿Ginger? ―le preguntó con dudas.

―Sí.

―No pensé que llamaras tan pronto, te vi tan molesta y negativa que sinceramente, no pensé que me llamarías tan rápido ―le habló sorprendida.

―Si estoy hablando contigo, es porque necesito respuestas y quiero saber todo ―contestó tajante.

―De eso puedes estar segura, te contaré todo, las mentiras y todo lo demás.

―¿Mentiras? ¿De qué mentiras me estás hablando? ―le formuló confundida.

―Cuando nos encontremos para hablar, lo sabrás.

―¿Mañana por la tarde puedes? ―le inquirió.

―Sí, ¿dónde quieres?

―En la cafetería que queda a dos calles de donde trabajo.

―Está bien, ¿a la salida de tu trabajo? ―le cuestionó su madre.

―Me parece bien, hasta mañana.

―Hasta mañana y gracias por escucharme.

Ginger cortó la llamada y caminó hacia la cocina, saludó a los demás y le entregó el móvil a su novio. Ninguno de los presentes comentó ole preguntó algo, para ella era mejor, más adelante se lo diría ala pareja que le estaba dando alojamiento porque era lo que correspondía.



Sylvie Dupuy

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En el texto hay: cantantes, fama, exprometido

Editado: 18.08.2019

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