Un Vampiro en el espacio

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Capítulo 2: El Celenita.

Desde la órbita del espacio la criatura observa, una entidad antropomórfica, antropomórfica al canis lupus, pero su silueta está recubierta en un negro absoluto, idéntico a una sombra, cuyos movimientos son tan rápidos que no son perceptibles casi para nada, con unas delgadas líneas marcadas en su lomo de brillo blanco de luz, pero cuando se irguió en dos patas abrió aquellos ojos llenos de una luz blanca absoluta. Su silueta se alza estoicamente mirando la cabina flotante sobre la órbita terrestre. Menea su cola de manera lenta, al sentir una de las dos presencias dentro de la cabina morir. Desde hace cinco meses estudiaba el extraño comportamiento desde la lejanía, aun a pesar de la distancia de 384.403 km hasta la órbita terráquea.

La árida luna se deja percibir, solitaria, pero a la vez necesaria. Ya había sido tiempo, tiempo de encontrar otro hijo para madre luna. Pero era la primera vez que tenía la oportunidad de estudiar de primera mano a dos posibles candidatos probables para ser hijo de los dos cuerpos absolutos de equilibrio. Actualmente “ערפד אנושי” posee una compatibilidad sorpresivamente idéntica al modelo estimado. Es la incógnita, la respuesta. Pero a la vez no es perfecto, y esa imperfección acaba de casi destrozar a su modelo. Lo cual hizo que los orbes blancos de la entidad se cerraran con ímpetu.

Pero puede percibir, aun a pesar de estar absolutamente ciego, una extraña conexión sentimental y mental entre ambas entidades desde la lejanía.

El Celenita le dio nombre a las dos entidades que sabe provienen del extraño tercer planeta. Al primero, al dependiente de la sangre, le llamo “ערפד אנושי”. Simple pero justo y lo indicado, una entidad extravagante, el vampiro es dócil, un ser digno de análisis. Pero la otra entidad que estaba en la cabina decidió darle un mote en lugar de un llamado necesario, le llamo “חבר”. Entidad uno y entidad dos. Pero ahora entidad dos se percibe al lado suyo tras morir, tomando un extraño escrúpulo irreal que acaba de dejarlo totalmente perplejo.

El amigo de su candidato vampiro está justo en la media. La media absoluta danzando en el limbo.

 

Seryoshka se levantó del suelo, desorientado y desolado. La superficie lunar, le abraza y le atrae amorosamente, como los brazos de una madre consolando su dolo. El cosmonauta se suelta a llorar brutalmente adolorido, no físicamente, está llorando, está aquí, en el ahora y el hola al igual que el adiós.

El Celenita le observa desde la lejanía, se acerca al lado suyo. Cuando nota el leve escalofrió que corre tras la presencia de su espalda, Seryoshka se vuelve sobre sí mismo, se levanta gritando y asustado. Se arrastra sobre el suelo, mientras sobre sus dos patas el Celenita antropomorfo da pasos hacia él.

— ¡Capitán! ¿Dónde está?

Grita desesperado.

La entidad permanece en silencio, mirándolo, simplemente le mira. Y le juzga en silencio, le analiza.

Viendo cada cabello negro del humano, cada gesto temeroso de su rostro. Sus cejas y labios temblorosos por los nervios.

Necesita saber cómo es que logro perpetrar una amistad tan extraña con aquel contrariado ser chupasangre. Son incompatibles, uno es vida, otro es muerte. Pero a la vez coexistieron perfectamente durante un lapso no predeterminado, un lapso de análisis que supero sus expectativas.

No lastimo a su compañero, ahí tenía una prueba absoluta del absurdo.

Es absurdo.

No tiene sentido, absolutamente absurdo.

¿Cómo fue la naturaleza capaz de crear una existencia tan irreal para lograr la coexistencia de depredador y presa?

Y ni siquiera hay un sentimiento tan fuerte, solo se encuentra un derivado de la muestra afectuosa.

No hubo muestra de marcas, roces o toques carnales, y el espécimen frente suyo no parece ser hembra. Aunque no sabía si sería una rareza a nivel de preferencia. Y menos si podía sentir esa diferencia.

El Celenita toma nuevamente paso hacia el humano y Seryoshka no podía moverse.

— ¡Aléjate!, ¡No te acerques más!

Suplico asustado.

Pero una fuerza superior le impidió moverse de lugar en ese momento, una silueta se cierne sobre su cuerpo paralizado. Lagrimas descienden de las mejillas temblorosas sin poder moverse. Aunque lo desee con todas su fuerzas lo lastima, le aterra. Idéntico al terror absoluto que experimentas a la parálisis del sueño.

La entidad le toma de frente, sujetandolo con su frio tacto, suave como el algodón, pero a la vez se sienten tan frías como el humo de un cubo de hielo que te eriza la piel. Los orbes brillosos blancos le miran, tal vez por encima de su piel, tal vez viendo su cuerpo o lo profundo de su alma. Como si pudiera percibir todo en lo que piensa. Todo lo que siente.

Le mira directamente, perdiéndose en aquellas estrellas. Ahora le sentía, había invadido su ser, su todo. Le está hablando, pero tal parece que no mueve un musculo carente sin necesidad de ello.

“Lobos,

Demonios,

Placer,

Tragedia,

Vampiros,

Bondad,

Inocencia,

Sucesor,

Humanidad….

El Amor….de…

Mama y…

Papa”

 

— ¿Qué…?



Wotoki

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En el texto hay: vampiros y lobos, gangsters, cosmonautas

Editado: 02.02.2019

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