Un verdadero amigo es para siempre

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CAPÍTULO 12 Despertaste

En el hospital Oscar permanecía inconsciente, el horario de visita era de seis a ocho de la noche. Y en su barrio, muchos ya se habían enterado de lo que le había sucedido a Oscar, pero nadie fue a visitarlo excepto Betty, Mauricio y Boby, porque los demás vecinos, no tenían nada que decirle, además él permanecía dormido.

Según las reglas, los animales no estaban permitidos en el hospital, pero Mauricio y Betty metían a Boby con cuidado sin que los médicos o la administradora lo vieran.

En verdad Betty y Mauricio no tenían mucho que decir mientras Oscar permanecía en la habitación, y quien lo acompañaba más fuerte y sentimentalmente era Boby.

-Ya es hora de irnos Boby- siempre era lo mismo o era Betty o Mauricio quien repetía esa frase.

Boby estaba completamente sólo en su casa, y decidió quedarse con su amigo una noche, ese día ni Betty ni Mauricio, lo iban a llevar, así que Boby salió de su casa y arribó rápidamente al hospital, estando ya en ella, tuvo cuidado de que nadie lo viera y se percatara de que un perro deambulaba por los corredores. Y guiándose por su instinto y el olor característico de su amo, llegó hasta la habitación donde estaba Oscar, Boby se sentó a su lado y se quedó junto a él. Y cerca de las seis de la mañana o cuando la enfermera llegaba Boby se iba, de igual forma como había venido, sigilosa e invisiblemente y durante las próximas dos semanas Boby se quedaba con él en la noche.

Era el décimo quinto día, la enfermera estaba saliendo de la habitación de Oscar cuando de repente, éste empezó a mover sus dedos suavemente, y poco a poco abrió sus ojos, logró girar un poco, todavía veía borroso,

Se frotó los ojos y vio que estaba echado en una camilla, no era tan moderno pero era algo, a ambos lados habían cortinas, era una habitación compartida. No en realidad ahora no lo era, no había una segunda cama. La habían retirado hace dos semanas por una inspección.

Oscar escuchaba voces que venían del otro lado de la cortina, una conversación entre un doctor y una enfermera.

Hablaban sobre el incidente que lo trajo ahí, aquellos muchachos habían logrado asesinar al anciano, los paramédicos lo encontraron aún vivo, pero antes de llegar al hospital, éste ya había dado el último respiro.

La enfermera escuchó unos pequeños y cortos ruidos al otro lado de la cortina, supuso que el paciente había despertado.

Las cortinas se abrieron de golpe.

-¿Cuánto tiempo estuve aquí?- preguntó Oscar.

  • Usted estuvo inconsciente durante tres semanas debido a los fuertes golpes que le dieron la otra noche cuando ocurrió el incidente.

- Y alguien vino?

- Sí, vino ... un momento- En ese momento se puso a revisar unos papeles que tenía- La Sra. Betty Suarez, un joven llamado Mauricio Cárdenas.

- Y Boby?…- dijo susurrando Oscar.

-Disculpe dijo algo.

-No, nada- Y la enfermera se fue dejando sólo al Sr. Oscar.

-¿Tres semanas inconsciente? No puedo creerlo, y dónde estará Boby.

En aquella clínica todo transcurría tranquilo y rutinario.

La administradora aún no había arreglado el asunto de la reja ni siquiera se interesó por poner más seguridad en su clínica.

Y en la noche, como ya antes lo había hecho, Boby se escabulló entre la oscuridad y logró entrar a la sala donde Oscar estaba, éste permanecía dormido, pero al escuchar los pasos de su amigo despertó. Al verlo Boby sintió una gran alegría dentro de sí, por fin después de tantos días su amigo había despertado y podrían volver a casa.

-Boby ha pasado tanto tiempo!!- Boby asentía y movía su colita contento de verlo otra vez, Oscar lo acarició y como todas las anteriores noches, Boby se quedó con su amigo.

A la mañana siguiente cerca de las seis Boby volvió a casa. En el camino se encontró con Mauricio.

-Hola Boby, ya despertó?- Boby lo miró y asintió.

Mauricio fue a la clínica a visitar a Oscar, y avisando a Betty, eventualmente ambos iban a darle algunas noticias.

Poco a poco Oscar fue restableciéndose y también fue recordando lo que le había pasado, recordaba como el “Tío” repartía la droga en Ñuqchu, y como estaba en la clínica robando medicamentos.

Una sensación de rabia se apoderó, estaba cansado de encontrarse tanto con ese delincuente, que su pandilla y él lo pegaran y aparte maten a un anciano, y final de todo el tío seguía libre.



Vanessa Hastings

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En el texto hay: mascotas, perros, amigos incondicionales

Editado: 15.01.2019

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