Un té "El Destino Nos Unió"

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Maracaibo y La chica Policía ||Capitulo 3||

Un Té

Capítulo 3

Maracaibo Y La chica policía.

 

         Milagrosamente habíamos salido del hospital, casi ilesos, solo con unos récipes de medicinas que les habían mandado a los chicos por sus “malestares” yo ya sabía la dirección a donde llegar, pero estaba hambriento y el resto de los muchachos también. Nos fuimos  a una tienda de comida rápida que estaba de turno a pesar de ser casi la una de la mañana.                                                                                                            Pedimos dos  hamburguesas grandes y una pizza de buen tamaño. Los muchachos se reían de la pequeña aventura que habíamos pasado, y jugaban con las papas fritas que traía la hermosa camarera que más de uno el grupo se enamoró. Bueno tenían una pequeña falda y piernas largas y estirada era normal en ellos fijarse en una hermosura así.                                                                                                                                —Muchachos ahora que hemos comido y estamos un poco mas calmados.  La chica de quien les conté vive en Maracaibo, voy a ir solo. Ustedes ya me ayudaron mucho y estaré siempre agradecido. Con voz decidida estaba en la decisión de ir solo a ese paraje y no involucrar a mis amigos en esa locura, además era yo quien había conocido a  Nami no ellos.                                                                                              —Imposible, yo voy contigo. Dijo Steve decidido a acompañarme, Anthony y Edward tampoco tenían cara de negarse. Yo le di un golpe a la mesa, y mire a Steve fijamente.    —Deja las tonterías, si te pasa algo me echaran la culpa a mí. Todos quédense aquí en Trujillo. Cerré aquella redundante conversación, ni iba a permitir que los muchachos se encontraran en peligro solo por darme el lujo de tener acompañantes. Pero al final por unanimidad ellos decidieron dejarme ir solo, además no corría peligro porque sabía a donde iba a llegar. Así rogué varias veces para que me dejaran ir, Al final esa técnica funcionaba.  Pero no me iban a dejar tan solo. Anthony me dio la dirección de una pensión, en donde podía residenciarme mientras pasaban los días. Steve me dio un teléfono inteligente para comunicarme con ellos a toda hora, y Alejandro me dio algo de dinero en efectivo.                                                                                                                                                La mochila estaba casi lista, solo faltaba una pequeña  cajetilla de cigarros para comenzar la una aventura que era algo incierta. Ya me había montado en el bus, y mis amigos estaban en la estación despidiéndose de mí haciendo grandes señales con los brazos. Iba a extrañar a esos chicos que eran unos maniacos de verdad., aunque yo tampoco me iba a ir toda la vida solo unos días. una pequeña sonrisa deje brotar en mis labios cuando vi que el bus se iba alejando de ellos.                                                                                  El viaje iba a ser largo, por lo menos cuatro horas de viaje,Ya había llegado a mi destino final, la ciudad del puente de Maracaibo. Una economía fuerte y un calor del  infierno, pero que guardaba su magia, como los relámpagos del Catatumbo que nunca se apagaban. Era maravillosa esa ciudad del este del país. Pero era enorme, así que iba a ser una tortura buscar a alguien en esas condiciones.                            Después de divagar horas entre la ciudad, tome un taxi y le di la dirección de la pensión para irme a dormir, ese taxista me dejo justo en la puerta de la casa, con su paga y un gran: ”gracias” despedí al gran conductor y hablador que se encontraba tras el volante. La residencia era conocida  como el cementerio de Doña Merry, yo toque tres veces el timbre.               Una amable señora salió a atenderme.                                        —Buenas noches, yo soy el de Trujillo, que reservo por teléfono ayer— Salude a la señora con un beso en el cachete—Ella me miro de arriba abajo, y me comió con la vista. Tenía una intimidante mirada que a cualquiera ponía incómodo. Pero la señora me invito a pasar a la posada, mientras que se perdió en la cocina buscando una taza de café. Yo puse las maletas dentro de la casa, pero en menos de cinco minutos la señora Merry traía una deslumbrante taza de café en sus manos casi derramándose.                                            —Toma niño el café esta caliente, pero dime ¿Qué te trae a Maracaibo? Ella alzo los brazos mostrándome la ciudad. —Pues vine porque estoy buscando a alguien…                                                                   —Una chica verdad. Ella sonrió maquiavélica mientras yo escupía el café al aire. Tosí como tres veces mientras cogía aire en los pulmones.                                                                                                                              —¿Cómo lo descubrió? Yo me limpiaba por la taza de café derramada en mis pantalones.                              —Yo también fui joven, además tuve un amor que fue soldado. —Ella suspiro con melancolía— Él se llamaba Roberto. Era un cadete de la marina, Pero como la guerra había estallado él tuvo que irse a las tropas de los aliados. Mis padres no querían esa relación,  pero  después de rogar casi como dos años por la bendición pues pude conseguirlo, esa misma semana había llegado una carta que se me revelo dos meses después. Roberto había muerto, y yo quede devastada desde ahí no pude enamorarme de nadie más y nunca tuve hijos.                                                                                                                                                   —Qué bonita historia señora Merry, pero tengo que irme a dormir por que mañana toca madrugar. Me fui de lleno a la habitación que estaba en el piso de arriba. Ella me había dicho que no estaba solo en esta casa, sino que había también otros habitantes. Así me fui a dormir inquieto, por aquella advertencia que me tenía pensando en ella toda la noche, aunque no debía preocuparme por que tendría que levantarme muy temprano y salir de la residencia.                                                                                                                                    Abrí los ojos y lo primero que vi fui el techo de madera de la casa de doña Merry, y me fui rápido al baño para limpiarme bajar a comer, y después irme para buscar a Nami.



GOLLO D.

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En el texto hay: romace, joven adulto, accion aventura y drama

Editado: 15.10.2019

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