un príncipe en mi camino

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Capítulo 2

Carolina no sale aún de su sorpresa ¿Que hace ese supuesto príncipe sentado en la calle? Luego recuerda lo estravagantes que suelen ser algunos ricos, por lo que levanta las cejas con indiferencia y sigue su camino, debe iniciar su jornada laboral.

 

—Oye tu —le gritó Miguel—. Hazte responsable de esto.

 

La mujer detiene sus pasos y gira con una semi sonrisa forzada.

 

—¿Perdón? —preguntó sin entenderlo a que se refiere ¿Hacerse responsable por qué?¿O acaso aún le reclama por el agua del día anterior?

 

—Que todo lo que está pasando es tu culpa —Miguel cruzó los brazos amurrado.

 

—Disculpe, no entiendo de qué me habla —intentó reirse aunque la expresión seria del hombre la hizo guardarse la risa y solo tragó saliva dirigiendo su mirada confusa al anciano sirviente que sigue en el lugar.

 

—Que yo me encuentre en esta situación, en la calle, es tu responsabilidad —Miguel la señaló con poca educación y molesto se levantó del suelo.

 

Carolina pestañeo aun más confundida, de seguro ya se volvió loco, tanto dinero y la vida fácil lo hizo perder la razón. Arrugó el ceño pensando "otro rico ridiculo". Entrecerró los ojos con gesto de desprecio.


—Entiendo cada vez menos de lo que me habla, y la verdad que no tengo tiempo, a diferencia de usted yo debo trabajar para vivir, así que permiso, siga con lo suyo —señaló con intenciones de salir luego de ese lugar, ya la gente alrededor empieza a mirarlos con más curiosidad.

.

—Disculpe que me entrometa, señorita, pero se hizo viral por internet el trato de mi señor hacia usted el día anterior. Y el joven acaba de ser expulsado por el rey —guardó silencio suspirando, Carolina sintió compasión del hombre al imaginar todo lo que ha tenido que soportar de ese odioso príncipe—. se ha quedado en la calle con lo puesto y...

 

—Cállate, Romualdo —lo interrumpió Miguel apretando los dientes al notar que más gente esta alrededor de ellos.

 

—¿En serio? —Carolina abrió los ojos con sorpresa, la verdad que la situación le causa gracia—. Bueno, será un buen castigo para que aprenda a tratar a las demás personas.

 

—No me parece —reclamó el príncipe arreglando su cabello con actitud soberbía—. Y ahora debes hacerte responsable y hablar con mi hermano...

 

—¿Yo? —la mujer guardó silencio pensativa? —. No, lo siento, debo ir a trabajar, suerte.

 

Y ante la expresión impávida de Miguel, por esa negativa que no se esperaba, le dio la espalda y siguió su camino, maldiciendo su mala suerte de haberse encontrado por segunda vez con el mismo hombre. Pero lo peor fue darse cuenta que el príncipe la seguía en silencio con el ceño arrugado sin decir palabra alguna, apresuró el paso y este hizo lo mismo.

—deja de seguirme! —le gritó antes de entrar al callejón por donde ingresan los trabajadores del hotel y cerrar la puerta de golpe.

 

Apenas cerró la puerta suspiró aliviada de haberse desecho de ese cacho, que estupidez ¿Por qué ella tiene que hacerse responsable por algo en que fue solo la victima de un idiota como ese? De mal humor entró al vestuario a ponerse su uniforme, cerrando los ojos y masageandose la sien intentando olvidar aquel desagradable encuentro. Patricia entró de buen ánimo cantando mientras se quita sus audífonos.

 

—Buenas tardes —la saludó sonriendo.

 

Carolina bufó y entre dientes le respondió el saludo. Patricia torció los labios al notar su estado de ánimo.

 

—¿Qué pasa? —preguntó con curiosidad—. ¿Se te pasó el bus? ¿Otra vez se te derritió un chocolate en tu bolsillo? ¿Olvidaste cargar tu celular? ¿El gato de tu vecino volvió a orinar en la puerta de tu departamento?  

 

Levantó una ceja molesta al notar el gesto divertido de patricia, y sí, entiende que es porque suele enojarse por cada tontera, pero esta vez de verdad es algo muy serio, o bueno para ella.

 

—¿Recuerdas el odioso y estúpido príncipe de ayer? —señaló colocándose el uniforme de trabajo.

 

—No me digas que aun sigues molesta por lo de ayer, deberías ya olvidarlo, es probable que no vuelvas a ver a ese tipo nunca más —alzó los hombros y empezó a tararear la canción que venía escuchando.

 

—Pues eso no es así, ese idiota fue expulsado a la calle por su hermano, el rey, se quedo sin nada y ahora anda acosándome, culpandome de su mala suerte y quiere que yo me haga responsable ¡Yo responsable de su falta de educación! ¡Yo! —habló tan rápido que Patricia se quedo impávida intentando procesar lo que Carolina le acababa de decir.



A.L. Méndez

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En el texto hay: amor comedia, familia real

Editado: 03.01.2020

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