Un Regalo a mi Puerta.

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Capítulo I: Marcas del pasado.

"Las cicatrices son marcas de guerra, eso no quita tu belleza."

(Stella Morrison Cooper)

Ir al cementerio para mí nunca ha resultado fácil, creo que para nadie lo es. Despertar cada día con una foto en un marco de tus seres queridos que se han quedado ahí, solo enmarcados y duele mucho no tenerlos en carne y hueso. Comprar flores para llevarlas a una lápida hacen que te marchites primero, pero me llamo Stella porque me consideraron esa estrella que alumbró sus caminos siempre, ahora es su turno de no apagar el mío.

Ellos pudieron terminar de otro modo, a menos espero que estén descansando. Aún recuerdo lo cruel que fue ese día que los perdí para siempre...

22 de diciembre.

Corro a toda prisa, todo era tan hermoso cuando hacíamos la preparación de navidad juntos, era todo tan perfecto. Mis padres me cargan y me hacen colocar la estrella que brilla en la punta del árbol navideño. 

—Mira Stella, así de hermosa eres tú, nunca permitas que nadie te apague esa hermosa sonrisa—suelta mi madre y yo los abrazo.

—No se vayan nunca de mi vida—solo sé decir y ellos sonríen.

Al pasar el rato, mis padres solían preparar chocolate caliente y malvaviscos, pero se había terminado en casa, así que salieron a comprarlo dejándome sola.

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Pasaban las horas y no llegaban, lo que sí llegó fue un hombre de la policía, no entendía que pasaba. Me explicó que mis padres habían sido encontrados muertos en la puerta de un supermercado. Me quedé paralizada sin saber que decir o que hacer, solamente sentí desesperación en ese momento al saber que ya de un momento a otro no estaban más conmigo. 

Después de que ya pasara todo, Mark Anderson, un viejo amigo de la escuela fue a mi casa y jamás esperé esto de él.

—Yo maté a tus padres Stella, ¿sabes por qué?, para que sientas lo mismo que yo sentí cuando me rechazaste, de ahora en adelante mi regalo de navidad para ti será este día. No te enseño fotos porque con decirlo es más que suficiente—las lágrimas de tristeza de mis ojos se volvieron lágrimas de furia.

—¡Solo teníamos seis años Mark!, ahora menos quisiera estar contigo, que poco corazón tienes y esas migajas quieres darmelloro de impotencia, me imagino lo que sufrieron mis padres.

—Solo vine a advertirte, que haré tu vida miserable y verás que me las pagarás bien caro en un futuro—se marchó así sin más.

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Ahora con diecinueve años, maldigo dentro de mí que ya sean seis años de sus muertes y que Mark siga como si nada en la vida, porque nunca han dado con él. 

Me levanto sin ganas de la silla, con lágrimas en los ojos pensando en aquel día, ellos están cuidándome y los amo, debo sonreír y pensar en lo último que me dijo mi madre aquel día: "Mira Stella, así de hermosa eres tú, nunca permitas que nadie te apague esa hermosa sonrisa."

 

 

 

 



Karol_adms

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En el texto hay: tristeza, deseos de navidad, amor magico

Editado: 23.11.2019

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