Un Regalo a mi Puerta© | Historia Corta.

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Capítulo IV: El regalo tan esperado.

"Tenerte es mi lugar favorito."

Al despertar siento algo bastante suave, la música de un anuncio publicitario levemente en un televisor. Miro y veo como Stella está dormida encima de mí. ¡Nos hemos quedado dormidos en el sofá!, creo que ese ha sido el motivo de poder dormir plácidamente esta noche. 

Trato de ponerme en pie sin importunar su postura y lo consigo. Me dirijo a asearme y cepillarme para prepararle algo de desayunar, creo que el día de hoy será muy divertido.

Busco galletas sobrantes con un poco de leche y justo cuando voy a ponerla en una bandeja siento unos brazos rodear mi cintura y estar pegado a mí. Volteo y ahí está ella como niña pequeña.

—Buenos días Brayden—ella toma la bandeja y me hace una señal de que la acompañe al sofá. No dudo en sonrojarme.

—Buenos días Stella, siento despertarte—ella niega con la cabeza.

—No ha sido tu culpa—toma galletas y creo que debemos hablar de unas cosas.

—Bien, Stella, tengo que hablar contigo—ya es momento, es navidad y quiero que ella esté bien conmigo el día de hoy.

—Claro, dime—ella se pone algo seria, creo que se asustó.

—Es una anécdota, te recordarás de mí.

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Vamos corriendo a la escuela agarrados de las manos, dos niños de seis años. La detengo en un sitio y hago que me mire.

—Stella, debo decirte algo—ella sonríe, como siempre.

—Dime Brayden.

—Te quiero mucho y, cuando grandes espero que no me olvides, siempre te querré—la abrazo y ella me sonríe. 

—También te quiero, pero quería que lo dijeras primero—tomo un dibujo de una estrella que hice con un niño abrazando la estrellita y se la doy—esos somos tú y yo, siempre estaré para ti.

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Ella abre los ojos como platos, ya me recordó. Me abraza y se le salen unas lágrimas.

—Brayden, ¡no puedo creerlo!—me abraza una nueva vez luego de haberme mirado a los ojos.

—Sí, el mismo de siempre, solo que algo distinto.

—¡Tengo una idea!—me mira y yo le sonrío.

—¿Qué será?—digo, sigue siendo la misma curiosa y traviesa.

—¿Tienes algún arbolito guardado?—asiento con la cabeza y ella sonríe—hagamos increíbles comidas para ambos, celebremos navidad y nuestro casual encuentro, también coloquemos el arbolito.

—Magnífica idea—me dirijo a buscar el árbol y aquí es donde comienza la diversión en navidad.

Tengo un radio viejo y ella busca música navideña, ella va a darle alegría a este lugar, eso era lo que tanto deseaba y no podría estar más feliz por ello.

Nos pasamos horas y horas, bailando y colocando el grandioso arbolito, hasta que terminamos. Lo único que falta es la estrella, pero ella es quien la quiere colocar aunque no tiene el tamaño suficiente.

La levanto y ella ríe a carcajadas.  Coloca la estrella en su sitio, ella tropieza y caemos los dos, solo que soy el agraciado de tenerla encima de mí nuevamente, solo que esta vez está despierta.

—L-lo siento—me dice, pero se queda mirándome sin moverse.

—Stella, gracias por ser esa estrella que ilumina mi vida en esta amarga navidad que tenía—me siento y me acerco a sus labios—hasta que llegaste.

Ella se sonroja y me besa, siento sus labios con los míos y es lo mejor después de tanto tiempo, no tengo más que pedir...

—Sé mi chica, hoy y siempre, para que nada ni nadie nos vuelvan a a separar...

 

 

 



Karol_adms

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En el texto hay: tristeza, deseos de navidad, amor magico

Editado: 23.11.2019

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