Un Regalo a mi Puerta.

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Capítulo V: Efímero.

"Beso tus labios y vivo de nuevo."

La miro, no sé que va a responder.

—Claro que acepto ser su chica, Brayden Evans—la abrazo fuertemente y ella se ríe.

—Tu nombre y este día están siempre tallados en mi corazón.

Nos dirigimos a la cocina a preparar algunos que otros platos para comer en la noche buena de hoy. Hicimos un completo desastre, pero con ella lo vale todo. En lo que se terminan de hornear los platos que hemos preparado nos ponemos a hablar.

—Stella, tengo una sorpresa y no sé como te lo tomes—ella me mira sonriente.

—¿Más sorpresas?, a ver, cuéntame—se acomoda como si va a escuchar una historia de niños.

—Y-yo, soy mago, concedo deseos a los demás de bien común, pero no puedo usarlos para mí—ella abre los ojos asombrada.

—Eso es genial y muy lindo poder ayudar a otros—se acerca—que lástima que no me hayas podido traer antes a raíz de tus deseos—susurra muy cerca y me estremezco.

—Pero ya te tengo, quiero tenerte por el resto de mi vida y mis días, pasar más hermosas navidades contigo como estas—hago una pausa y la miro— y por eso quiero darte un regalo—le entrego un suéter que compré hace mucho a mis inicios de mago. Tiene una varita mágica y una estrellita en la punta. 

Ella me sonríe y llora de felicidad, es tan tierna.

—Gracias cariño—sonríe—sigues siendo ese niño dulce del que me enamoré a los seis años—su sonrisa se va—si tan solo fuera eterno.

—Lo será nena, el amor lo puede todo—le limpio sus lágrimas, no entiendo a que se refiere, pero no quiero estar triste esta navidad.

—No tengo regalo para ti—yo niego con la cabeza.

—Ya lo tengo, eres ese regalo que esperé hace años en mi puerta, ahora es mejor, porque estás en mi corazón y es todo tuyo—le pongo su mano en mi pecho y ella se acerca a besarme.

—Eres el mejor chico del mundo—se pone de pie y buscamos los platillos. 

Preparamos una hermosa mesa con todo lo que hicimos y nos dirigimos a darnos una ducha. Al terminar, voy ordenando todo en lo que Stella viene. 

Unos minutos después ella llega a la sala. Yo tenía un vestido algo viejo color rosa en el closet y se lo di a ella, lo que no sabía es que le iba a quedar tan hermoso.

—E-estas hermosa mi estrella—ella sonríe.

—Tú igual estás muy guapo—nos sentamos en la mesa a degustar todo lo que preparamos. Ponemos música navideña y unos gorritos de Santa mientras platicamos.

Todo esto es tan efímero hasta que tocan la puerta y abro exaltado. Cuando muevo la manija de la puerta no creo con quien me encuentro...

 

 



Karol_adms

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En el texto hay: tristeza, deseos de navidad, amor magico

Editado: 23.11.2019

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